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Juan Carlos Gardié

El ojo ciego (Gracias por parpadear, mi general)

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Entre tu pueblo y mi pueblo, hay un punto y una raya. La raya dice: no hay paso. El punto, vía cerrada.

Rosa León

Chavelo Lara Toro, connotado cinéfilo cotufero, hablachento y poseedor de dos deleznables vicios, mal twittear y beber sin pagar, tiene la inusual virtud de codearse con gente de alcurnia. Recientemente nos encontramos en un estreno teatral y a pesar de mis esfuerzos por huir de él, tropezamos de frente al tiempo en que me pedía le invitara una cuba libre para contarme la última información de sus fuentes mantuanas. Lo miré con ganas de dejarlo con el chisme en la boca pero mi curiosidad de contador de cuentos me pellizcó y caí de nuevo en su trampa parlanchina etílica. Ya campaneando de mi bolsillo con hielo, inició su relato con voz de narrador de noticias de radio comunal:

—Resulta que tu amigo, el guionista de cine, cuando escribió Punto y Raya, nunca imaginó que ese tema estaría hoy día bordado por 17.000 efectivos militares en la frontera entre Colombia y Venezuela. Nuestro siempre alerta gobierno, luego de regalar petróleo demencialmente y endeudarse hasta el cogote, mientras los asesinatos en nuestras calles sólo son tantos como los secuestros y demás signos de delincuencia desatada, se acordó de que en los últimos 15 años el contrabando de extracción afecta el abastecimiento nacional. El detalle consiste en que el show ocurre justo al borde del aumento de la gasolina y pretende hacer creer que el delito en cuestión es responsable en gran medida del desabastecimiento en toda nuestra patria rojita, como si los vecinos se llevaran en gandolas los fármacos para corazón, cáncer y trastornos tiroideos, entre otros. Inocentes y parásitos, creen que el desafortunado cierre resolverá la problemática alimentaria del país, sin recordar que la producción sigue en su mínima expresión, no sustituimos exportaciones y el susto cambiario infarta a cualquiera. Sumemos lo de las líneas aéreas, los motorizados, la inflación, el secuestro de los poderes del Estado, la falta de vehículos y autopartes, otras cositas, y encontraremos una versión criolla del mar de la felicidad. Ayer vimos una fotografía del gobernador tachirense junto a tres Rambos, quienes por órdenes de Maduro cerraron frontera en los términos ya conversados, sin autorización de la Asamblea ni TSJ, como pide la Constitución. Se puede agregar que zamuro no cuida tripas y es vox pópuli que los mismos militares tienen gran fama de estar involucrados en el contrabando que se pretende controlar. Dicen que algunos parpadean con un ojo mientras echan el otro pa´tras. Pensar que esto lo saben Roque y Edgar, quienes protagonizaron juntos y luego hicieron por separado un Bolívar cuestionado en ambos casos. Te explico, esto me lo contó Camucha, la hija del general. ¡Fuente fidedigna, manito! ¿No te parece?

Mis recuerdos me llevaron al decir de Nicolás Guillén: No sé por qué piensas tú, soldado, que te odio yo, si somos la misma cosa tú y yo, lo mismo que yo soy tú.

Por un momento me bañé en las aguas del Magdalena y el Orinoco. Difícil  romper este mapa común aunque las Celestinas cierren fronteras.