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Fernando Martínez Móttola

¿Quién le pone el cascabel al gato?

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  1. 10 de julio 2016. Hoy, la prensa y las redes sociales reportan un nuevo hecho que refleja la magnitud de la tragedia que ha representado el “proceso revolucionario” para la sociedad venezolana. En el estado Táchira, miles de personas, en medio de la desesperación, se apresuran a cruzar la frontera con el vecino país para adquirir alimentos, medicinas y otros productos de primera necesidad. Las imágenes hablan por sí mismas: el gobierno no tiene ya  manera de esconder la crisis, que sobreviene como consecuencia de un modelo trasnochado que ha arruinado la capacidad productiva y ha sumido al país en una situación de absoluta escasez de bienes y servicios básicos. La pobreza se extiende por los cuatro costados del territorio nacional. Se acabaron las excusas. Ya nadie se come el cuento de la guerra económica ni del imperio ni el capitalismo salvaje. Hombres y mujeres de todas las edades, mientras cruzan la frontera para apertrecharse de comida y medicamentos, gritan “tenemos hambre” y claman por un cambio de gobierno.
  2. La imagen contrasta con las escenas, igualmente dramáticas, de hace apenas unos cuantos meses, cuando familias colombianas, asentadas durante años en el país, eran echadas de manera inmisericorde y señaladas como causantes de todos los males. En reportajes de prensa que recorrían el mundo entero, hombres y mujeres —todos gente humilde, desesperada— con sus enseres a la espalda, abandonaban el país a campo traviesa para buscar amparo del otro lado de la frontera. Ambas escenas, tanto la de entonces como la de hoy, igualmente vergonzantes, representan dos caras de la misma miseria en que se ha hundido al país, material y espiritualmente, a nombre de una revolución que solo ha servido para enriquecer de una manera grotesca a unos pocos.
  3. Lo ocurrido en el Táchira no es un hecho aislado. A lo largo y ancho del país la población padece la falta de alimentos y medicinas. La pobreza se extiende sin compasión. Nadie considera ya a este gobierno capaz de sacar a Venezuela de la crisis donde él mismo la ha enterrado. 75% de la población manifiesta en las encuestas que votaría por la revocatoria del presidente de la República. Cerca del 90% desaprueba la gestión de gobierno.
  4. Mientras tanto, las flamantes damas, autoridades del CNE, con toda paciencia, se toman su tiempo para anunciar la fecha del próximo paso que se requiere para convocar a un referéndum revocatorio. Apuestan a la demora, a la obstrucción, a la desmoralización. Inventan reglas y requerimientos a su antojo. Atentan contra un derecho contemplado claramente y sin ambigüedades en la Constitución. Juegan con fuego. El RR constituye la válvula de escape de una sociedad que ha decidido transitar el camino democrático, pacífico, electoral y constitucional. Cerrar esa puerta constituye un juego de alto riesgo.
  5. Lo que ocurre en Venezuela, hoy por hoy, lo conoce el mundo entero. El informe del secretario general de la OEA es una radiografía completa de lo que aquí acontece en el ámbito social, económico y político. Los hechos en la frontera del Táchira contribuyen a despejar las dudas acerca de la crisis humanitaria que azota al país. Las fuerzas democráticas insisten en un cambio por la vía electoral y pacífica a través del RR. Un grupo reducido se empeña en mantenerse en el poder a toda costa, obstaculiza la salida, estira la cuerda peligrosamente. Llegado el momento solo les quedaría llevar al extremo el miedo y la represión. ¿Cuentan con las instituciones encargadas del orden público y que monopolizan la violencia para llevar adelante tal despropósito? ¿Quién le pone el cascabel al gato?