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Alexis Correia

20 minutos que sacudieron al mundo

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Ocurrió aproximadamente entre las 3:41 pm y las 3:59 pm del pasado martes. Thomas Müller adelantó 1-0 a Alemania ante Brasil en el minuto 11 de la semifinal del Mundial. “¿Cómo asimilar un golpe como este?”, se preguntó en ese momento Carlos Mauricio Ramírez (@tomapapa), el narrador en Meridiano TV. Lo que no sospechaba Ramírez y quizás nadie en el mundo es que, antes de la media hora de partido, el marcador estaría 5-0 en Belo Horizonte (terminó 7-1).

“¡Toma, papá, gol histórico! ¡Klose está en la cima, Klose está en el Olimpo, rebasa al héroe local! ¡Se caen las mandíbulas en el mundo entero!”, reaccionó instantáneamente Ramírez al dato de que el delantero alemán, con el 2-0, se convertía en el máximo goleador del acumulado de todos los Mundiales. “¡Alemania le está pasando la escoba a Brasil, le ha pasado el champú, le ha pasado el jabón!”, exclamó con el 3-0. “¡Se ha cambiado el fútbol! ¡El europeo juega como el suramericano!”, apuntó el comentarista y ex seleccionador de la Vinotinto Richard Páez.

“¡Toma, papá! ¡Esto es Playstation! ¡Y van 25 minutos! ¡Nadie entiende nada, todo el mundo se rasca los ojos!”, fue el relato del 4-0. Aparecía en pantalla la imagen que algunos no olvidaremos el resto de nuestras vidas: la chica de los lentes de pasta y el sombrero verde y amarillo que lloraba sin consuelo, como si se le hubiera muerto un hijo en brazos. “¡Esto es una humillación, una pesadilla!”, describió Páez.

“¡5-0, la manita! ¡No ajustes el televisor, no llames al oftalmólogo! ¡Alemania está enseñándole a Brasil cómo se juega el fútbol!”, era el clamor de Ramírez en el 5-0 de Sami Khedira del minuto 29.

“¡Es imposible que, en una semifinal del Mundial, un jugador remate un tiro de esquina con el pie!”, opinó con el 1-0, por su parte, el entrenador y comentarista del día en Venevision, Eduardo Saragó. “¡Todavía queda mucho partido!”, consoló el narrador Manolo Dávila a los seguidores de Brasil luego del 2-0: desconocía que sus palabras adquirirían un sentido cruel (“¡los santos se olvidaron de los brasileños hoy!”, sentenciaría con el 7-0 en el segundo tiempo).

“¡No es la repetición del anterior, es otra vez gol!”, dijo Dávila después del 4-0, a lo que agregó: “¡La sinfónica de Beethoven la están poniendo los alemanes en el terreno!”, corregido de inmediato por su compañero Josías Castro: “¡La Novena Sinfonía!”. Para el 5-0, Eduardo Saragó no consiguió una reacción más apropiada que la contundencia de un venezolanismo: “La reacción del que sea en este momento es: ¿quejesto?” (deformación de “¿qué es esto?”).

En Directv Sports tuvieron más piedad con los brasileños que la selección de Joachim Löw y, en el famoso “audio uno”, no colocaron a los argentinos Pablo Giralt o Juan Pablo Varsky, que seguramente hubieran sido particularmente cáusticos. Relataron el juego el colombiano Jota Mantilla, que cantaba cada gol con una onomatopeya similar a la del Pájaro Loco, y el chileno Sebastián Rozental, autocrítico con el 2-0: “¿Dónde queda todo lo que nosotros hablamos antes del juego, de que iba a ser un duelo parejo?”.

“¡Estos goles uno los ve en los entrenamientos, no en los partidos! ¡Cachetada terrible! ¡Empezó como partido y punta para baile! ¡Baldazo de agua congelada! ¡Que tiren la toalla! ¡Termínenlo! ¡Alguien que se apiade de Brasil!”, fueron las palabras que desfilaron por las bocas de Mantilla y Rozental mientras caían los tantos alemanes en el arco de Julio César. También una frase que pensamos todos los que vimos esos 20 minutos: “Nunca imaginé que en mi vida vería algo así”.

En Twitter: @alexiscorreia