• Caracas (Venezuela)

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Carlos Delgado Flores

La lucha

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A este escribidor ya no le cabe duda de que el primer desenlace de la transición está por darse. Pero es necesario poder figurarse el recorrido completo, desde dónde hay transición y hasta dónde llega, porque si no lo hacemos seguiremos viendo el conflicto venezolano como el pleito existencial de dos opciones y no como el desprendimiento de una época para el inicio de otra que debe inaugurar un nuevo futuro para nuestra nación. Y desde luego, inventar un mañana no es tarea fácil, porque el futuro del futuro es el presente, éste, donde la contingencia abruma.

Y la contingencia se llena –y a veces se conforma– con versiones incompletas. No han terminado de analizarse las 132 páginas del Informe Almagro cuando ocurre la convocatoria del Presidente del Consejo Permanente (que no es Almagro sino el representante argentino) que termina en la resolución que exhorta al diálogo y que da pie para la triquiñuela de Rodríguez Zapatero y la oferta hecha a Leopoldo López de cambiarle a la oposición la cárcel de los presos políticos por el olvido del revocatorio, hecho que desencadena una alianza en el terreno de dos distanciados que ahora hacen causa común. Ha operado como muñeco de ventrílocuo dejando ver que tan mezquina oferta lo que indica es que el bloque del gobierno no tiene nada más que ofrecer… tan pobre es.

Por otro lado, el enfrentamiento abierto entre los colectivos del 23 de enero, la Policía Nacional Bolivariana y el Sebin completa la imagen que ya se comenzaba a conformar con el avance de las Operaciones de Liberación Popular (OLP): que entre sectores del oficialismo hay una guerra encarnizada, cuyo reloj parece estar amarrado a los resultados de las conversaciones de paz entre el gobierno colombiano y las Farc que todavía tienen lugar en Cuba… Pero es un reloj de ajedrez, que está detenido conforme los jugadores piensan su próxima jugada, y así ha sido desde mucho antes de la conformación de la Coordinadora Continental Bolivariana (2003), prácticamente, desde 1965.

Y por otro lado, hay partes que parecen estarle haciendo caso a Heinz Dieterich y pactando el repliegue táctico para mantener vivo el proyecto, como en Nicaragua, para lo cual han requerido interlocutores en el bando opositor, así como el visto bueno de las instancias internacionales involucradas en esto de la transición… El problema ya no está en el tiempo del cambio de gobierno, sino en dos detalles: quién asumirá los costos y cómo se produce el cambio de modo tal que no resulte tan catastrófico para el gobierno, de modo tal de que la opción del oficialismo sobreviva, aunque quede fuera del holding que aquellos partidos afiliados a la Internacional Socialista aspiran construir.

Movimientos que, claro está, apuntan hacia la realización de comicios, en virtud del mandato que la población dio al parlamento el 6D de encontrar una salida democrática, electoral, pacífica e institucional a los dilemas tanto del chavismo como de la oposición. Y estos comicios –los presidenciales y los de gobernadores– pueden ser este diciembre, el año próximo o en diciembre de 2018, según sea el esquema de juego que la MUD adopte, con su interlocutor.

Cuando el profeta Isaías profetiza la venida del ungido, dice: “Una voz clama: Preparad en el desierto camino al SEÑOR; allanad en la soledad calzada para nuestro Dios. Todo valle sea elevado, y bajado todo monte y collado; vuélvase llano el terreno escabroso, y lo abrupto, ancho valle”. Prefigurará a Juan el bautista (vox clamantis in deserto), pero también dice su profecía para el término de la tribulación: “Hablad al corazón de Jerusalén y decidle a voces que su lucha ha terminado, que su iniquidad ha sido quitada, que ha recibido de la mano del SEÑOR el doble por todos sus pecados…”. E igualmente –y es opinión de Virtuoso­– dará imagen y sentido al quehacer político en nuestra hora: el ministerio de la profecía, al cual me referí en este mismo espacio, en mi nota de semana santa (tiempo de profetas). Así expresa el rector: “Nos corresponde luchar con sabiduría, en el entendido que ninguna lucha es agradable, aunque se haga con altruismo. Hay que hacer valer la razón en los foros internacionales y hay que acumular fuerzas internas. Hay que construir una narrativa que nos congregue en una sólida unidad de propósitos. Hay que movilizarse con creatividad sin hacer de la protesta en la calle una catarsis desgastante. Hay que mantener unidad y disciplina en el liderazgo y en la conducción. No hay que despreciar el diálogo sino más bien estar pronto y diligente a encontrarse con el oponente pero con la verdad y firmeza en la palabra y sin que ello suponga desviarse de la ruta”.

Nos toca entonces ser profetas, hoy, en el futuro del futuro. Que haya suerte

@cardelf