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Henrique Salas Römer

Un nuevo orden internacional

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El 9 de noviembre de 1989 cayó el Muro de Berlín. Dos años después, colapsaría la Unión Soviética, y con ésta, todo contrapeso al poder económico y militar de EE.UU.  El Fin de la Historia, proclamó eufóricamente el reputado académico Francis Fukuyama. Pero la política “odia el vacío”

El anunció de la creación del Banco de Desarrollo BRICS, organismo paralelo al Fondo Monetario Internacional, que operará desde Shanghái, constituye un paso importante en el proceso inercial de conformación de un polo geoeconómico alterno.

La reunión de los jefes de estado de China, Brasil, Rusia, India y Sud África en Fortaleza, no representa amenaza alguna a la primera potencia pero sin duda constituye un paso hacia la conformación de un nuevo orden mundial.

Los integrantes de la nueva organización no son políticamente homogéneos. De allí la frase, dos sistemas, un propósito. Porque si bien los une económicamente el deseo de marcar distancia del organismo tutor de las finanzas mundiales, se trata de países regidos por sistemas marcadamente distintos.

La confluencia tampoco puede eclipsar la creciente influencia individual en el hemisferio tanto de Rusia como de la poderosa China.  Su nuevo Presidente ha hecho dos viajes en lo que va de año. Putin, uno solo… pero de mucha significación, por coincidir con la creación del New Development Bank, que así se llamará el banco BRICS, como por filtrarse, seguramente para devolverle la pelota a las sanciones de Obama, la probable reapertura de su base de inteligencia al sur de La Habana. Putin aprovechó para hacer una visita relámpago a Nicaragua y luego, viajó a Argentina.

Xi Jinping, cuyas coincidencias con Putin han ido en ascenso, también visitó a Cuba, y se especula que contribuirá a ensanchar el puerto de aguas profundas de Mariel, iniciado con capital brasileño; vino a Venezuela, de cuyos yacimientos minerales se ha ido apoderando, a cambio de dinero fresco para la agonizante revolución; y viajó a la atribulada Argentina, amenazada de un nuevo default, donde suscribió acuerdos financieros y mercantiles.

Su aspecto físico de padre amoroso, no debe ocultar el interés chino en apoderarse de las reservas mineras del continente o su deseo de “ladrarle en la cueva” a Estados Unidos. por sus estrechos lazos con Taiwán.