• Caracas (Venezuela)

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Álvaro Requena

¿No politizar…?

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La frase preferida en estos días, de aquellos que creen que estar en el poder significa que todos deben hacer lo que ellos digan, es: “No politizar”. Frase que aplican a todo lo imaginable, los acontecimientos, sea el que sea y mucho más si se trata de algo tan dramático como el asesinato a sangre fría y alma helada de Mónica Spear, su esposo y su hijita de 5 años de edad, que, ¡a Dios gracias!, no falleció, quizá porque está destinada a muy altos deberes cívicos o espirituales o porque la borrachera de sangre inocente de sus asesinos les impidió acertar más balas en su cuerpecito.

Según nuestros supuestos servidores públicos no debía politizarse ese abominable hecho y como sociedad no debíamos pasar de la penosa tristeza por el hecho y ni siquiera comentar los lugares comunes referentes a la impunidad, el espantoso nivel estadístico de los asesinatos y la crueldad de sus ejecutores, los robos, secuestros, maltratos y etcéteras, con los que hemos estado obligados a convivir en estos dieciséis años de ineficaz y desorganizado gobierno.

Seguiremos teniendo esperanza y confianza en el futuro, pero el gobierno no la tiene, y así lo demuestra cuando en medio de esta tragedia y las muchas otras que vivimos diariamente aparece un presupuesto nacional con menos de 1% dedicado a combatir la inseguridad ciudadana, no permite la compra de divisas para obtener los insumos médicos y sanitarios necesarios para el país y, entre otros detalles, tranca la importación de papel para uso de la prensa, que ve su fin con una inmediatez tan cercana como vemos los ciudadanos nuestra propia seguridad y efímera presencia en este mundo por causas, entre otras, debidas a las políticas del gobierno.

No politizar es un absurdo, un contrasentido, falaz y cínico, que no aceptamos. ¡Sí, hay que politizar los eventos severos del drama de nuestro diario vivir, no puede ser de otra manera!

Los venezolanos merecemos saber que las cosas buenas y malas que suceden en nuestro país nos afectan a todos y que un gobierno, que además pretende regular, controlar y dirigir todo el sistema socioeconómico nacional, debe asumir sus responsabilidades, no sólo para redactar leyes que suenen bien y se puedan catalogar de buenas y adecuadas, sino que también debe hacer que se cumplan a cabalidad, contra viento y marea e inmediatamente.

No es problema para el futuro. Es hoy cuando debe actuarse, el futuro debe ser de solaz en la labor cumplida, no de angustia perenne por cumplirla.

No es mañana que nuestros hijos y nietos deben estar seguros, es hoy y fue ayer. Todo lo demás es gamelote político populista y engaña bobos. Todo lo demás es politización de las falsas esperanzas que brindan quienes no saben qué hacer y quieren aparentar lo que ni son ni quieren ser: honestos y cabales servidores públicos.