• Caracas (Venezuela)

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S:D:B Alejandro Moreno

Nuestros dos mundos hoy

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“Creo que el gobierno actual ha tratado de gobernar con criterios correspondientes al modo de vida de los venezolanos y ya vemos los resultados. ¿Cómo hacer para compaginar estas dos culturas?”, me escribe un amigo lector de esta serie de artículos.

¿Será? Los gobernantes, en todo Estado, desde los más altos hasta los más bajos, por lo menos mientras gobiernan, pertenecen al grupo, puesto que no se puede en este caso hablar de clase, de

las élites de ese Estado. Nuestros gobernantes actuales en su mayoría provienen de los sectores populares. Una vez integrados a las élites dirigentes del país, ¿siguen siendo populares y se diferencian sustancialmente de las élites gobernantes de épocas anteriores? Pienso que no se puede dudar de que en muchos de ellos el talante, ese conjunto de características que forman la disposición personal, psicológica, para relacionarse con los demás, el semblante que se manifiesta en el modo de actuar, el tipo de gustos que en ellos predomina, coincide con el que es propio del mundo-de-vida popular venezolano, un talante que no brilla de ninguna manera en las élites tradicionales. ¿Han gobernado con ese talante? El talante es muy eficaz para relacionarse psicosocialmente con todos los que de él participan e identificarse, así, con ellos, cosa que se manifestó de manera eminente en el presidente anterior. Con él, sin embargo, no se gobierna. Se gobierna con ideas, con concepciones sobre la realidad, con proyectos conceptualmente elaborados y con disposiciones a la acción guiadas por todo ello. Cómo piensan que son sus pueblos, quienes gobiernan y cuáles son hacia ellos sus actitudes, definen, para el análisis, la verdad de su gobierno. Los estrechos límites de un artículo no permiten un tratamiento amplio del problema, pero se pueden mostrar algunos indicios que sirvan de respuesta, aunque no exhaustiva, a la preocupación de mi lector que muchos comparten.

Ante todo, estas nuevas élites han identificado pueblo con pobres, marginados, oprimidos y excluidos. ¿Cuál es el pensamiento “oficial” sobre ellos? Recurro a un documento oficial, las “Líneas Generales del Plan Económico y Social de la Nación 2007-2013”, las que, se supone, han guiado la acción de gobierno estos últimos seis años. Del capítulo I, “Nueva ética socialista”, que constituye la concepción general que guía todo el plan, escojo estas muestras porque definen, a pesar de su redacción, la idea del pobre-pueblo que el documento maneja: “El estado en el cual permanece un número importante de venezolanos, por lo mismo, imposibilitados de satisfacer sus necesidades primarias y desarrollar la espiritualidad inherente a toda persona”. “La necesaria superación positiva de la miseria y la pobreza material y espiritual que garantice la realización de la ética y no su anulación. Está claro que el estado de necesidad permanente anula cualquier posibilidad real del ser ético”. Así es juzgado, más que simplemente concebido, el pueblo. De este fondo conceptual surge el plan de acción. No se piensa a partir de la manera de pensar del mismo pueblo sino desde concepciones elaboradas en sistemas de ideas producidos fuera de él. Esos sistemas de ideas, cuyos autores son bien conocidos, pertenecen a la rama revolucionaria de la Modernidad regida por las mismas reglas epistémicas –razón, orden, objetividad, observación, medios a fines, etc.—de la rama conservadora. Así, el gobierno ha sido extravenezolano aunque a la manera imperfecta de unas élites mal formadas incluso en lo suyo. Talante y pensamiento en contraste.

Contradicción de mundos, no compaginables, en el gobierno y dentro de cada uno de los gobernantes.