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Alexis Correia

De marrón caramelo

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“Sigo viviendo en Venezuela, pero anímicamente me he ido yendo poco a poco”, me dijo una amiga hace unos días. Es una de las estrategias para compartir un país con Diosdado Cabello. Algunos, para que nos rindan los churupitos, nos hemos adaptado a hacer cola desde las 6:00 am dos días a la semana en el Abasto Bicentenario y participar en la rebatiña por un arroz marca El Chimito, una harina Venezuela y un aceite de maíz Diana, con la esperanza de que una vez al mes haya un milagro y llegue leche y café. Otros, como Titina Penzini, no se traicionan a sí mismos y mantienen su estilo de vida casi intacto mientras la Guardia Nacional le pone esposas a toda persona que tenga cara de haber leído un libro.

Lo primero que debe saber alguien que ya no recuerda la última vez que compró ropa “de vestir” y que olvidó conjugar el verbo combinar, como yo, sobre 100% Chic TV (el programa de Titina los domingos a las 6:00 pm en el canal de suscripción Venevisión Plus) es que no se pronuncia “chic”, sino “shic”. Tampoco “chef”, sino “shef”. Es el pasaporte para entrar a un mundo teñido de colores como el “marrón caramelo” y el “morado orquídea”.

Escucho a Titina eventualmente en la emisora 99.9 FM y el clímax se produce cada vez que pronuncia en perfecto francés la palabra “Givenchy”. Por desgracia no ocurrió en ninguna de las emisiones que vi de 100% Chic TV, aunque tuve muchas otras ocasiones para el deleite. Por ejemplo, cuando la hija del fallecido Pedro Penzini Fleury entrevistó a la diseñadora de trajes de boda Valentina Cedeño y le preguntó: “¿Cómo realizas ese mariage entre vestido y accesorios?”, y luego la elogió por una falda “hecha como un mille-feuille”. Lo bueno de la también DJ (se nota en la musicalización del programa) es que sabe que la ven personas tan bastas y malolientes como yo y de inmediato aclara: “Ese matrimonio”, en el primer caso, y “milhojas, pues”, en el segundo.

En una entrevista, la diseñadora Juliette Ghamra (mataría por un apellido así) no acierta a hacerse entender: “Hago accesorios para que funciones como un statement, que cuando te los vean sea así como guao” y de inmediato Titina (vestida con lo que yo intentaría describir como una capa de Mujer Maravilla de tul lila y un pantalón fucsia estampado de cruces de la Iglesia Ortodoxa Copta de Etiopía) lanza el salvavidas: “Que se conviertan en tema de conversación, pues”.

En la sección “100% Chic”, en la que contesta preguntas sobre buen gusto a los plebeyos de Twitter, la host (así se hace identificar, no faltaba más) está en su salsa. Una dama le consulta sobre lo que debe llevar en su maleta para “un viaje de verano a Europa en agosto” (mi pasaporte, por cierto, se lo deben estar comiendo las chiripas, si es que no expiró ya). Me consuela saber que, por lo menos una vez, Titina puede hablar igual que una vendedora del mercado de Guaicaipuro (“esto se está llevando muchísimo”) cuando recomienda “vestiditos frescos de colores claros con encajes, shorts de jeans de distintos tonos y sandalias planas para las largas caminatas, lentes de sol redondos, zapatos Oxford (¿cuáles son esos?) y un morral de la colección Cápsulas de MTA Bags” (se dice “Em-ti-ei”).

En la sección de regalos para el día de mamá, me entero de que “el top” es un reloj De Grisogono de la joyería Gerais. En el especial de bodas, Titina proscribe lanzar arroz, los ligueros (“eso está en franca retirada”), los mariachis, las orquestas, el dije dentro de la torta y los muñequitos de ídem, y recomienda como “tendencia más in” las fiestas white (combinar el blanco con un solo color neutro), las fuentes de chocolate con frutas, un Candy Bar (¿?) como “la última moda”, mesa de minidulces en shot, cocteles Cîroc, un bouquet con un único tipo de flor (“orquídeas falenopsis de enero a mayo, calas o malabares de junio a septiembre y orquídeas blancas de octubre a diciembre”) y “burbujas de jabón, fuegos artificiales y mariposas de colores” al salir los novios de la iglesia.

Esta semana me ha dejado la idea de que este gobierno es tan perverso que sí es capaz de cumplir ese desafío de que “tendrán que meternos presos a todos”. No descarto que a Titina se la lleven en alguna redada de la Guardia Nacional Bolivariana, como le podría pasar a cualquier ciudadano que no se resigne a adaptarse a la Venezuela de 2014, y entonces nos dé una lección sobre cómo se puede ser “shic” hasta con las manos esposadas en el Fuerte Tiuna.

En Twitter: @alexiscorreia