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José Rafael Avendaño Timaury

Entre milicos te veas

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Venezuela ha tenido militares dignos y milicos muy indignos. Esta afirmación no es ligera, es producto de la verificación de hechos históricos donde ambos especímenes han desplegado una indiscutible preponderancia porque de manera directa o indirecta han asumido el control político. En el siglo XX el poder fue ejercido por dictaduras militares; otros, por regímenes castrenses que, aunque autoritarios y liberales, tampoco podrían ser señalados como dictaduras. También  lo ejercieron civiles de origen democrático con aciertos y fallas.

Los 27 años de dictadura rural gomecista fueron terribles para la conciencia republicana del país. La lectura del libro Memorias de un venezolano en la decadencia de José Rafael Pocaterra y El Cabito de Pedro María Morantes (Pío Gil)son más que ilustrativos al desnudar el asesinato, la brutalidad, la tortura y exilio a que fueron sometidos los compatriotas que osaron enfrentarse al régimen. Sin embargo, ese gobierno tuvo una conducta peculiar para con las mujeres –esposas, novias y familia- de los perseguidos políticos. No se las encarceló y mucho menos se las sometió a conductas infamantes. Hubo un respeto sui géneris por las féminas, que se hace necesario resaltar dentro de la sordidez reinante en esa lúgubre y sangrienta época.

En los diez años de dictadura milica -1948-1959- la conducta fue ligeramente similar a la descrita hasta mediados de 1951. Cuando Pedro Estrada asumió el control de la Seguridad Nacional -SEBIN de la época- aplicó criminalmente como método, la saña y procacidad con que fueron sometidas las aguerridas mujeres luchadoras.  Así inauguró un nuevo patrón represivo distinto a la conducta tradicional para con ellas. Las quepermanecen con vida pueden atestiguarlo. Sin embargo es justo reconocer que a las esposas y demás familiares de los detenidos –quienes estaban en cárceles públicas; Modelo de Caracas, Maracaibo y Ciudad Bolívar-  no se les practicaron medidas de requisa violatorias a la dignidad humana y menos a las atentatorias contra el pudor femenino.

Hace pocos días leí un twitter de la señora Patricia de Ceballos, Alcaldesa de San Cristóbal, quien al visitar a su esposo, el ex alcalde despojado de su fuero, denunció que una milica integrante de la Guardia Nacional le solicitó, a su ingreso y salida, se despojara de los pantalones. Ante su justa negativa –digna a emular por la mayoría de las mujeres venezolanas como ejemplo de virtud y valentía ciudadana- fue amenazada tortuosamente: “Aténgase a las consecuencias”.

Este hecho no ha merecido ningún mensaje de solidaridad ni denuncia por parte de la dirigencia política venezolana. Pareciera que tienen el juicio obnubilado ante las ansiadas curules en procuración, inmersos en un estereotipo conductual; todos en una especie de autismo patológico.

Entiendo que la práctica de medidas preventivas aplicadas en las cárceles donde estén recluidos los penados y los sometidos a juicio por delitos comunes es necesaria porque no es secreto que en esas prisiones campea el tráfico y consumo de drogas de todo tipo, de bebidas alcohólicas y de armas y municiones. No es desconocido entonces que mujeres y hombres se introducen en sus partes íntimas todo tipo de material prohibido. Por ello la requisa es un mal necesario, aunque inevitablemente debe estar revestida de formas y modos que no atenten contra la condición humana porque la hace perversa, coactiva y humillante. Aunque esa modalidad de contrabando o “bachaqueo” –término muy en boga en la actualidad- es menor en comparación al que se hace mediante la complicidad cínica y delictual de las autoridades nacionales y locales de los penales.

La ergástula de Ramo verde está dirigida por un coronel activo de la Guardia Nacional; ergo, la disciplina militar casi prusiana impera. Ninguna conducta asumida por los oficiales y guardias nacionales puede exceder o contrariar las instrucciones emanadas por el inefable Director –jamás podrá argüir que obsecuentemente cumplía órdenes- quien a su vez está sometido al denominado “órgano regular castrense”. La cabeza de este, es el ministro de la defensa; quien a su vez está subordinado -como debe ser-disciplinadamente ante su superior jerárquico, el  llamado “comandante en jefe”, quien cotidianamente, aburriéndonos, acuña la frase: “He ordenado”.

La señora Lilian Tintori denuncia una vez más, que su esposo esta incomunicado y no puede recibir visitas. Sus dos hijos tienen siete meses sin verlo. Estas medidas administrativas emanan de quien ejerce el dominio político del país a través de subalternos –a no ser que estos jueguen con colores propios- quienes de manera obsecuente se prestan a ello; a lo canalla, paraobtener prebendas como estipendio vil por esa esa conducta tan poco habitual en nuestra historia.

La creación de la Guardia Nacional el 4 de agosto de 1937 por el General en Jefe Eleazar López Contreras,está plenamente justificada en virtud de las competencias que les fueron conferidas. Su trayectoria ha tenido aciertos y algunos “lunares negros”. Me referiré a los desafueros de carácter político cometidos por el cuarto componente. En la década de 1950 efectivos suyos cometieron crímenes con motivo al levantamiento campesino y la posterior masacre ocurrida en Turén, Estado Portuguesa (29/09/1952). También su rol como custodio en el campo de concentración de Guasina en la inhóspita isla ubicada en caños del Orinoco, Delta Amacuro. (1951-1953).

El tipo de represión ilegal de la GN en los últimos años ha sido suficientemente constatada en los actos constitucionales de manifestación pacífica de calle. Para no quedarse atrás –en cuanto a la igualdad de género- vimos estupefactos como una oficial, quien desdice de su condición de mujer, acometía a golpes -con sevicia inaudita- blandiendo su casco contra el rostro de una indefensa mujer pacífica en Valencia. El juicio que sentenciará la vily delictuosa conducta se encuentra estancado por estar coludido de manera sinuosa. El contraste se palpa en los diversos procesos incoados contra opositores, porque estos si “avanzan con paso de vencedores”. Hace años otra guardia “jaló” por el cabello a una manifestante en Caracas, golpeándola y arrastrándola por el pavimento. En esa triste ocasión fue felicitada públicamente por el presidente de la república.

Será entonces que se está aplicando una novísima doctrina no escrita,pero sin duda ilegal, abyecta y ruin en el cuerpo militar que se cobija bajo el lema “El honor es su divisa”.


cheye@cantv.net  ||  @CheyeJR