• Caracas (Venezuela)

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Pedro Llorens

La mosca en la oreja

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El mismo Presidente que hizo una precampaña de lástima, con plegarias a todas las vírgenes, misas cantadas y concelebradas, oraciones evangélicas y ceremonias de santería, en las que funcionarios de su gobierno (también de otros) hicieron de plañideros… hace ahora una campaña lastimosa en la que se golpea el pecho como Tarzán, baja del vehículo disfrazado de camión de frutero que lo transporta y da unos pasos entre anillos de guardaespaldas, baila escobillado y brinca con los aspavientos de un abuelo en los quince años de su nieta.

Intenta demostrar que ya está curado a un conglomerado que todavía no cree que haya estado enfermo, simplemente porque sabe que miente sin parar y no se puede creer nada de lo que dice, lo que promete y lo que jura... Con motivo de los 101 años de la patrona de Oriente escribió en Twitter: “Maisanta, Virgen del Valle, te rendimos tributo (será homenaje, la Virgen no paga ni cobra impuesto) quienes luchamos con las banderas de Cristo”… Y no se pone de acuerdo con los asesores en si conviene seguir enfermo (como al parecer está) o en si debe mostrarse como restablecido, capaz de competir en la calle con el correcaminos Capriles…

Las casas que construye se caen antes de ser habitadas, las instalaciones petroleras estallan, colapsan o se deterioran y dejan de producir, el Banco Central empobrece ante requerimientos de Fonden (confortable colchón de billetes), la producción nacional desaparece con las expropiaciones y crece la importación a niveles inauditos… pero en el gobierno de los embustes, de las promesas incumplidas, de los anuncios sin base alguna, de la falsificación de todo tipo de hechos, cifras y perspectivas, el marruñeco (torpe, incapaz, cobarde), para colmo lambucio, a cargo del coroto, no cesa de hacer augurios: “Venezuela se va a autoabastecer y va a exportar alimentos para ayudar a otros países”.

Hay un derrumbe del hombre (con cáncer o sin él) y también de su gobierno, sin nada que decir (y si dice, no le creen) y demasiado por hacer… sólo está pendiente de agredir: ya no le bastan las milicias y los delincuentes paramilitares con los que atacan al candidato y a los actos de la oposición… ahora tiene escuadrones de motorizados vestidos de negro, dos por moto, con banderas que los identifican y chaquetas de “pa´lante comandante” que recorren la ciudad, paran el tránsito, se comen las luces de los semáforos y aterrorizan a la población… Verdaderas pandillas salvajes (sin Marlon Brando): nada de socialismo, puro fasci di combattimento.