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Jesús Durán Zorrilla

La policía y La naranja mecánica

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Un clásico del cine como La naranja mecánica dirigida por Stanley Kubrick, en su temática grosso modo trata de un grupo de jóvenes que se dedica a robar y a cometer diversos delitos por diversión y quizá también por necesidad. Así es la primera etapa de la película, luego en su desarrollo, uno de ellos es encarcelado y al ser liberado se encuentra con sus ex compañeros de delitos lo que resulta una sorpresa para él, porque para ese momento son policías.

Sin ánimo de ahondar sobre el contenido de la película, lo que quiero destacar de ella es la figura policía-delincuente que se ha hecho común en Venezuela y representa una amenaza constante para la sociedad, ya que existen delincuentes incursionando en la carrera policial, particularmente, por los beneficios: reciben un arma, vehículos, la posibilidad de no levantar sospechas y por supuesto reciben un paquete salarial. Obviamente, no todos son así, pero sí hay una proliferación de policías con este perfil involucrados en extorsión, secuestros, robos y homicidios.

Lo lamentable de lo anterior es que la policía es parte esencial de las fuerzas públicas, es nada más y nada menos que la representación del Estado frente al ciudadano en materia de seguridad. El artículo 55 de nuestra carta magna establece que “toda persona tiene derecho a la protección por parte del Estado, a través de los órganos de seguridad ciudadana regulados por ley, frente a situaciones que constituyan amenaza, vulnerabilidad o riesgo para la integridad física de las personas, sus propiedades, el disfrute de sus derechos y el cumplimiento de sus deberes…”.

Hasta aquí estamos bien; el problema es cuando el mismo Estado no garantiza que ella se aplique así sea para cubrir las necesidades más básicas de la vida cotidiana como es el tema de la seguridad. Hace semanas vimos noticias donde el diputado Freddy Bernal, en su condición de presidente de la Comisión Presidencial para la Transformación del Sistema Policial, realizaba intervenciones a sedes de la policía, lo que debe ser bien recibido por todos, sin embargo, es insuficiente lo que se está haciendo y se necesita darle una solución eficaz y duradera a todo lo que está pasando con los cuerpos de seguridad para que pueda retornar la confianza del ciudadano en la policía.

Por otra parte, debe cesar la nueva práctica que están teniendo al no recibir denuncias o hacer esperar hasta el cansancio a los denunciantes para que desistan de la idea de realizarla, ¿cuál es el propósito?, ¿disminuir el número de registros de denuncias para luego salir informando que los planes de seguridad han sido exitosos? Con esto no sabemos a quién se pretende engañar, aquí todos estamos clarísimos en cómo está la calle, y en definitiva, el gobierno debe dedicarse a resolver los problemas en vez de disfrazarlos, ya que hoy lo que estamos sufriendo como sociedad se debe a años de esa práctica destructiva.

jesusduranzorrillaprensa@gmail.com
@duranzorrilla