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Luis Manuel Aguana

La llave que abre las rejas

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No hay nada que cause más indignación que una injusticia. Y en Venezuela nos estamos empezando a acostumbrar. La decisión de la juez Adriana López de mantener encerrados a Leopoldo López y a los estudiantes Marco Coello y Christian Holdack durante un juicio completamente ilegal era esperada, y aún así nos indigna a todos los venezolanos.

No solo por la espera injusta e inhumana que le han hecho pasar a sus familiares sino porque aun sabiendo que lo que se esperaba era un telefonazo de Miraflores, la juez falla a favor de la Fiscalía descaradamente, quitándole la calificación de “víctima” al acusador entre “gallos y medianoche”, actuando de esa manera de forma arteramente parcializada a favor del gobierno (ver http://www.noticierodigital.com/2014/06/vp-envian-a-leopoldo-lopez-y-estudiantes-a-un-juicio-injusto/) ¿Quién le gana un juicio así a nadie?

Pero no son los detalles legales de un juicio amañado en contra de López y los estudiantes sino el fondo político de toda esta tramoya. Ya había escrito acerca de esta decisión de Leopoldo de entregarse y que debía estar claro que este juicio que le abrirían no era en ningún caso “legal”, metiéndolo en una mazmorra para botar la llave (ver Entrega o Resistencia en http://ticsddhh.blogspot.com/2014/02/entrega-o-resistencia.html). Sin embargo, los venezolanos acompañamos a López en su decisión a sabiendas de lo que se le venía encima. Nadie en su sano juicio podía esperar más de lo que está pasando ahora. Mientras los castrocomunistas estén en el poder a Leopoldo López no lo dejarán salir de la cárcel, así de simple.

La idea es quebrarnos moralmente, comenzando por el mismo Leopoldo, su familia y a todos los venezolanos que queremos la salida constitucional de este régimen tal y como se anunció el 12-F y que fue motivo de la marcha que origina esa acusación. Es parte de la cadena lineal del “Psy-War” aplicado con alevosía por los cubanos: confusión-decepción-frustración-adaptación buscando la “apatía por decepción” (ver Lineamientos del G2 Cubano para acabar con la disidencia Venezolana en http://ireport.cnn.com/docs/DOC-1026694). Obviamente, dará resultado si se lo permitimos. Bien reza el dicho que no es lo que te pasa, sino lo que haces con lo que te pasa…

Dada esta cadena de eventos sobre los cuales no podemos influir porque están fuera de nuestro control, dado a que enfrentamos un régimen que no le da ni picazón el pasarse por encima la ley, entonces debemos enfocarnos principalmente en lo que si podemos hacer, obviamente sin descuidar la bitácora de todas estas atrocidades jurídicas que tendrán que guardarse para en algún momento enjuiciar a los responsables, pero sin olvidar las acciones legales lamentablemente no darán resultados.

Podemos seguir protestando en las calles para que liberen a Leopoldo López y a los demás presos políticos, pero por muy nobles y hasta necesarias que sean esas manifestaciones, no conseguirán el objetivo de que los suelten sino todo lo contrario. El régimen los mantendrá aun más encerrados -si es que eso es posible-, y encontrará un millón de razones para dejarlos allí porque el objetivo es quebrar la moral y frustrarnos en eso hasta que nos cansemos y la gente diga que ya no se mueve más de sus casas. En cierta medida ya lo están logrando. Eso se llama apatía por decepción. Vuelta al manual de “Psy-War” cubano.

Entonces, ¿qué hacer? Paradójicamente el mismo Leopoldo López, conjuntamente con María Corina Machado lo anunciaron el 23-E y se llama #LaSalida. La búsqueda de un consenso para la salida constitucional a un régimen que ha decidido borrar la democracia de nuestro país. Esa es la verdadera llave que abrirá las rejas de Simonovis, Leopoldo, los estudiantes y todos aquellos venezolanos presos por razones políticas,

Sin embargo, esa llave no estaba todavía bien elaborada ni entendida en su magnitud el 23-E a mi modesto modo de ver, ya que su planteamiento estuvo desde un principio difuso y poco claro. No era suficiente con decir que se discutieran las tres salidas constitucionales del gobierno (renuncia, revocatorio y constituyente), ese liderazgo tenía que escoger una, decir porqué y anunciar cómo se iba a trabajar por eso. Por esa razón pienso que el planteamiento, si bien era correcto conceptualmente, no conllevaba una propuesta concreta a la población sino un abanico en el cual nos hundiríamos en un mar de disputas y contradicciones.

Debatir eso en asambleas de ciudadanos no solo resultaría en interminables discusiones estériles entre la masa opositora sino en una suerte de retroceso que conllevaría precisamente a lo que estamos sufriendo ahora: el gobierno diciendo que “la salida” era un golpe, otros que es la calle pero sin direccionalidad y completamente perdidos; algunos más duros indicando que “la salida” son barricadas hasta “tumbar” al régimen y la mayoría esperando líneas políticas acerca de lo que en realidad quisieron decir con eso. En una sola palabra, una gran confusión que solo tiene una realidad: la atomización de la oposición que no ha negociado con el régimen y la unificación de la oposición electorera y colaboracionista que nos quiere llevar nariceados de nuevo a otra decepción por fraude electoral en 2015, del clásico librito del “Psy-War”.

La única llave posible para abrir las rejas y sacar a López y a los demás presos políticos es la convocatoria con base popular a una Asamblea Nacional Constituyente. Tanto es así que Leopoldo y María Corina y los grupos que ellos encabezan, Voluntad Popular y Vente Venezuela, publicaron el 6 de diciembre de 2013 un comunicado titulado “Después de votar el 8-D, Venezuela debe convocar a una Constituyente” (ver http://www.ventevenezuela.org/venezuela-debe-convocar-una-constituyente/). ¿Y entonces? ¿Qué pasó entre el 6-D-2013 y el 23-E-2014 que la única salida, la convocatoria a una ANC, se transformó en tres? Por eso es que los liderazgos se pierden en el espacio.

Estamos a tiempo de volver al planteamiento original del 6-D-2013 pero con la lección aprendida de todo lo que ha pasado 2014. Si se hubiera planteado el 23-E que la salida era ir a una ANC y discutir en esas asambleas de ciudadanos como organizarse para realizarla, replanteando el modelo del país que tenemos, limpiar a los poderes públicos y debatiendo las alternativas para garantizar elecciones auténticas para esa ANC, bastante que hubiéramos avanzado en ese empeño. La energía que se utilice para protestar por la libertad de Leopoldo López, Iván Simonovis y el resto de los presos encerrados por un régimen que lo que busca es quebrar nuestra moral y frustrarnos, debe concentrarse para construir esa llave que abra las rejas, pero no solo las que encierran a los presos políticos, sino también las que mantienen cautiva la democracia venezolana.

 

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