• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Ronald Nava García

Una mirada a la cobertura electoral

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Ya les digo que la campaña electoral que está a punto de finalizar no ha traído mayores sorpresas a lo que de alguna manera esperábamos y comentamos en una columna de los primeros días de julio. Un candidato que ha recorrido incansablemente los pliegues de la geografía patria frente a otro que no se hace carne sino espectro radial y televisivo, mayormente en cadena nacional.

Cree uno que la cobertura periodística de El Nacional, tanto la digital como la impresa en papel, ha sido correcta, sin mayores sorpresas. Ha atendido a las agendas que las dos candidaturas han impuesto y lo ha hecho con oficio. ¿Y eso era lo que se esperaba, lo que estaba planteado? Preguntas para revisar unas líneas más adelante.

En el ámbito digital, el periódico desarrolló el llamado Tweetómetro, herramienta novedosa para seguir las tendencias que se van marcando en Twitter durante estos días electorales, a partir del seguimiento específico de las cuentas más influyentes de cada uno de los equipos de campaña. Ha servido para organizar y facilitar conocimiento y orientación en ese mundo tan complicadamente congestionado como lo es el del pajarito azul.

En esto de lo digital, de las redes sociales, del periodismo ciudadano y los foros y portales de botoncito, siento que ha sucedido algo muy particular: pareciera que esos canales han drenado parte gruesa de los desechos y miasmas que antes circulaban por los medios tradicionales.

La llamada guerra sucia, que como tal ha sido intensa y mal intencionada, ha tenido relativa poca difusión en los medios tradicionales independientes, no así en los confesionales, que han chapoteado a su gusto. Pudiera uno agradecerle algo adicional a lo digital.

Dentro de lo destacable en la cobertura electoral del periódico se anota la página que ha recorrido Venezuela estado por estado. Hay allí antecedentes, hechos, datos, cifras, e incluso previsiones. Es una muestra de buen periodismo, dirigido a que los lectores conozcan mejor la situación planteada en cada entidad federal en particular. Punto a favor de la agenda propia.

Creo que un comentario especial merece la crónica firmada por Leonardo Padrón bajo el título "El furor", publicada el pasado domingo. Aquellas líneas, que recogen la mirada del autor como compañero de recorrido del candidato Capriles, constituyen una muestra admirable de buen periodismo, de ese que atisba para luego contar, de ese que traduce en palabras escritas lo que ha oído, lo que ha visto, lo que lo ha sorprendido. No en vano esa crónica encabeza los materiales más leídos en los soportes digitales del periódico. Una muestra inequívoca y contundente del peso de la agenda propia. Y también del talento necesario.

Ya les reitero que seguirá uno, mientras estemos aquí, insistiendo machaconamente en que los trabajos de pauta, los trabajos pensados y pesados creativamente constituyen la base del periodismo impreso que requieren los tiempos actuales. La agenda propia, y con ella, la creatividad, el análisis, la interpretación y el buen manejo del idioma, no son un lujo, ni una grandilocuencia, son una necesidad. O así.