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Rafael García Marvez

La posición del venezolano es irreversible

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Si de algo no debe quedar duda es que en Venezuela no se ha dado un estallido social de grandes y lamentables proporciones debido a la responsabilidad y tino con los cuales los sectores democráticos han manejado la crisis, quizá, con mucha o “excesiva” cordura.

Por otra parte, las fuerzas que creen en la libertad, en la civilidad, saben que en cualquier tipo de elección que se realice cuentan con un respaldo que oscila entre un ochenta por ciento y un ochenta y cinco por ciento de los votos; lo más racional entonces es tirar hacia allá, es decir, hacia la realización del referéndum revocatorio en esta ocasión.

Solo como una muestra, en publicación de El Nacional de la semana pasada, el director de Venebarómetro, Edgard Gutiérrez, asentó: “Sin ninguna duda, Maduro se mantiene como uno de los presidentes más impopulares de Venezuela. Caldera finalizó su segundo mandato en torno a los 18 puntos de aprobación, al igual que Pérez en 1993”. Agrego yo, que es evidente que existe en la población venezolana un punto de vista irreversible de evaluación de no retorno para salir de Nicolás Maduro este mismo año.

Con él desaparecerá el socialismo del siglo XXI. Asimismo, la figura de Hugo Chávez se ha venido borrando del corazón de sus compatriotas, por tanto, es muy poco lo que pueda aportar para que el régimen se mantenga en pie.

La crisis política se enreda con nuevos “ingredientes”. La decisión, por ejemplo, de Rodríguez Zapatero de excluir a los dirigentes políticos Henrique Capriles y María Corina Machado es un hecho que prácticamente le pone retroceso al coloquio realizado semanas atrás en la República Dominicana, si es que en algo se había adelantado en este.

De modo que así se desarrollan los acontecimientos: barranco abajo a pesar del anillo comunicacional, de las pueriles cadenas presidenciales para vender la mentira, la represión y la grotesca parcialización del CNE.

Es el caso que el chavismo está destinado a perder el poder presidencial junto con la mayoría de las gobernaciones de Estado. Se estima que el sector democrático obtenga veinte de ellas; hoy gobierna tan solo tres regiones.

Se observa un gobierno sin un norte claro. Una jefatura séptica que llega al extremo, a través del Poder, Judicial de prohibirles a diputados expresarse sobre aquellos que hicieron negocios con los alimentos que llegaron a nuestros puertos en condiciones pútridas o que se descompusieron allí.

En busca de puntal, ascienden de grado a militares sin ningún tipo de méritos, civiles corruptos son premiados con cargos de mayor responsabilidad donde manejan elevadas partidas presupuestarias. Se visten de oropeles los pechos henchidos de no sé cuál epopeya.

 

Aquí aplica el célebre aforismo de Ugo Foscolo, cito: “En los tiempos de las bárbaras naciones, de las cruces colgaban los ladrones; hoy en el siglo de las luces, del pecho del ladrón cuelgan las cruces”.

En suma, la sociedad venezolana está agobiada de problemas. Llegó a un punto de no retorno. Mientras tanto, el gobierno no da muestras de reinstitucionalizar el país en búsqueda de un entendimiento digno que le permita el sustento que requiere.   

Es mucho el peso que lleva sobre sus hombros macilentos. Se habla de fuerzas dentro del chavismo que piden la renuncia del jefe del Estado y de serio malestar en sectores de la Fuerza Armada Nacional.