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Mitzy Capriles de Ledezma

¡Contra las oscuras maniobras!

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La Navidad y el Año Nuevo fueron distinguidos por los extraordinarios resultados de los comicios electorales celebrados el pasado 6 de diciembre. En ese singular reto venció, primero que nada, la paz, y se alejó el temor a la violencia que se había pretendido sembrar en los corazones de los venezolanos. Triunfó la democracia, venció la voluntad de cambio fuertemente arraigada en el alma de todos. También fue una victoria del anhelo de lograr en libertad, mejores condiciones de vida, educación y progreso para todos, sin discriminaciones.

Es nuestra obligación continuar por ese camino más unidos que nunca. Los diputados catapultados en la fórmula unitaria, decidieron la conformación de la junta directiva de la nueva Asamblea Nacional. Se trató de otra demostración de que sí es posible convivir en la diversidad, resolviendo nuestras diferencias por la vía racional. Los que solo piensan en sus intereses mezquinos, personalistas y grupales, darían lo que no tienen para que la solidez de la MUD implosionara. Son muchas las marramucias que el régimen ha puesto en escena para boicotear ese espíritu unitario que fue la piedra angular de la esplendorosa victoria del pasado 6 de diciembre. ¡No lo podemos permitir! De la inclinación mayoritaria surgió el nombre de Henry Ramos Allup,  quien presidirá el Parlamento, y desde allí se comenzará la recuperación de la República Civil que se ha pretendido destruir con tantos actos de factura autoritaria.

La agenda de esa nueva Asamblea Nacional es amplia y exigente, por lo que los diputados deben estar prestos a darlo todo para cumplirle al pueblo que los designó con tantos sueños por hacer realidad. Una de esas tareas es la aprobación de la Ley de Amnistía que se prometió, convirtiéndose en la bandera o buque insignia de la campaña electoral. Desde luego que junto a esa iniciativa están también otras de no menor significación por su contenido social y económico, de los cuales ya están muy pendientes nuestros voceros. Hay espacio para todas estas propuestas, hay proyectos ya elaborados y voluntad para someterlos a debate con la idea de mejorarlos y buscar la opción más idónea, según lo que más le convenga al país.

Ya la soberanía popular se expresó en unas elecciones a las que acudió superando todo tipo de escollos. La participación fue extraordinaria, la movilización fue emotiva y esperanzadora porque la ciudadanía acudió a sus centros de votación para confirmar su talante pacifista y su fe en que sí es posible superar las tremendas complejidades que nos azotan. Las diferencias las estamos resolviendo con votos, no con palos, ni con golpes ni a balazos. Esperamos que las instituciones se alcen por encima de las oscuras maniobras de quienes, aliados con la perversidad, pretenden burlar la sentencia que dictó el pueblo en los comicios del pasado 6-D.

Fue un triunfo contundente y claro porque surgió de la transparencia de las conciencias de mujeres y hombres que aspiran despejar nubarrones y salir de las tinieblas en las que algunos, aviesamente, quieren encallejonar a Venezuela.