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Fernando Laborda

La obsesión de Cristina Kirchner

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De los tres mensajes que pronunció Cristina Fernández de Kirchner en la Casa Rosada, ante gobernadores y empresarios en el Salón Mujeres, primero, y ante los militantes reunidos en el Salón de los Patriotas y en el Patio de las Palmeras, después, volvió a quedar en evidencia la obsesión presidencial por el balance que se haga de la década de gestión kirchnerista, aun cuando le resten casi veinte meses para dejar el gobierno.

Pero las palabras de la presidente, invitando a los militantes K a "salir como predicadores, casa por casa" para defender los logros de su gestión, dejaron otra conclusión, que había insinuado un día antes el secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini , durante el plenario de la militancia realizado en el Mercado Central. El funcionario expresó públicamente: “No tenemos que buscar candidaturas. Tenemos que empoderar a la sociedad para que defienda las conquistas de esta época”.

El objetivo de la presidente en los próximos meses, quizás por el resto de 2014, es justamente ése. Poner en el freezer cualquier atisbo de lucha interna en el oficialismo con miras a las elecciones de 2015, a fin de seguir en el centro de la escena política y no resignar poder prematuramente.

La preocupación por esta cuestión pareció estar presente incluso en el recuerdo que hizo la primera mandataria del imborrable desencuentro en plena Plaza de Mayo entre el general Juan Domingo Perón y los jóvenes montoneros, del que se cumplirán este jueves cuarenta años. “Aquel desencuentro fue trágico para el peronismo, pero fue más trágico para el país”, advirtió la presidente, tras recordar que, por aquellos días, ella estaba entre los que sostenían que la conducción de Perón no podía discutirse.

El mensaje final de su segundo discurso pronunciado anoche, en el Salón de los Patriotas, junto a un cuadro del Che Guevara que la primera mandataria se ocupó de mencionar especialmente, fue muy enfático. Cristina lanzó una advertencia a “los grandes”, señalando el lugar donde se hallaban funcionarios y gobernadores que la acompañaban, “porque ellos (por los jóvenes militantes que la escuchaban y aclamaban) los van a controlar y les van a hacer rendir cuentas”. Pareció un sutil mensaje orientado al papel que intentará reservarse Cristina después de dejar el sillón presidencial. También podría ser entendido como una indirecta a Daniel Scioli, a quien se menciona como el dirigente con mayores probabilidades de ser candidato presidencial del oficialismo, aunque muchos en el kirchnerismo sólo lo acepten a regañadientes.