• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Graciela Melgarejo

Los "malos" de la lengua

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Una somera clasificación de los temas más consultados daría como resultado que el de los homófonos está en el primer lugar. Hace un año, la columna titulada “Un título que sorprende a algunos e indigna a otros” ( http://bit.ly/UYANTp ) estaba dedicada a resolver el tema de rebelar/revelar. Y allí mismo, se transcribía el hallazgo de otra pareja, debelar/develar, un aporte en esa ocasión del lector Valerio Yácubson. Los homófonos (palabra que suena de igual modo que otra, pero que difiere en el significado), ¿son hoy los “malos” de la lengua española? Seguramente no los únicos que dan dolor de cabeza a la hora de escribir, han resultado muy “populares”.

Hay otros ejemplos, también. El lector Jorge Tolosa, en un reciente correo electrónico, se quejaba: “En una crónica sobre los ecologistas de Greenpeace -hoy ya liberados, afortunadamente- leí que la esposa de Hernán Pérez Orsi lo esperaba a éste con ‘su hija en brazos, una beba de mejillas rozadas, rulos castaños y lanzadora de besos y sonrisas a granel’. La imagen no puede ser más encantadora, aunque siempre me quedará la duda de si la niña tenía las mejillas trabajadas por el fustigador viento de Mar del Plata o por el rubor natural de su edad”.

Por su parte, el lector Enrique Otálora, en su correo electrónico del 25/11/2013, apuntaba sobre un título leído en un diario (que no era La Nación) en el fin de semana: “Veo un artículo de opinión titulado ‘Cara o seca’. ¿Cambió el ‘cara o ceca’, acaso?”. Tiene razón el lector, porque en ceca, el Diccionario de la RAE define así en la tercera acepción de ceca1: “f. Arg. cruz (reverso de la moneda)”, y remite a cara o ceca. En cara, la locución adverbial coloquial a cara o ceca está definida así: “1. loc. adv. coloq. Arg . Dicho de tomar una decisión: Librándola a la suerte según quede una moneda, tirada al aire, hacia arriba el anverso o el reverso”.

El seseo, es decir, el hecho de pronunciar la zeta y la ce (ante e, i) como ese nos suele tender trampas a los hablantes del español americano (también a los de Andalucía y Canarias) cuando se trata de escribir palabras que suenan igual, pero difieren en el significado y se escriben diferente.

En el caso de seca y ceca, habría que suponer además cierto desconocimiento de la segunda palabra con ese uso: “todas las historias tienen como las monedas cara o ceca”, escribe Elías Carpena en Cuentos de reseros (Plus Ultra, 1982, ejemplo en el Diccionario del habla de los argentinos de la Academia Argentina de Letras).

Por eso, y volviendo a un tema de la columna pasada: ¿a los que escriben les están faltando las debidas lecturas? Aparentemente, es un fenómeno en todo el mundo hispanoamericano; el 14/12/2013, en la sección Cartas al director, en el diario español El País, reflexionaba el lector Miguel Ángel Viciana Clemente, de Colmenar Viejo, Madrid, sobre la enseñanza de la Lengua y de la Literatura: “Los libros de lectura, como el cine, entretienen y apasionan. Sin embargo, el entorno en que se enseña a leer a los alumnos es difícil y áspero (?) Habría que insistir más en que los alumnos escriban y hablen en público correctamente. Los talleres de escritura y el fomento del teatro en las aulas son los medios adecuados para este fin”.