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Graciela Melgarejo

La memoria, otra vez en su lugar

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Hasta el lunes que viene, tiempo de la Feria del Libro en la ciudad; tiempo de lecturas, entonces. Y de recuerdos, sobre todo, porque la feria, además, cumple 40 años y ha crecido mucho desde la época en que su sede estaba en el predio ferial de Figueroa Alcorta y Pueyrredón, tan incómodo y tan querible.

La infancia, la de las personas y la de las instituciones, siempre está llena de momentos mágicos, y no es extraño que muchos de ellos se deriven de algún trato especial con la palabra . Al leer un tuit de @cuatrogatos www.cuatrogatos.org ) , sobre un artículo titulado "Una, dole, tele, catole: la memoria poética y la poesía en la infancia", de Mar Benegas http://bit.ly/1i1kySy ) , quien esto escribe recuperó un puñado de versos, estrofas y poemas enteros, que oyó recitar y cantar a su abuela, a su madre y a sus tías.

Esa es la intención de Mar Benegas, cuando escribe: "En los patios y en las calles, en los parques, allá donde haya niñas y niños, seguimos viendo y escuchando aquellas viejas retahílas, las canciones de elegir, los trabalenguas, las adivinanzas, las enumeraciones y todo el rito mágico de la voz y el verso (...) Las hay que han permanecido invariables a pesar, en muchos casos, de los siglos. Y otras han surgido de la nada, del propio imaginario de la infancia. Pero la esencia sigue siendo la misma: la conjunción de la palabra, el cuerpo y la emoción, el juego".

Una conjunción muy feliz y que da la posibilidad de aprender también con felicidad. Por ejemplo, esta primera estrofa: "Estaba la rana sentada cantando debajo del agua, / cuando la rana salió a cantar / vino la mosca y la hizo callar". Es de un poema-cuento sefaradí acumulativo, con diferentes variantes: la mora, el diablo, la rana.

Una amiga, hace unos días, recordó cómo, en su colegio, les enseñaban a los alumnos el ciclo del agua con una poesía de José Sebastián Tallón, "La gota de agua". En realidad, ella solo recordaba ya de memoria el último verso: "jugo en el jugo de un durazno nuevo", pero era el que le daba el sentido final al poema y a la enseñanza.

Por eso, la escritora María Cristina Ramos decía hace un tiempo en Facebook que "hay que volver a poner la memoria en su lugar. Ya lo decía María Elena Walsh, si los chicos no aprenden poesía de memoria, aprenden jingles publicitarios..."

Porque si la memoria se alimenta de muchas palabras bellas recordaremos más y entenderemos mejor, es que la Fundación El Libro participa ahora por la Argentina -con el auspicio de Asociación de Literatura infantil y Juvenil de la Argentina - (Alija) - de Canal Lector (www.canallector.com, la principal fuente global de información sobre libros infantiles y juveniles para los países de lengua española.

Canal Lector se inició como portal hace un año y medio y dispone hasta ahora de la selección y recomendación de los mejores sitios de literatura infantil y juvenil (LIJ) editados en la Argentina, Chile, Colombia, España, México y Venezuela, y su información está dirigida a profesores, bibliotecarios, editores, libreros y, por supuesto, lectores interesados en ampliar lecturas y usos del español, como los que leen esta columna.