• Caracas (Venezuela)

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Juan Carlos Gardié

La mesa rota (Cicuta para cenar)

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El titiritero más excelso en la fabricación de marionetas y grandes muñecos de varilla, quien además es cuentacuentos encantador de pequeñuelos y otras divertidas crisálidas , se mostró angustiado.

—¿Qué te pasa, jabón de hotel?— como también le conocemos por su diminuto tamaño y fuerte olor a perfume barato. Estaba acurrucado bajo la sombra del gran Samán del patio de la escuelita.

—Anoche, luego de versionar algo de Tío Tigre y Tío Conejo para los niños esta tarde— contestó con inusual voz grave— pensé en un juego donde los tres reyes magos no eran tres, ni reyes ni magos. La realidad de mi país me hizo ver que tal cosa sería una crónica de nuestra situación actual.

Mi interés creció exponencialmente y me acosté sobre la grama a su lado para escucharle con atención, como quien espía algún susurro conspirativo. El continuó  en estado de arrobamiento:

—La MUD no es mesa, no es unidad ni es democrática. Tiene menos patas que un taburete mocho y las que le quedan están frágiles y quebradizas. Su gran tabla horizontal no soporta un manotazo más sin convertirse en aserrín. No es unidad en diversidad porque ya ni siquiera algunos de sus miembros  asisten a actos de importancia como el bautizo del libro de Curiel y su equipo, su vocero principal renunció y un señor se dedicó a fustigar a alguien que está preso y sin poder defenderse, es decir, hizo uso de sus ideas pero con ventaja, lo cual es un signo de alguien no muy confiable (dicho por muchos de ellos mismos) Las diferencias naturales comienzan a oler a rencilla y cobro de viejas deudas. Los enfrentamientos signados por ansias de poder comienzan a trascender crudos a la calle. Ha resultado difícil la convivencia entre quienes tienen como referencia y experiencia la división que parió al MIR de AD, al MAS del PCV, al MIR Américo y el MIR Moleiro del MIR originario y  además, tanto el vetusto Copei como las nuevas organizaciones relativamente exitosas en términos electorales, tratan de imponer el  hoy día perverso concepto de la correlación de fuerzas político-partidistas en el seno de la unidad pretendida y necesitada. El corolario es el genio del ausentismo en las elecciones legislativas que cedieron el poco espacio que nos quedaba y ahora cacarea como dinosaurio jugando metras en el granito precámbrico donde se formó y fue jefe. El gobierno, por su parte, sigue haciendo lo suyo: destruyendo la economía de Venezuela y derrochando demagogia  junto a la más bochornosa mediocridad.  La deuda que han adquirido los Castro fílicos chino putinianos es hipergaláctica, mientras la delincuencia en todas sus formas, posibilidades y macromedidas suelta carcajadas, lo mismo que las etiquetas del jamón, el queso, los jugos, etc. ¡Hasta la mortadela más humilde te pela los dientes con burla en cualquier panadería! El tema de la gasolina y la consulta popular es un capítulo aparte, por lo doloroso y burlesco. En cuanto a lo democrático de la MUD, valdría la pena recordar que ese invento griego implica un juego de ideas que se confrontan pero con un fin común, en este caso: ofrecer una alternativa de poder para el bienestar colectivo desde la participación popular más amplia posible, sin la siembra de mentiras viles y ridículas como las esperanzas del comunismo podrido del rojismo enfermizo que hoy agobia al país. El gobierno juega a nuestro favor y no queremos ponderarlo. Es indispensable apartar las apetencias personales, la soberbia y  los inapelables  cánones de los partidos políticos. Creo que debemos reinventarnos de inmediato. Estamos a tiempo y enviaríamos una señal de vida y grandeza no sólo al país sino al mundo. Debemos establecer un acuerdo mínimo entre nosotros como base para plantear lo necesario y factible del cambio. La MUD debe abrir paso a una forma organizativa amplia que incluya: diversos gremios fundamentales, universidades, estudiantes, organizaciones no gubernamentales, artistas y otros sectores sociales relevantes. Mientras tanto, debemos tomar la calle en paz pero con talento, creatividad e inteligencia, con actos y publicaciones como Del pacto de Punto Fijo al  pacto de La Habana; charlas en universidades, propaganda plena de belleza y contenido, teatro en plazas y parques, tomar todos los espacios posibles y sobre todo, subir cerros: allí está el gran punto. En cuanto al liderazgo, sin duda surgirá de la dinámica…si lo permiten los fósiles. Incluso, me atrevo a mencionar la posible resurrección de gente como Capriles y un señor que le ganó la Alcaldía Mayor  al “más votado” Aristóbulo , con Chávez vivo y luego al brutalmente ventajista Villegas, ya con Chávez difunto, es decir: un alcalde que sube cerros en el Municipio Libertador. También tenemos grandes valores en el ámbito comunicacional, así como en los mismos partidos políticos y pare de contar. La pregunta es… ¿Quiero país o quiero enchufarme con mis panas porque ahora nos toca a nosotros?

Escuchar a este titiritero amante del teatro infantil me llevó a recordar a los hermanos Grimm, en particular al Flautista de Hamelin, obra que por cierto montará en breve Huáscar Barradas. Llegó la hora de tocar la flauta para ahogar ratas en el gran río. Sólo hay que tocar las notas correctas. ¡Hagámoslo ahora!