Los nuevos códigos
26 de julio 2012 - 14:19
El contraste entre viejos y nuevos códigos sociales sacude el mundo de las comunicaciones corporativas. En el pasado reciente se invitaba a almorzar o se organizaba en la noche un encuentro o lanzamiento para los relacionados. Ahora es más difícil. Casi nadie puede almorzar con calma, y sale carísimo. Y si piensa hacer algo al caer la tarde, los espacios en las ciudades no alcanzan. No será ése el único tropiezo: nunca faltará entre sus colaboradores quien -en alarde de originalidad- le destruya la iniciativa al proponerle que lo haga en el Ávila, ir a sitios con encanto cuando el tráfico no existía (El Hatillo), o en mansiones de difícil acceso, donde los dueños -que están en Miami- sólo han dejado algunos muebles y usted tiene que llevar a los invitados en autobuses porque en el estacionamiento caben cuatro carros.
I Hoy es importante que usted entienda que una cosa es su intención y otra cómo los nuevos códigos sociales de visibilidad y show le articulan y montan la comunicación eficaz siglo XXI. Por ejemplo: si necesita mostrar algo (producto, aplicación) no se le ocurra querer deslumbrar a la audiencia mientras lo enseña en el evento. Nadie lo verá completamente. Mejor envíelo. Si tengo que hacer eso, ¿para qué gasto en una fiesta?, preguntará quien invita y paga. "Porque si no hay fiesta con tragos y comida, no se lanzó el producto", le explicarán los entendidos. Si el evento es en la noche, los veteranos le advertirán: "Mejor vaya comido". Porque todo el mundo anda desesperado persiguiendo el último tequeño, el penúltimo pincho de pollo bañado en teriyaki, la aceituna náufraga de algún cocktail, el plato en el que quedó alguito de la salsa del ñoqui enano o del minipasticho de berenjena de la Nena Angola. Todos los invitados saben que en el lanzamiento pasarán hambre pareja, pero se divertirán y beberán hasta que cierren el grifo.
II Sin embargo, según los nuevos códigos sociales, los reyes de la fiesta serán los tipos del sonido y sus ayudantes. Con sus equipos, cables y cornetas, ocupan los puntos estratégicos del lugar. Ellos serán los responsables de que nadie hable, sino grite, o dialogue por Blackberry. Si quiere tener éxito en su fiesta de lanzamiento, asegúrese de que los del sonido coman bien. Nada de hot dogs, hamburguesas sin renombre o arepas bien resueltas. Los especializados en modernos equipos para llenar espacios y alegrar el ambiente, ya no son los antiguos marginados del festejo. Le dan al sushi, el cebiche, el carpacho y el salmón a la unilateral.
Si usted es quien organiza la reunión, planeó el agasajo o pagael lanzamiento y quiere hablar, hágalo mientras sólo hayan servido agua y refrescos porque después del primer trago y los tequeños, los canales de comunicación y buenas maneras se salen de cauce. Eso, que pertenece a los viejos códigos, aún no ha cambiado.

