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Vladimir Zaemskiy

Una página oscura más del gobierno autoproclamado de Kiev

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Una macabra tragedia sacudió el pasado 2 de mayo la ciudad de Odessa al sur de Ucrania, donde decenas de personas fueron atrapadas en la Casa de Sindicatos y quemadas vivas, después de que los radicales fascistoides liderados por Kiev prendieron fuego al edificio. Dichas atrocidades que cosecharon 46 víctimas mortales y más de un centenar de lastimados son otra muestra irrebatible de la criminal irresponsabilidad por parte del llamado gobierno interino de Kiev que sigue apoyando a los ultranacionalistas ucranianos y su vanguardia –los neonazis del «Sector Derecho»–. Su propósito es intimidar a la gente que sigue protestando contra la ofensiva derechista que comenzó con el golpe de Estado en febrero de este año. Para lograr este cometido lanza una ola de represión contra la población civil ucraniana, la cual demanda que su voz sea escuchada y tomados en cuenta sus legítimos intereses políticos, económicos y culturales.

Ahora se hace evidente que si la población de Crimea no hubiera adelantado, en marzo pasado, su sufragio histórico a favor de la unificación con Rusia, los ultranacionalistas de derecha y los sicarios a sueldo de Kiev habrían perpetrado en la península crímenes aún más atroces que los que se cometen ahora en el este y sur de Ucrania.

Cada día la situación en esta zona ucraniana se va agravando más y más. Actualmente allí opera una agrupación militar del ejército regular ucraniano compuesta por 15.000 soldados, cerca de 80 tanques y 130 vehículos de combate blindados BTR-80. La unidad cuenta con por lo menos 60 cañones y morteros. Está reforzada con la 17° brigada de tanques y la 24° brigada mecanizada, que disponen de más de 30 lanzacohetes múltiples, helicópteros y aviones de combate. Un puño de choque poderoso en contra de ciudadanos civiles: mineros desarmados, niños, mujeres y ancianos…

Tal uso masivo del ejército contra su propio pueblo ya de por sí es un crimen, que evidentemente arrastra al país hacia una catástrofe sin parangón. La expedición punitiva que ha iniciado Kiev pone cruz y raya a un eventual diálogo nacional incluyente con la participación de todas las regiones y fuerzas políticas de Ucrania. Así, pues, los autores intelectuales del golpe de Estado que interrumpieron la implementación de los acuerdos logrados el pasado 21 de febrero, acaban de pisotear el Acuerdo de Ginebra, del 17 de abril, cuyo primer punto exige el cese de cualquier forma de violencia. Las acciones agresivas del gobierno autoproclamado de Kiev violan sus compromisos asumidos en el marco de dicho documento.

Kiev no hizo prácticamente nada para fomentar el proceso de reforma constitucional con la participación de todas las regiones ucranianas, que pudiera mitigar la profunda crisis política que atraviesa el país. Sin embargo, cabe enfatizar que las elecciones presidenciales podrían ser un paso en la dirección correcta pero lo esencial es que se garanticen los derechos de todos los ciudadanos de Ucrania, incluyendo a los residentes del sudeste.

Dada la situación, las recientes declaraciones del «primer-ministro a.i.» de Ucrania, Arseny Yatsenuk, de que el próximo 25 de mayo se llevaría a cabo una «consulta» acerca de la «descentralización de poderes», no inspiran confianza ya que según sus propias palabras, el gabinete de ministros «ya ha aprobado su visión de la reforma regional». Las afirmaciones de los gobernantes de Kiev de que «están dispuestos a dar más garantías a la población rusohablante y otras minorías étnicas en el sur y el este de Ucrania» no pueden tomarse a pie juntillas.

Dentro del Parlamento solo representantes del Partido de las Regiones (el partido del derrocado pero todavía legítimo presidente Yanukóvich) abogan por atribuir al idioma ruso la condición de segunda lengua estatal. A pesar de que este asunto tiene suma importancia para la mayoría de los ciudadanos ucranianos, los partidos que apoyan al actual gobierno de Kiev le ponen oídos sordos al tema. En los pocos días que quedan antes del 25 de mayo, será muy difícil debatir seriamente en todas las regiones del país los temas candentes del futuro desarrollo de Ucrania.

Al mismo tiempo, siguen violándose de manera flagrante los derechos humanos básicos. Se prohíbe la difusión prácticamente de todos los canales de televisión rusa. Regularmente son detenidos y deportados los periodistas que intentan ofrecer un análisis profundo e imparcial de los acontecimientos en Ucrania.

A pesar de que los voceros de Estados Unidos han negado en numerosas ocasiones que mercenarios estadounidenses se encuentren en el territorio ucraniano, en las filas de aquellos que atacaron la ciudad de Slavyansk se han detectado agentes extranjeros que hablaban inglés. Es una señal muy preocupante. De manera reiterada Rusia ha advertido sobre este guión de injerencia extranjera, insistiendo en que la crisis en Ucrania se arregle a través de un diálogo inclusivo y amplio, realizado en el marco de la constitucionalidad ucraniana.

No cabe duda de que recae sobre Estados Unidos y la Unión Europea la responsabilidad de instigar una cruzada contra los partidarios de la federalización de Ucrania y de hacer fracasar el arreglo pacífico de la crisis actual. En este contexto, son cínicos y ridículos los intentos de Occidente de echar la culpa a Rusia por la crisis ucraniana. Vale subrayar una vez más, que se trata de una crisis política interna en este país hermano. Rusia siendo partidaria de políticas transparentes en apoyo de la seguridad y estabilidad global ha estado y seguirá haciendo todo lo posible para lograr el arreglo diplomático de la actual situación compleja. Muy a pesar nuestro la sesión del pasado 2 de mayo del Consejo de Seguridad de la ONU, convocada por Rusia, volvió a mostrar los dobles estándares que adoptan las potencias del Occidente en el asunto de Ucrania.

Sin embargo, Rusia continuará contribuyendo al arreglo de la crisis ucraniana. Gracias a los esfuerzos de nuestro país y, en particular, del enviado especial del presidente de Rusia, se logró liberar a los inspectores militares de la OSCE que estaban en manos de las fuerzas de autodefensa. Es imprescindible que todos los factores del conflicto en Ucrania asuman la máxima responsabilidad y no permitan que la situación se deteriore arrojando un nuevo saldo de vidas segadas y causando más dolor y sufrimiento al pueblo ucraniano.

 

*Embajador de Rusia en Venezuela