• Caracas (Venezuela)

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Heinz Sonntag

¿La marcha imparable a la barbarie?

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Al abrir El Nacional y Tal Cual del día de ayer, me encontré con el flujo normal de los acontecimientos y las opiniones sobre varios aspectos de la vida política-social del país. Dos noticias en el primero de los diarios me llamaron la atención: uno titulado: “Empeora salud de huelguistas por la libertad de estudiantes”, y el otro: “Descuartizado. Identificaron cabeza y manos de comerciante secuestrado”. Ambos son, a mi modo de ver, noticias que reflejan el estado actual de la sociedad venezolana. Había otra información que pertenece al mismo género de noticias: “Imputan a María Corina de ‘instigación pública”. La primera llama la atención sobre el hecho de que la detención prolongada de estudiantes que han manifestado en los últimos meses contra la represión no encuentra una solución jurídica o política. Los huelguistas, quienes llevan 21 días en ayuno frente al Consulado de Colombia en San Cristóbal y los paramédicos han diagnosticado “un fuerte deterioro físico”, a pesar de lo cual los estudiantes “decidieron permanecer en la protesta”. El hecho de que estudiantes y otros presos políticos permanezcan en las cárceles y otros sitios de retención, sin que se haya abierto un procedimiento jurídico contra ellos, me parece indicar que los que nos desgobiernan no tienen ningún tipo de civilidad ni de conciencia de la responsabilidad que les imponen la Constitución y el Código Penal. Es más: el presidente de la república se refiere a los presos en términos contrarios a la posición ética que le obliga a ser el primero en practicar esta posición. Para colmo, los medios de la hegemonía comunicativa han inventado para los detenidos un sinónimo impregnado de cinismo: los “privados de libertad” y simplemente ignoran la opinión mayoritaria de los venezolanos.

La segunda noticia es sintomática de un hecho que muchos deploran pero para lo que nadie parece tener un remedio: la explosión de violencia tanto en la sociedad civil como en el mundo del crimen. Ya no recuerdo cuántas veces he leído que la víctima de un homicidio lo es porque han descargado en su cuerpo hasta más de 20 balas. El hecho de que un secuestro termine con asesinato y desmembramiento de la víctima me parece indicar un paso sumamente peligroso para la convivencia de los ciudadanos. Debemos rechazar enérgica y colectivamente este paso a la barbarie total.

La tercera noticia sobre la imputación a María Corina Machado es otra señal de la creciente pérdida de moral cívica en las relaciones políticas. Uno de los ingredientes de esta pérdida es que él o la imputada se enteren de su acusación por medio de la prensa o de otros medios. Además, esta manera de proceder implica para la imputada una limitación gravísima de su derecho a la defensa, tal y como lo exigen la Constitución y el sistema jurídico. Razón tiene María Corina al señalar: “Nunca supe que se me seguía una investigación. No se me acusa de algo que haya dicho o hecho, se me acusa por la interpretación de otros sobre lo que yo dije”. El procedimiento que ella denuncia se inscribe en la misma pérdida de civilidad y convivencia normativas que las otras dos noticias reflejan.

Desde hace tiempo estoy insistiendo, en mis columnas y en mis charlas y conversaciones, que para la superación de la crisis moral-ética se debe implicar la reconstrucción de valores, normas y procedimientos propios de una democracia real. Pero como esta no está en la agenda de este desgobierno, la Alternativa Democrática debería hacer suya la responsabilidad de esa reconstrucción. Ello implica que nuestro proyecto de re-elaborar la democracia va mucho más allá de lo meramente político. Yo pienso que amplios sectores de la sociedad civil organizada y también de los partidos políticos representados en la MUD comparten esta opinión. ¡Tenemos la convicción y la fuerza para hacerlo!