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José Rafael Revenga

La parranda se acabó

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Las noticias actuales en relación al tablero mundial del mercado petrolero no pueden ser más aciagas para las naciones exportadoras de crudo, en especial para los miembros de OPEP.

Una nueva realidad

La nueva realidad del equilibrio entre suplidores de la oferta y consumidores de la demanda exige un conjunto de respuestas urgentes, innovadoras y de adaptación constante. A muchas naciones exportadoras de crudo la dinámica de los factores disruptivos las ha tomado desprevenidas.

No todas las naciones en cuestión tendrán la flexibilidad para adecuarse a tiempo y en la escala necesaria  y aminorar el impacto negativo sobre  modelos de desarrollo con dependencia extrema de ingresos fiscales en ascenso continuo producto de una mono-exportación.

El vocero de la Agencia Internacional de Energía se pronunció el pasado viernes 14 sobre la nueva realidad y la previsión a corto plazo de la tendencia del nivel de precios:

"Nuestros pronósticos en cuanto al suministro y a la demanda indican que, aparte de una nueva disrupción del suministro, las presiones hacia abajo de los precios pudieran fortalecerse aun más durante la primera mitad de 2015".

Es decir, hay que amarrar las velas hasta bien entrado 2015 dado una demanda debilitada y un aumento de la producción del petróleo "shale".  Una primera conjetura que arrojaba un nivel de precio de $80/b  como nuevo equilibrio en base al alto costo de producción del "new oil", ha sido pulverizada la semana pasada cuando el marcador Brent no se detuvo en su caída en ese peldaño y mantuvo una trayectoria orientada hacia los $70s/b.

Numerosos comentaristas de la industria opinan que la reducción de precios del crudo eventualmente desestimularía la inversión en las nuevas tecnologías de extracción cuyo costo de producción es alto. Esto frenaría el desarrollo de los nuevos yacimientos en Canadá y Estados Unidos.

Dicha apreciación parece no tener en cuenta que los costos de producción del fracking oscilan entre $55/b y $70/b con una clara tendencia al mejoramiento de la productividad. De mantenerse el Brent en $85/b, lo cual representa una pérdida de $30/b en comparación con el nivel de junio pasado, la nueva oferta seguiría en pie y en algunos casos, aumentaría.

El jueves 13 el Departamento de Energía reseña que la producción estadounidense aumentó a 9 millones de b/d, el mayor nivel en los últimos 29 años. Para marzo del 2015 deberá alcanzar los 9,5 millones de b/d.

Otros factores, insuficientemente procesados, entran en juego tanto del lado del suministro como de la demanda:

El crudo del North Slope to Alaska está siendo exportado a Corea del Sur en forma regular a partir de septiembre pasado.

Libia ha aumentado su producción hasta 900.000 b/d independientemente de la guerra civil que divide al país colocando las facilidades de producción y de embarque en regiones enfrentadas.

Irak llega a un acuerdo con los kurdos que permite exportar crudo de su zona norte a pesar de la presencia del ISIS. Sus exportaciones actuales superan las marcas previas.

La producción del Mar del Norte aumentará en 11% a finales de este año en comparación con 2013 debido a mejoras en sus facilidades de extracción.

La misma OPEP rompe sus récords históricos al colocar en el mercado mundial en octubre 30,6 millones de b/d incumpliendo por sexto mes seguido su cuota máxima prefijada de 30 millones de b/d.

El banco de inversiones JP Morgan estima que a principios de 2015 el nivel del precio del crudo pudiera descender a $65/b.Su pronóstico para el promedio del Brent 2015 es $82/b y para el 2016 lo calcula en $87, 80/b en vez del $120/b previamente estimado. En cuanto al marcador WTI, las cifras referenciales son: $77,30/b en el 2015 y $80,80 en el 2016.

El informe del equipo de investigación del mencionado ente financiero presume que a OPEP no alcanzará ningún acuerdo en cuanto a la reducción de las cuotas de producción de sus miembros. Al tener en cuenta que los puntos de presión sobre los precios no cesarán, los analistas alertan que el Brent pudiera descender a $65/b a partir de enero, Esto colocaría a la cesta venezolana en un nivel inferior a $60/b por varios meses.

El lunes 17.11 vio confirmada la volatilidad con tendencia a la baja del precio del barril de crudo por cualquier noticia económica negativa. Por ejemplo, al comunicar el Banco Central de Japón que el país entró en recesión debido a dos trimestres contiguos  de decrecimiento, el marcador Brent perdió $0,80/b para ubicarse en $78,6. Más preocupante es su descenso durante la jornada a $77,94.

Para calibrar la fortaleza de la tendencia es conveniente tener en cuenta que el Brent registra ocho semanas continuas de caída lo cual representa el declive más largo desde su establecimiento en 1988.

Por lo demás, el crudo transado en los mercados estadounidenses alcanzó el nivel de $74,71 para luego rebotar y cerrar en $75,16/b.

El presidente Putin declaró que Rusia se prepara para una caída "catastrófica" del precio del barril.

Si aceptamos el escenario configurado por dichos factores virulentos, entonces la cesta petrolera venezolana pudiera oscilar entre los $70/b y los $75/b en 2015 y promediar $75/b en 2016. Una proyección algo más optimista la colocaría en $80/b en el año próximo y $85/b en 2016.

La OPEP ya no funciona como un cartel

A las consideraciones anteriores hay que añadir el resultado anticipado de la reunión de la OPEP prevista para el jueves 27 en Viena. Obviamente, la guerra de desinformación de todos los lados se hace inevitable, una vez más, a fin de intentar incidir en el resultado deseado. No obstante, es difícil imaginar un acuerdo reduccionista que sea aplicable y no se limite a un asunto de maquillaje en una nota de prensa oficial. 

El mando lo tiene Arabia Saudita con su enorme volumen de exportación, reservas de crudo y reservas financieras. En este momento, ya por terminar las compras a futuro para el invierno, se requeriría retirar unos 2 millones de b/d de la oferta  de los cuales unos 200.000 b/d corresponderían a Venezuela en el caso poco probable que Arabia Saudí recortara su alicuota de unos 600.000 b/d. El ministro de finanzas Ibrahim Alassaf declaro que los precios del crudo deben responder a las fuerzas del mercado.

Como complemento a la consideración previa, el ministro de petróleo de Arabia Saudí, Ali Al-Naimi, se pronuncia en términos convergentes:

"Nosotros no buscamos politizar al petróleo, ni tampoco nos aliamos contra nadie. Para nosotros se trata de una cuestión de oferta y demanda. Es puramente negocio". 

No deja de ser una señal significativa que el canciller venezolano en su reciente gira de visitas incluyó a Argelia, Catar, Irán y Rusia, no incluyó a Arabia Saudí Siempre cabe el argumento  puede  que ambos ministros se reunieron en Margarita, estado de Nueva Esparta hace pocas semanas. Sin embargo, la agenda oficial versaba sobre el cambio climático.  Las señales que emanen del mayor productor de petróleo no comunican una intención favorable a un acuerdo reduccionista.

El lunes 17 la agencia APA reporta que el canciller Rafael Ramírez y el ministro de petróleo iraní, Bijan Namdar Zangeneh, concluyeron un acuerdo para cooperar dentro de OPEP a fin de llevar el precio del petróleo a $100/b. De concretarse en la práctica, Irán tendría que estar dispuesta a recortar 300.000 b/d lo cual no es coherente con sus recientes planes de expansión.

OPEP no puede ser concebida como un club de amigos "hermanos" o de socios con intereses convergentes. Irán está enfrentado religiosa y políticamente con Arabia Saudí. Además, la posición de Irán dependerá si llega a un acuerdo sobre la espinosa cuestión del desarrollo de su capacidad nuclear. Esto se dilucidará o se postergará en reunión pautada para hoy lunes Más aún, Rusia se encuentra alineada con Irán y compite con la OPEP por el creciente mercado asiático de gas y petróleo.

EL CASO VENEZUELA

 

Por lo tanto, es aconsejable preparar una escenario base aplicable a Venezuela fundamentado en unos $70/b durante varios meses y en una cifra promedio anual no superior a los $75/b. para el 2015.


Lo que sí se puede afirmar con mayor certeza es que nuestro petróleo no volverá a ver la época de los $100/b por mucho tiempo lo cual obliga a un radical "reseteo" del modelo económico en vigencia y a un radical repensar sobre la conducción gubernamental, A veces es necesario acercarse a ver el fondo del abismo para entrar en razón.

 

El alerta en torno a la caída sostenida del precio del crudo fue enunciada por el FMI el pasado 18.09, unos tres meses después de la primera venida a bajo en junio de este ano contrariando así a quienes la caracterizaban como un asunto temporal o recurrían al bien manoseado concepto de "volatilidad" como argumento unidireccional: "todo lo que cae habrá de subir alguna vez".

 

El Fondo informó en aquel entonces:

 

"La probabilidad que los precios WTI por barril desciendan debajo de $90 y los del Brent se encuentren por de debajo de $100 es del 53 y 51% respectivamente, muy superior a la estimación de hace un mes".

Los incrédulos y optimistas panglosianos harían bien en reflexionar sobre lo que AIE describe como "profundos cambios estructurales", “un retorno a los altos niveles anteriores puede no ser una realidad a corto plazo" y "cada vez es más claro que hemos entrado en un nuevo capítulo en la historia de los mercados petroleros".

 

El comunicado final de la reunión del G20 celebrada (15-16.11) en Brisbane, Australia menciona:

 

"los mercados globales de energía están acometiendo una transformación significativa". 

A su vez, el FMI en su informe al G20 comenta:

 

"la reciente caída apreciable de los precios del petróleo, de mantenerse, estimularán el crecimiento".

Es decir, si estamos "en guerra" y si vamos a pelear con alguna eficacia es menester conocer la intención y la capacidad de nuestros contrincantes.

 

Hasta el presente, deberíamos tener claro que la dinámica actual del mercado petrolero a nivel global no se resuelve en un intento de negociación estilo bazar en un quien a quien enmarcado en una visita ocasional.

 

La oferta global de crudo alcanzó los 94,2 millones de b/d en octubre pasado lo cual representa un incremento de 2,7 millones adicionales al nivel del año anterior de los cuales 900.000 b/d correspondieron a OPEP. [Ver: Oil Market Report]

 

O sea, OPEP, durante seis meses a lo largo del 2014, no respetó el límite auto-impuesto de 30 millones de b/d y, para colmo, en octubre pasado todavía produjo un excedente de 600.000 b/d. Todo lo cual apunta a una dificultad adicional para mantener la disciplina interna de la organización y llegar a un acuerdo consensuado y practicado.


EL FRACKING VINO PARA QUEDARSE... ¿10 AÑOS?


Algunos comentaristas tienden a exagerar la importancia del aumento de la producción estadounidense al convertirlo en una explicación causal única tipo deus ex machina. De limitarnos a esa monovisión, estaríamos incurriendo en una grave deficiencia en la lectura de la actual y venidera compleja dinámica global que afecta al principal recurso energético. 


A pesar de la advertencia anterior, sí cabe destacar la importancia del nuevo cuadro petrolero. La producción USA se incrementó de 5,4 millones de b/d en 2010 a 8,6 millones b/d en agosto del 2014. Se trata de un delta de alto impacto equivalente a 3,2 millones b/d en un lapso de cuatro años. Hace casi tres décadas que el nivel de producción estadounidense no alcanzaba esa magnitud.

 

El caso de Tejas es revelador. En enero de 1982 su producción alcanzó los 2.484.000 b/d. A partir de esa fecha comenzó un sostenido declive que se estabiliza en enero del 2003 en 1.108.000 b/d. Siete años más tarde, enero del 2010, comienza un lento aumento que poco después se hace explosivo. En solo tres años -enero del 2013- duplica el nivel anterior al alcanzar la cifra de 2.275.000 b/d. En agosto pasado, un nuevo salto marca 3.182.000 b/d. Su ascenso no se ha agotado.

Es importante resaltar que la nueva producción por parte de los EE.UU. le permite solventar su déficit doméstico y al mismo tiempo le facilita un vector de exportación inédito.


Más de la mitad de la producción total proviene de tres nuevos yacimientos en tres estados;


Permian Basin (Tejas y Nuevo México) con 1,66 millones b/d


Eagle Ford Shale en el Western Gulf Basin (Tejas) con 1,57 millones b/d


The Bakken Shale en en el Williston Basin (Dakota del Norte) con 1,13 millones b/d.

 

Las previsiones de la producción estadounidense indican el mantenimiento de un  nivel algo inferior a 10 millones de b/d hasta principios de la década del 2020 para luego descender a unos 8 millones de b/d hasta el 2040. No obstante, en el transcurso de ese período bien puede extenderse la aplicación del fracking y/o la incorporación de nuevos yacimientos.

 

LA AMENAZA DEL DECRECIMIENTO

 

Otro factor de primera importancia es el debilitamiento de las expectativas de crecimiento económico fuera de los EE.UU. La demanda global futura de petróleo  ha disminuido y la fortaleza del dólar ha actuado en sincronía. En la práctica, no son números negativos pero sí menos impresionantes que los pasados y que las proyecciones vigentes hace solo seis meses. Estamos en medio de un valle sin poder visualizar cuándo tendremos la ventaja de surfear sobre una nueva cresta de ola.

 

El PIB de la Eurozona creció solo 0,2% en el tercer trimestre y si bien China, en el mismo período, registro un fenomenal 7,3%, esta cifra representa su peor desempeño desde el primer trimestre del 2009.

 

En consecuencia el índice del dólar aumentó en 8,1% entre el 01.08.14 y el 17.11.14. Su mayor poder incide negativamente sobre el precio en $ del crudo.

 

LAS LUCES ROJAS ESTÁN ENCENDIDAS

 

Más allá de los guarismos propios de los economistas, las declaraciones de determinados dirigentes de primera línea tal como las del primer ministro británico David Cameron reflejan la realidad actual e impactan la opinión pública a nivel mundial.

 

Cameron escribe un artículo para el Guardian a su regreso de la cumbre del G20 en Brisbane Australia. El alerta no puede ser más estruendoso:

 

"La Eurozona se está tambaleando en el umbral de una posible tercera recesión, con un elevado desempleo, un crecimiento en caída y el riesgo real del debilitamiento de los precios". 

"Las luces rojas están encendidas en el tablero de la economía global. Hay un peligroso trasfondo de inestabilidad y de incertidumbre que presenta un riesgo real para la recuperación de la Gran Bretaña". 

El marco de las decisiones en la próxima reunión de la OPEP debe superar el estrecho compás binario: “a menos producción mayor el nivel de precios”.

Pudiera conducirnos al “peor de los mundos posibles”.

 

jrrevenga@gmail.com

@revengajr