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Pedro Llorens

Con más miedo que siete viejas

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El Gobierno tuvo que reconocer ante los países de Petrocaribe que su economía está más chupada que pipa de indio… Y la invitación al diálogo formulada a los gobernadores y alcaldes de oposición solo se explica porque, sin un acuerdo nacional no hay fórmula que permita salir de una crisis que ya va siendo más larga que la voluntad de Dios…

Asesores de Bigotón intentan convencerlo, a escondidas de Giordani, de que con el inmenso, descomunal, disparatado gasto en las últimas (y en las penúltimas) elecciones, el gobierno terminó de saltarse todas las alarmas del sistema financiero y Pdvsa quedó convertida en pozo seco que no vale lo que debe, especialmente al Banco Central, también quebrado.

Aumentaron las visitas de Bigotón a Cuba (después de haber chuleado a medio mundo Raúl Castro intenta volver al viejo amor con el imperio “como desea nuestro pueblo y la emigración cubana”), y mientras el muy pánfilo hablaba del Plan de la Patria allá le mostraban su “programa para la actualización del modelo”… En el último viaje –como en el tango “Volver”–, pudo adivinar “el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando el retorno”.

El presidente regente, hermano del abuelo regente (padre del padre, gigante del gigante, supremo del supremo), además de darle la mano a Obama, solicitó un “diálogo respetuoso” a Estados Unidos, lanzó una ley de inversión extranjera, creó el Zedm (Zona Especial de Desarrollo del Mariel)… y en el último pleno parlamentario del año pidió “moverse con cuidado y evitar los nefastos resultados de violentar los ritmos y saltar etapas”, lo mismo que habrá solicitado a Bigotón.

La nota discordante la puso el hombre de los ojitos, lóbrego lechuzo del chavismo militar, empeñado en el fracaso de todo lo que pueda poner en riesgo el paraíso de los deshonestos, de los gamberros, de los indecentes… para advertir que no permitirá que el legado de Corazón de Mi Patria se vea afectado por los “chantajes chimbos” de diálogo y amnistía de la MUD, ni por las “exigencias ridículas” sobre devolución de competencias de los alcaldes de oposición.

El encuentro de Bigotón con gobernadores y alcaldes de oposición, salvo impecables intervenciones de Ledezma, Blyde, Ocariz y otras, incluida la de Falcón (salvo el empeño en tutear a Nicolás para que todos supieran que jugaron en el mismo equipo), puso en evidencia que la oposición no escapa de la demolición moral y cultural, con los autogoles de algunos (tienen más miedo que siete viejas), empeñados en aclarar: “¡Presidente, yo sí lo reconozco!”.