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Boris Santos Gómez Uzqueda

1 millón de barriles diarios a China

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Para cualquier país del mundo producir 2,8 millones de barriles/día de petróleo es una cifra monumental en ingresos por venta. Venezuela tiene la bendición de la naturaleza en producir esa cifra, y tiene proyectado producir 5 millones barriles/día.

Sin embargo, de tanto ingreso no han superado niveles de pobreza y por el contrario han suscrito acuerdos con China para recibir préstamos garantizados y pagados duplicando las exportaciones de crudo para 2016 hasta llegar a 1 millón de barriles/día exportados de Venezuela a China. Hoy exportan 524.000 barriles/día que en 2013 representó ingreso de 19.000 millones de dólares.

Desde 2008 deben a China más de 40.000 millones de dólares. Recientemente el gigante asiático suscribió una veintena de acuerdos con Venezuela, en el marco de la XIII Comisión Mixta de Alto Nivel China-Venezuela, apuntando a proyectos industriales, minería, petróleo que en términos financieros y políticos han logrado que China tenga en Venezuela su “sucursal” en América Latina.

Muchos expertos han protestado, con mucha razón, que el precio del barril que Venezuela “vende” a China es muchísimo menor que el precio de mercado. Así se entendería la “facilidad” con las que China otorga créditos a Venezuela para proyectos que van desde minería, proyectos de explotación de oro, fábricas, y otros por los que Venezuela recibirá otros 4.000 millones de dólares para un fondo que financia “proyectos sociales” y de infraestructura en el país, aunque el aeropuerto de Maiquetía y las principales carreteras de Venezuela no están en sus mejores condiciones; ni hablar de Caracas o el sistema eléctrico que sufre colapso todos los días. La pregunta recurrente es: si tuvieron y tienen tanto dinero a disposición, tanto petróleo a disposición ¿por qué Venezuela no es ya la Dubái de América Latina?

Adicionalmente China, a través de uno de sus bancos, entregará a la estatal petrolera venezolana 1.000 millones de dólares para “compra de bienes y servicios para la industria” e impulsar “proyectos petroleros”. La capacidad de refinación, de transporte y de distribución no son de las mejores, vale decir que pese al dinero que dispusieron no han mejorado sustancialmente la capacidad de exploración/explotación de recursos hidrocarburíferos en el país.

La “invasión” financiera china a Venezuela es total: el régimen comprará 10.000 vehículos chinos y firmó un contrato para adquirir 1.500 autobuses ¿Y cómo están los hospitales, el sistema educativo, la seguridad alimentaria en el país?

Al despilfarro de cientos de miles de millones de dólares y de millones de barriles de petróleo en ésta “década socialista” que no logró sacar de pobreza a millones de ciudadanos debe agregarse la fiebre por los satélites chinos: el régimen boliviano tiene uno y ahora Venezuela adquirirá su tercero.

Los acuerdos contemplan la construcción de 4.512 viviendas y desarrollo urbano. Y sin embargo los cinturones de marginalidad urbana en Caracas o Maracaibo contrastan la riqueza petrolera.

En lo interno la estatal petrolera, que es comandada por el propio vicepresidente y además ministro de petróleo, tendría una deuda con el Banco Central de casi 70.000 millones de dólares que cubren operaciones de esa compañía; sin embargo, de haber dispuesto de tanto dinero no completó planes de expansión comercial, estando la producción petrolera estancada porque el oficialista Plan Siembra Petrolera ofreció para este año 5 millones de barriles/día, situación que no es real.

Esa es la “fotografía” de una Venezuela rica en recursos pero mal administrada. Es el camino que Bolivia, con tantísimo gas natural, está recorriendo. ¡Pena por ambas!