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Claudio Nazoa

El mito de la meta

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La vida es tan corta y efímera que, a veces, eso de andar trazándonos metas a muy largo plazo parece más efímero e inestable que la vida misma. Eso no quiere decir que no nos proyectemos o nos entusiasme hacer planes a largo plazo. ¿Contradictorio? ¡Claro que lo es!, el detalle está en hacer todos los días lo que hay que terminar mañana, y mañana, seguir lo de ayer, además de pensar cómo terminar bien lo que comenzamos hoy, que fue la idea de ayer.

Sé que estoy escribiendo como Paulo Coelho, Elba Escobar, Carlos Fraga o el húngaro Alejandro Szilágyi, pero estos enredos de palabras hacen que parezca que uno sabe mucho.

La gente que se vuelve obsesiva por cumplir metas propias o ajenas es insoportable. Qué bonito es decir: “Aquí voy a construir una casa”, y a los meses o años lograrlo, pero desde la alegría de no abandonar otras metas que también nos propusimos.

Las metas son ideas que se nos ocurren, pero tenemos que estar claros en que pueden ser truncadas, entre otras cosas, si morimos durante la acción de alcanzarla. Por eso son buenas las metas compartidas, para que otros terminen nuestros sueños; cuando eso ocurre, hasta después de muertos podemos ser triunfadores. Por ejemplo: a principio de los años sesenta, John F. Kennedy dijo esta genialidad: “Vamos a llegar a la Luna en esta década, no porque sea fácil, sino porque es muy difícil”. Como todos sabemos, este gran hombre fue asesinado; sin embargo su meta de llegar a la Luna en el año 69, fue cumplida por otros, y Kennedy, desde su tumba, fue un triunfador.

Otro ejemplo muy triste de incumplimiento de metas truncadas por la muerte, fue la de otro John, John Lennon, quien en pocas palabras dijo lo que a mí me ha costado tanto hoy. “La vida son todas aquellas cosas que nos están pasando, mientras nosotros estamos haciendo otros planes”. ¿Qué no habría hecho Lennon por la humanidad si no hubiera sido por la acción del maldito loco que lo mató? Sin embargo, el gran triunfo de Lennon, es seguir siendo inspiración y meta de cualquier humano que ose llamarse artista.

Otro ejemplo increíble de metas cumplidas cientos de años después de haber sido soñadas, y que fueron alcanzadas por otros hombres enamorados de la idea de un genio o de un loco, fueron las construcciones de las grandes catedrales en Europa, que un día alguien comenzó, y que 300 años después, fueron terminadas por otras generaciones. Mi preferida es un ejemplo en acción, como lo es la insólita e increíble Catedral de la Sagrada Familia en Barcelona, España, aún en construcción. Gaudí, su creador, sabía que su proyecto era tan irreal y monumental que no llegaría a verlo concluido. Lo que no sabía Gaudí era que el final estaba a la vuelta de la esquina, en las ruedas de un tranvía que lo iba a matar y que le permitió ver tan sólo una pequeña fachada de su genial meta. Pero… Gaudí, hasta el final de los tiempos, será en la historia de la arquitectura el creador de meta tan fantástica.

No hay que confundirse y asumir que, como a lo mejor no estoy mañana, hoy no hago nada. Qué horrible, fastidiosa y decepcionante puede ser la gente que cree que ya lo logró todo.

Los venezolanos de hoy tenemos una meta compartida e inmediata, y dentro de una semana, la vamos a lograr (7.900.000) “no porque sea fácil, sino porque es muy difícil”.

Hoy, la tragedia de nuestro Presidente es que “la vida son todas aquellas cosas que nos están pasando, mientras nosotros estamos haciendo otros planes”.