• Caracas (Venezuela)

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Richard Blanco

Y pal’ Guaire van

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Los venezolanos estamos viviendo una tremenda pesadilla, ser dirigido políticamente por quienes hoy lo están haciendo es verdaderamente una gran calamidad.

La actividad política cuando se hace de corazón y con principios obliga a estar en contacto permanentemente con los ciudadanos, hombres, mujeres y niños,  para hacernos interlocutores válidos de sus necesidades, y de esa forma, instrumentar políticas que permitan resolver los problemas de la colectividad, para así darles mejor calidad de vida a los ciudadanos.

En estos últimos tiempos que ya casi suman los 16 años de la llamada “revolución bonita”, uno no le ve el queso a la tostada; según cifras oficiales, la inseguridad se ha llevado de manera violenta más de 240.000 seres humanos que colocan de luto permanentemente a la gran familia venezolana.

En materia de salud, el virus de chikungunya tiene en cama a gran parte de los venezolanos, el Aedes aegypti, mejor conocido como el zancudo patas blancas, hace estragos con el famoso dengue, también la malaria retornó con ánimos de quedarse, los hospitales de servicio público no poseen los implementos médicos quirúrgicos necesarios para atender las emergencias, las clínicas privadas casi se encuentran en el mismo estado del anterior y, por si fuese poco, las empresas farmacéuticas no están produciendo los medicamentos necesarios para los enfermos; es increíble que ni siquiera analgésicos se consiguen en las farmacias.

Por otro lado, Dios nos privilegió con ser uno de los países con mayor reserva de petróleo en la tierra y ser la primera reserva de gas en el mundo; paradójicamente, estamos comprándole gasolina a otros países, no hay aceite para los vehículos, tampoco se fabrica el asfalto para tapar no los huecos, sino los cráteres que se encuentran en las calles y avenidas de nuestra patria, y los más humildes, el Juan Bimba, sufriendo para comprar una bombona de gas, es desastroso.

En los supermercados, abastos, y bodeguitas no se consiguen los alimentos de la dieta básica del venezolano, el desabastecimiento es una triste realidad.

Ah, y por si fuese poco y creo que allí radica este gran desastre, la designación de funcionarios en los cargos donde se conducen las grandes políticas públicas en Venezuela no tienen el perfil necesario para los mismos. Ejemplos hay de sobras, el más reciente es la nueva ministra de Comunicación e Información, cuyo perfil debería ser de comunicadora social y es una ingeniera especializada en Ingeniería Hidráulica.

Me imagino a esta ministra que se estrena en esta cartera informándonos en los próximos días que el Guaire estará bien limpiecito para bañarnos en diciembre de este año, y que serían invitados especiales para realizar un picnic en el mismo Evo Morales con unos pantalones pescadores de camuflaje militar, la señora Kirchner con un sombrero de plumas de pavo real y un traje de baño enterizo, el presidente Correa con una franelilla con la cara del Che Guevara, y como invitados especiales el recién nombrado jefe de Distrito Capital y el acalde ausente del municipio Libertador, ambos para que canten a dúo canciones desafinadas para amenizar tan importante evento. Sería una “espectativa” de Jaqueline que la transmitiría a través del Twitter sin saber que expectativa se escribe con X y no con S, cosa que, por cierto, no sé cómo se le escapó ese gazapo en dicha red social, ya que las computadoras, los celulares de alta generación, entre otros, tienen correctores automáticos.

Ahora bien, me preocupa que el venezolano no pueda ahorrar, ¿cómo lo va a hacer?, ¿con el mísero sueldo que gana?, sería imposible. Y ahora si quiere viajar por las aerolíneas American Airlines, Lufthansa y Copa Arlines, tendrán que comprar los boletos en dólares.

Quiere ir a Estados Unidos: dólares.

Quiere ir a España: dólares.

Quiere ir a México: dólares.

Quiere ir a Colombia: dólares.

Quiere ir a Panamá: dólares.

Imagínense lo difícil que sería comprar un pasaje en dólares, ganando sueldo mínimo, el cual está valorado en 4.251 bolívares y 1 dólar a mercado negro se encuentra en 101 bolívares, saquen ustedes sus cuentas… Claro ejemplo de que el denominado bolívar fuerte, al realizar una compra, se vuelve un bolívar bien débil... A los que pidan Sicad II recuerden que NO HAY y el cupo viajero es inestable.

Todo esto debido a la deuda elevada que mantiene el gobierno venezolano con las aerolíneas internacionales, que es alrededor de 3,5 millardos de dólares.

Definitivamente, vamos mal, por eso las encuestas ponen en picada como a un jet que se desplaza a toda velocidad al actual gobierno; la gente ya abrió los ojos y no quiere un país en ruinas, por eso hoy sí puedo traer a la memoria de ustedes una expresión de Teodoro Petkoff que está más vigente que nunca: “Estamos mal pero vamos bien”.