• Caracas (Venezuela)

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Marianella Salazar

La papa caliente

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El desconcierto de Nicolás Maduro no puede ser mayor, el país lo tiene prendido por los cuatro costados, de todas partes surgen las protestas, no solo en el este de Caracas sino en zonas del oeste, como Caricuao. Hasta en la bucólica Colonia Tovar se manifiestan contra la inseguridad y la incapacidad de su gobierno. La gente está venciendo el miedo y por más que la repriman con balas, perdigonazos y gas del bueno, sienten la necesidad de oponerse a las insoportables políticas gubernamentales, entre ellas la aplicación del  terrorismo de Estado a través de grupos armados en defensa de la revolución-“colectivos” -, que dieron una pequeña muestra de lo que son capaces de hacer al ensangrentarlas legítimas protestas estudiantiles de los últimos días. El malandraje no está resultando eficaz para contener la indignación popular.

En la dirigencia opositora hay tres cabezas visibles dispuestas a batirse por la calle del medio y no transigir en la violación de los derechos ciudadanos consagrados en la Constitución: Leopoldo López, María Corina Machado y Antonio Ledezma. En reuniones del alto gobierno con los asesores cubanos del G2, los llaman “el trío de la desgracia”, debido a su creciente poder de convocatoria. El gobierno una vez que anunció la arbitraria orden de captura  contra Leopoldo López, cometió el error de considerar como un hecho su fuga del país. No contaban con su entrega, lo querían prófugo como un Manuel Rosales, para desinflar su liderazgo y ser blanco fácil de una campaña de desprestigio. López, entre las rejas, es una papa caliente que aumentará la capacidad del compromiso para resistir, reaccionar y rebelarse.

Requiem

La aclamada pianista Gabriela Montero declaró acerca del silencio vergonzante de Gustavo Dudamel, el “darling” de la música académica y director de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles, que respondió escudándose tras la paz que genera la música y el bien de la humanidad. Nada más cínico, en especial cuando se ha dejado utilizar como propaganda internacional del régimen y ha prestado su imagen a los más terribles acontecimientos políticos de los últimos años. Nadie ha olvidado su chocante presencia desde el teatro municipal para festejar con el Himno Nacional el cierre de RCTV, o cuando dirigió el cumpleaños feliz de Hugo Chávez en el parque Los Caobos, muchísimo menos olvidaremos su actitud del pasado 12 de febrero, dirigiendo el “Mambo” de West Side Story (más gringo imposible), durante la mamarrachada militar en La Victoria, a sabiendas de los crímenes que perpetraban los círculos chavistas. Muchas familias de los jóvenes del Sistema, que padecen los graves problemas del país, esperan más que una sonrisa lejana desde el Walt Disney Concert Hall en Los Ángeles, irónico nombre para servir de sede a uno de los más fieles propagandistas del castro-chavismo en el mundo. 

Entre los reconocimientos recibidos por Dudamel está el Premio Beethoven, uno de los más importantes del mundo. Seguramente ignora que durante la época que le tocó vivir, Beethoven también usó su genio para opinar políticamente y a los  33 años, la misma edad de Dudamel, compuso la Sinfonía N° 3, llamada inicialmente “Bonaparte”, pero cuando Napoleón se autoproclamó emperador, le escribió una carta eliminando la dedicatoria al tirano y sencillamente esbozó: “Sinfonía heroica para festejar el recuerdo de un gran hombre”. Un gesto totalmente político que hizo de Beethoven uno de los más admirados en la historia universal.  Debería seguir su ejemplo y en vez de dirigir un mambo tendría que hacerlo con un requiem, en memoria de los cientos de miles de asesinados impunemente en su país.