• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Freddy Lepage

No hay peor ciego que el que no quiere ver

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La crisis venezolana lejos de ceder más bien se profundiza sostenidamente. Se ha expresado –por ahora– a través de la protesta popular iniciada por los estudiantes exacerbada por la represión brutal, tanto de los fuerzas del “orden público” como de las bandas armadas oficialistas que han cobrado, innecesariamente, tantas vidas de venezolanos que no se merecían ese final, independientemente de su preferencia política. Muchos de ellos, hartos de lo que sucede en la tierra de Bolívar, decidieron, legítimamente, expresar cívicamente su descontento ante la insoportable realidad que se está viviendo, marcada por la calamidad de la carencia de productos de toda índole –no solo alimentos y medicinas– como consecuencia de un cúmulo de errores –marchas y contramarchas– en el manejo de la economía que lo que ha hecho es ahondar lo que venía siendo una tendencia que ya se torna casi irreversible, al menos por unos meses. Sin la menor duda, la escasez y el aumento desproporcionado del costo de la vida serán el punto de encuentro entre venezolanos chavistas y no chavistas, para al unísono repudiar a un gobierno dictatorial marcado por la estulticia y la corrupción que ha hecho del país un campo de guerra contra civiles desarmados.

Las divisas no alcanzan, por los regalos que se le hacen a Cuba, Nicaragua y otros gobiernos afines que bailan al son de los petrodólares del pueblo venezolano, sino también por los miles de millones de dólares que se han escurrido fraudulentamente enriqueciendo a los llamados “bolichicos” y a otros más maduritos que se han aprovechado groseramente de la impunidad existente y de funcionarios corruptos cómplices que, ¡oh! casualidad, nunca aparecen ni dan la cara, porque son protegidos por el amplio manto de los altos jerarcas que también son beneficiaros se semejante festín. En fin, así no hay presupuesto que pueda atender las necesidades de la gente.

Entonces, el inmenso negociado de la “entrega administrada” de dólares para las importaciones y el despilfarro irresponsable de los mismos sin que se apliquen los correctivos quirúrgicos necesarios hacen inviable el modelo comunistoide que pretende imponer Maduro, sin tener la fuerza, la posibilidad y el aliento necesarios. Pero, como todo aprendiz de dictador, Maduro ha demostrado no tener la capacidad ni la disposición para percibir el creciente malestar social –a punto de convertirse en un volcán en erupción– que se le viene encima.

Rehén de los militares, todas las soluciones se tiñen de un barniz autoritario como si eso fuera suficiente. Pues bien, los más de treinta días continuos de manifestaciones contradicen, sin lugar a dudas, el aceite de ricino que se ha aplicado con ferocidad para tratar de curar la enfermedad. La rabia y el desespero creciente de la gente no se aplacarán con más violencia y terrorismo de Estado, ni con esos remedos mal montados de convocatorias al diálogo que nadie cree, que han servido para desenmascarar a algunos “dirigentes de oposición” que no aguantan una pedida para ceder a las tentaciones de las mieles del poder. Pero, allá ellos con sus genuflexiones…

Es cierto que el poder obnubila, pero nubla más a aquellos que no están ni medianamente preparados para ejercerlo, porque pierden la percepción del entorno ensimismados en su propio mundo, escuchando a quienes les susurran lo que quieren oír. Esto es grave, muy grave… Mucha gente siente que lo inevitable está por venir… por eso compran lo que consiguen, así sea pidiendo prestado. La sensación generalizada en materia de desabastecimiento es que hay que prepararse para lo peor y lo peor ya está aquí ante nuestros ojos. ¡No hay peor ciego que el que no quiere ver!