• Caracas (Venezuela)

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Pedro Llorens

Pánfilo y su chef personal

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Cuando Rómulo Betancourt, en sus giras, inauguraciones, actos sociales, era asediado por periodistas, saludaba amable y advertía con su voz chillona que no daba declaraciones: “Si tengo algo que informar convoco una conferencia de prensa”, explicaba… lo que, cuando ocurría (tres o cuatro veces al año), generalmente por cadena de radio y televisión, paralizaba el país, pues todos los “conciudadanos” sabíamos que habría noticia, suspensión de garantías por ejemplo… Y en esos tiempos hasta la oposición era concisa en sus mensajes: bastaba con escribir RR (Renuncia Rómulo) en muros, paredes y portales.

Si a cualquiera de los presidentes de la llamada etapa democrática se le hubiera ocurrido regañar a un ministro en público (por cadena nacional), habría recibido la renuncia en su cara antes de que la cámara volteara hacia el techo como ocurrió el pasado 30 de abril durante la agresión a los parlamentarios de oposición en la Asamblea Nacional. 

El bigotón pánfilo no parece haber asumido la Presidencia de la República… ¿Con qué tiempo?, y ¿para qué?… si puede gobernar con el pueblo en asambleas, colectivos, mesas de trabajo… un centenar de enfranelados/ enfraneladas, listos/ listas para aplaudir ante cada anuncio… y cuando uno/ una se atreve a intervenir y se queja, objeta, denuncia, le cae todo el peso del poder encima: “Somos muy críticos con nosotros mismos y no lo somos con el fascismo”, recriminó el pánfilo a una trabajadora del Metro después de referirse a la “duche” (¿dolce: dulce o duce: jefe?) vida de los que se quejan sin hacer nada.

Y es que el señor bigotes es un cuadro político formado (muy poco) en Cuba, un cuadro revolucionario modelado por Fernando Soto Rojas (mala mano tuvo Fernando) y por si fuera poco un cuadro burocrático educado por Corazón de Mi Patria hasta en la forma de levantar la nalga para liberar gases…

La Venezuela que tomaron por asalto vivía del petróleo, cuando éste se cotizaba a 10 dólares el barril, y al cabo de 15 años sigue viviendo del petróleo con la diferencia de que ahora el crudo se cotiza a más de 100 dólares el barril, lo que no se siente en el país porque los 90 dólares de aumento se evaporan en el exterior para mantener gobiernos y movimientos chulos, en su mayoría impresentables, a cambio de estimular el ego del “gigante” neurótico fallecido y el del “grandulón” sectario que lo sustituye, capaz de alquilar 3 pisos del hotel más lujoso de Montevideo para una comitiva de 50 personas y su chef personal (Tal Cual 8 /05 /13).