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Esteban Oria

Cuando prevalece el talento

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“¿Y cuándo piensas realizar tu sueño?”, le preguntó el maestro a su discípulo.

“Cuando tenga la oportunidad de hacerlo”, respondió este.

El maestro le contestó: “La oportunidad nunca llega, la oportunidad ya está aquí”.

Anthony de Mello

Dedicado a los 3.000.000 de firmantes afectados por las listas Tascón y Maisanta.

Bajo ciertas circunstancias, hay acciones humanas que son verdaderamente deplorables e injustas, que si fuera un tribunal y tocara dar una sentencia casi que estaría a nivel de pecado capital; en cierta medida, y aunque se vea exagerado, es un hecho para muchos.

La historia humana transcurre entre lecciones de vida en la cíclica lucha clásica entre el bien y el mal, el dualismo fáctico irremediable, y nada más apropiado en tiempos de Navidad que permitirnos esta reflexión que es sobre aquello que nos avergüenza como seres humanos y que en ocasiones nos coloca en el estadio más bajo y miserable de la especie.

La negación del talento no siempre se limita al ámbito de lo privado y no solo se acoge a un alcance personal, sino que lo convertimos convenientemente en parte de un modelo que inhibe la capacidad natural del entorno de ofrecer las condiciones necesarias para que se desarrolle el talento; de este modo, la negación del talento cede ante una fase superior de maldad, la coerción y coacción del talento, dando rienda suelta al reinado de la censura.

Es en este punto donde la historia se recrea entre los hechos de la vergüenza y muestra el porqué los hombres se rebelan ante la opresión de la censura; que termina siendo el mal superior… siendo la causa y origen de los conflictos.

Se dice que los venezolanos hemos aprendido de los malos tiempos, probablemente en el recuerdo de muchos siguen vigentes conocimientos de guerras de la independencia, guerras mundiales, guerras locales y guerrillas; aunque suene paradójico y las usemos en la retórica y el discurso, nadie quiere vivirlas ni traerlas en nuestros tiempos, esa es la razón por la cual preferimos la democracia como sistema.

Se supone que en democracia se respeta ese sistema de valores que le da vida y soporta, son las ideas fundamentales y premisas máximas de la gloria libertaria; nos referimos a la libertad, igualdad, fraternidad, solidaridad, corresponsabilidad entre muchas otras. Es imposible reconocer el valor y significado de estos principios si no disponemos del talento, y en este sentido es vital y transparente que el talento tenga y disponga de las condiciones para su pleno desarrollo.

Siendo el talento humano un bien notable inmensurable, irremediablemente nos lleva a plantear el debate sobre la democracia venezolana, porque de todos es conocida la preocupación por el estado de la vigencia de los principios fundamentales que deberían, en teoría, regirla. Un país claramente en dificultades de todo tipo, económicos, basta ver el nivel de nuestro PIB, ¿cuántas industrias o empresas tenemos que son capaces de producir bienes y servicios con calidad y con el potencial de aportar al sostén de la patria? ¿Cuántas universidades nos dan innovaciones capaces de generar independencia tecnológica? ¿Cuántas hectáreas producen los alimentos que requerimos todos los venezolanos? ¿Cuántos hospitales están en óptimas condiciones para atender la dignidad de los venezolanos? ¿Cuántos venezolanos estamos seguros en nuestros hogares?

Este mar de incertidumbre y escasez de soluciones, estas faltas de respuestas solo pueden significar un ataque total y sostenido al talento humano, a las condiciones para su desarrollo. Ciertamente, la lógica de esta vulnerabilidad de nuestra humanidad ha sido cobijada y amparada por el recurso de la retórica, que ha degenerado en un conflicto social que llamamos polarización, conduciendo al subyugamiento del talento de los venezolanos.

Bajo la retórica y con la excusa del argumento político, se ha violentado la humanidad de los ciudadanos, y se ha incurrido en errores típicos de regímenes de pensamiento único. Tan solo basta tener una opinión diferente para ser excluido sin prestar atención a lo que puede aportarse, a sus conocimientos, al bien que puede dar a la sociedad.

Preocupa la existencia de esta conducta porque puede degenerarse, ya lo vivieron en Alemania judíos, gitanos, masones, católicos, todos sistemáticamente segregados. También lo han vivido en la extinta Unión Soviética, en el Chile de Pinochet, y en otros conocidos Estados totalitarios. Cuántos talentos se perdieron en el vacío del conflicto.

Esta reflexión quiero cerrarla con el caso de la lista Tascón. Aún desconocemos el impacto social y psicológico de los afectados. Muchos de ellos, aún hoy día, por la naturaleza especializada de su profesión, no tienen acceso a fuentes de trabajo, han sido limitados en su radio de acción, incluso una inmensa cantidad de arrepentidos de haber firmado ese documento por las consecuencias que les trajo, no tanto como una expresión de contradicción de sus convicciones, sino más como resultado de la indiferencia del propio liderazgo opositor y la forma poco solidaria como estos se han mostrado con sus casos, vidas y asuntos.

Una lectura apropiada del talento venezolano afectado por la exclusión es que se ha convertido en un superviviente máximo. En algunos el milagro se manifiesta en aprendizaje de otros oficios; se han inventado formas nuevas de subsistencia, superado límites y se han creado experiencias alentadoras.

Finalmente, el talento ha demostrado que, independientemente del estado de las cosas, guarda su esencia. Con temperancia y paciencia el talento prevalecerá y siempre buscará el espacio y momento adecuado para surgir y liderar.

Feliz Navidad.

 

Les copio la parábola de los talentos, Mateo 25:14-30:

 

14 Porque el reino de los cielos es como un hombre que, yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes.

15 A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos.

16 Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos.

17 Asimismo, el que había recibido dos, ganó también otros dos.

18 Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor.

19 Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos y arregló cuentas con ellos.

20 Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos.

21 Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

22 Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos.

23 Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

24 Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste;

25 por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo.

26 Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí.

27 Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses.

28 Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.

29 Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado.

30 Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.