• Caracas (Venezuela)

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Juan Barreto

Con Redes y Maduro continuamos el sueño de Chávez

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La revolución bolivariana, bajo la guía de nuestro líder eterno, Hugo Chávez, rescató el sentido y el espíritu constituyente para la refundación necesaria de la República, acelerando el movimiento de transformación de la vida y de las cosas e impulsando la revolución como acontecimiento, con profundas repercusiones nacionales e internacionales.

Podemos decir con orgullo que, de la mano de Chávez, en Venezuela nació una nueva esperanza y una experiencia transformadora que hoy es referencia indiscutible para los movimientos y pueblos hermanos del mundo.

Sabemos que el momento que hoy vivimos es de ofensiva revolucionaria, una ofensiva que debe materializarse en la construcción de una política organizativa concreta con la cual se impulse, sin ambigüedades, un viraje definitivo hacia la izquierda. Desde allí la plataforma electoral Redes: una pluralidad de corrientes y organizaciones del pueblo, una forma de articulación democrática por la base de cientos de revolucionarios y revolucionarias que venimos de un largo camino de acumulación de fuerzas y experiencias, en el establecimiento y la forja de complejas formas de relación desde donde nos ha sido posible resistir, construir y soñar.

Con Chávez crecimos y maduramos. Ahora la tarea central del movimiento popular es continuar el legado de nuestro comandante supremo y consolidar el triunfo de la revolución el próximo 14 de abril con la victoria contundente del camarada Nicolás Maduro; hombre de lucha que conoce de sudor propio lo que es la preponderancia del poder popular.

Resulta imprescindible tener claridad sobre los núcleos vitales del debate, que no son otros que aquellos que tienen que ver con las formas de concreción del poder popular. Cuando leemos a Lenin en Las tesis de abril, podemos constatar qué hacía él frente a unos compañeros que actuaban bajo la tesis de que las condiciones objetivas no eran favorables. Lenin actuaba respondiéndoles que en el capitalismo tales condiciones sí estaban, de suyo, dadas para hacer posible una revolución. Que hacía falta, más que condiciones objetivas, el papel de la voluntad política hecha acción. Lenin se refería fundamentalmente a que el capitalismo produce la miseria y la explotación del trabajo, de manera tal que las condiciones a ser creadas eran las subjetivas, porque las objetivas están presentes.

Destaca Lenin que es la voluntad política la que construye el escenario y no al revés. De modo que las condiciones objetivas y las subjetivas devienen en un mismo movimiento: la voluntad política materializada en acción revolucionaria como simultaneidad de la multiplicidad de las prácticas.

Es de vital importancia tener presente este planteamiento de Lenin, cuando hablemos del socialismo del siglo XXI. Este es el debate, un punto de inflexión que cruza el deseo revolucionario, crea el acontecimiento, y la gente lo ha asumido así. Este debate está intrínsecamente relacionado con el impulso social de nuestras prácticas, tiene que ver con el ejercicio del poder popular, con la democracia revolucionaria que se construye día a día; con los consejos comunales y los saberes que allí se generan colectivamente.

Con Chávez se abrió un periodo de participación popular, y éste ha permitido la maduración de la conciencia y el relanzamiento de las luchas del pueblo a una escala superior, para avanzar hacia la constitución de comunas y otras formas de organización directa del poder constituyente del pueblo, que apuntan a renovadas formas y relaciones sociales.

Con Maduro y con las Redes organizadas del poder popular consolidaremos esta construcción, de abajo hacia arriba, del nuevo sujeto social protagonista del Estado comunal emergente.