• Caracas (Venezuela)

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Con la elección de hoy, en Venezuela se lo juegan todo. Es la última oportunidad que tiene este pueblo sufrido para decir NO más al descalabro económico y social al que lo han llevado en los últimos 17 años. En pocas palabras,  la mesa está servida para rebelarse contra todo lo malo que el           Chavismo y ese modelo político denominado Socialismo del Siglo XXI les ha causado.

Para muestra un botón. La Venezuela revolucionaria de hoy está prácticamente en quiebra. Repasemos la situación a manera de inventario.  Tienen la tasa de inflación más alta del planeta, muy por arriba del 100%, altísimos niveles de desempleo, un déficit fiscal que muchos consideran podría alcanzar un 18% del PIB a fines del año en curso, una peligrosa caída de sus reservas internacionales, la constante devaluación del Bolivar y es la economía que menos crece en todo el continente.  Como consecuencia de esta situación, la Venezuela de hoy es insegura, con altos índices de criminalidad, padece de una escasez de alimentos y de un desabastecimiento severo en el sector salud. Altísimos niveles de corrupción, violaciones constantes a  los derechos humanos de sus ciudadanos y una creciente pobreza , que según cifras recientes indican que  ya afectan  al 55% de la población.

El Centro de Investigaciones PEW señala que el gobierno ha perdido el 68% del respaldo de la población como consecuencia de una serie de políticas incoherentes en el manejo de la cosa pública y en la conducción de la economía producto de la falta de visión y una estrategia concreta para el desarrollo nacional.  Pero como todo en la vida, las cosas tienen límites. Y eso es precisamente lo que pareciera estar pasando en este país. La gente se cansó del caos, de la desesperanza y de la improvisación. Ya no basta con echarle la culpa de todos estos males a la derecha y al sector empresarial.  Y es que esa retórica de la confrontación otrora muy efectiva, pareciera estar quedándose sin gasolina y las cosas empiezan a verse con más claridad. No hay mal que dure cien años, ni pueblo que lo resista decía aquel famoso pensador. Y en Venezuela todo parece indicar que yo no aguantan más.

El Chavismo no ha sido capaz de reconocer que son unos "chambones" administrando el país. Han creado un sistema mono-dependiente y muy ineficiente que ya no funciona.  El Socialismo del Siglo XXI ha destruido íntegramente la capacidad productiva de este gran país forzando una diáspora de ciudadanos profesionales en busca de nuevas oportunidades para sobrevivir.  Sencillamente la situación se les ha salido de las manos.

Si bien  la mayoría de las encuestas  le dan una ventaja cómoda a la oposición este domingo el pueblo tiene que salir a votar y hacer valer con este, su determinación para propiciar las condiciones que les permita cambiar el rumbo equivocado por el cual lo han transitado desde 1998. Lo que está en juego es el futuro de Venezuela y de eso no hay duda. Y es que los números no mienten. Todos los índices que miden el desempeño económico y social están en rojo o en el piso. El reto para los venezolanos es como hacer para convertir ese descontento en un triunfo arrollador para que no quede ninguna duda de que lo que quieren es propiciar las condiciones que les permita recuperar su democracia y trabajar unidos en la reconciliación tan necesaria para poder reconstruir un nuevo país donde reine la  paz, la armonía, las oportunidades y el desarrollo humano y social.