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Henrique Salas Römer

Las máscaras están cayendo

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“Son momentos de alta carga emocional. Se requiere reposo y reflexión. La solución está llegando, metida en un disfraz. Créanmelo.” Mensaje twitter 4/4/2014

Las máscaras están cayendo.

En un reciente escrito, Germán Carrera Damas recuerda que el diálogo solo puede existir entre iguales, y con agenda y objetivos preconvenidos. Vale decir, entre personas que en igualdad de condiciones se ponen de acuerdo en las materias a tratar y el objetivo que se proponen alcanzar.

En nuestro caso, el gobierno requería y requiere de niveles mínimos de abastecimiento. Y el sector privado requiere que le entreguen los dólares Cadivi a los que tiene plenos derechos y sin los cuales sería imposible reestablecer el flujo requerido de alimentos y materia prima hacia el país. De allí que la propuesta de Lorenzo Mendoza, la de una Comisión Económica de la Verdad, le hubiera salvado un ojo al gallo y permitido un tímido avance en aquel espectáculo carnavalesco que Maduro preparó en Miraflores y en el que muchos no hicieron otra cosa que colocarse su máscara de ocasión.

No ocurre lo mismo en la esfera política, o al menos no ocurría. El gobierno se sentía políticamente sobrado, hasta que el pueblo, pueblo, no importa su nivel social o pertenencia, se olvidó de las playas en Carnavales y se dedicó a protestar. Hasta que el 5 de marzo ni Cristina Kirchner, ni Rafael Correa, ni el presidente Mujica de Uruguay vinieron a la conmemoración del primer año de la muerte de Hugo Chávez, de cuyo hálito, pende el auctoritas residual de Maduro. Hasta que en la oficialidad de la FAN comenzaron a ocurrir actos de rebeldía, ante las órdenes de reprimir ordenadas por Maduro.

Otras máscaras se han caído desde entonces. Se cayó la imagen aguantalotodo que tenía una Venezuela sometida a la bota cubana, y la de la patria cansada, incapaz de reclamar. También la de un chavismo que dominaba la calle y la del respeto a la autoridad presidencial. Tanto, que el primer mandatario debió apelar a la más aberrante represión armada, oficial y oficiosa –la de sus paramilitares– en una intento por contener la protesta pacífica que afloró en todos los rincones del país.

Se cayeron otras máscaras en el diálogo en Miraflores. Unas del gobierno, otras de la oposición. Y desde entonces, ha caído al precipicio la última máscara de legitimidad de Maduro, no la de su origen, que ya estaba cuestionada, sino la otra, la otra mascara, la más importante, la atinente al respeto al Estado de Derecho y por los derechos humanos. También la de su apoyo internacional.

Hasta la máscara de la unidad de la MUD muestra sus grietas. Hay partidos que se mantienen férreamente al lado de esa juventud bravía que continúa en las calles, y otros que, al no poder controlar la protesta, intentan desmontarla.

Las máscaras están cayendo… poco a poco se desnuda la verdad.