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Germán Febres

El papel de la prensa sin papel

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Es muy grave en términos de democracia que disminuyan los periódicos independientes. Pero es peor si esto ocurre cuando toda una sociedad reclama expresarse, exige ser escuchada y demanda conocer múltiples nuevas ideas que quiere contrastar.

En Venezuela los medios de comunicación social impresos están heridos de muerte. No por culpa del desarrollo de las nuevas tecnologías en general ni en particular por el impresionante aumento de los internautas o telenavegantes que, a cualquier hora y desde cualquier lugar, revisan los portales digitales de noticias y opinión; sino por la negativa del gobierno nacional a destrabar el acceso a las divisas necesarias para la importación de papel, además de la compra de otros insumos destinados a la producción de periódicos, revistas y también libros.Una política que, mucho más allá de perjudicar a tal o cual editor crítico, contraviene disposiciones constitucionales, desconoce principios universales, cancela derechos ciudadanos fundamentales y lesiona nuestra sociedad, históricamente heterogénea, diversa, variopinta, amiga de no quedarse callada y decididamente activista. Una política que irrita a la ciudadanía dentro de nuestras fronteras y que desacredita en el exterior del país al gobierno nacional. 

Revisemos la historia más reciente Debe tenerse muy presente que el Ejecutivo nacional venezolano solicitó a la Asamblea Nacional –y esta se lo concedió de inmediato por votación de la bancada oficialista– ser investido con amplios poderes para decidir y llevar a cabo lo que fuese necesario, sin dilaciones, trabas burocráticas ni extensas discusiones, con tal de encontrar la solución a casi cualquier problema apremiante y relevante de la República y su sociedad. Es decir, se le facultó con poderes especiales, extraordinarios. Se le confió y otorgó una vía expresa para resolver gran parte de la problemática de Venezuela. Aun en menoscabo de las funciones y competencias naturales de la Asamblea Nacional (Congreso o Parlamento).Así se aseguró, o al menos se dio a entender.Por lo que ahora no debe haber excusas. No hay justificaciones válidas, si los problemas continúan y se complican. Si el Ejecutivo nacional lo decidiera, los periódicos y la industria de las artes gráficas obtendrían las divisas, el papel y el resto de los insumos indispensables para efectivamente ser la artillería del pensamiento plural que los venezolanos y toda democracia plena merecen.

Si el Ejecutivo quisiera, los enfermos tendrían sus medicinas. Los hospitales y clínicas, su instrumental, equipos y repuestos. Los ascensores y vehículos, sus piezas de recambio. Los productores de alimentos e industriales, sus materias primas. En fin, en muchos ámbitos, estaríamos más completos, operativos, se ganaría tranquilidad y calidad de vida. Y, por supuesto, el gobierno se anotaría un contundente éxito en el combate del desabastecimiento y demostraría que es eficiente, justo, incluyente y capaz en cantidad de propósitos.Ello conduce a dos lógicas preguntas. La primera es ¿por qué no lo hace? Personalmente creo que la explicación de la guerra económica no es consistente ni acertada como respuesta a este interrogante. La segunda… ¿cuál es el papel de la prensa sin papel? Pienso que su función es y será tener como norte el mismo que atesora todo medio de comunicación social independiente a cargo de profesionales de la información. Con más papel, con menos papel o sin papel los medios buscarán siempre informar de primero: lo más actualizadamente posible. Revelarán la verdad: investigarán, chequearán, confirmarán y orientarán verazmente. Darán atractivo a la noticia: consolidando su carácter o estilo editorial, según el perfil e interés de sus usuarios, sean lectores, oyentes o televidentes, quienes al final sacan sus propias conclusiones y forman su opinión personal. Así es en cualquier lugar del mundo en el que existe y se respeta la libertad de prensa… A menos que la intención sea inequívocamente la contraria: abolir dicha libertad.¡Hay que evitar que se perpetre este fin impuesto de la prensa impresa e independiente!