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Eduardo Posada Carbó

La libertad de prensa en Venezuela

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A los regímenes políticos y sus gobernantes se los conoce por sus actitudes frente a la prensa.

En Venezuela, el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, ha decidido emprenderla contra el diario Tal Cual por una columna de opinión en la que se le atribuye la frase: “Si no les gusta la inseguridad, váyanse”.

Teodoro Petkoff –editor del periódico–, su plana directiva y el autor del artículo, Carlos Genatios, se encuentran hoy acusados de difamación agravada, sujetos a medidas cautelares que les impiden salir del país y sometidos a un juicio con posibles penas de hasta cuatro años de cárcel. El presidente de la Asamblea venezolana ha negado que haya pronunciado las palabras que le atribuyó la columna de Tal Cual. La frase parece tan inocua que despierta curiosidad por el contenido del artículo.

¿Qué dice la columna que provocó tan indignada reacción?

Genatios criticó las condiciones actuales de Venezuela bajo un titular y tres palabras: “Patria, socialismo y muerte”. La primera se encontraría socavada por la pérdida del poder de la moneda y el dominio creciente de otras naciones en diversas actividades económicas y de inteligencia. El segundo, “¿socialismo? No hay”, respondió el columnista. “¿Muerte? Eso sí...”. Más de 24.000 muertes violentas en 2013. Y seguía la frase que el presidente de la Asamblea Nacional niega haber dicho: “Si no les gusta la inseguridad, váyanse”.

Simpatizantes o no del régimen bolivariano pueden encontrar en la columna de Genatios razones para disentir de sus críticas. Lo que no parecen existir son válidas razones para que el autor del artículo, el editor y los directivos del periódico deban responder por ella ante los estrados judiciales, a menos que existiese el delito de opinión.

Tal delito, según la Constitución venezolana, no existe. Pero el régimen chavista cuenta por lo menos con dos “leyes mordazas”, aprobadas en 2004 y 2010, que constituyen amenazas a la libertad de expresión.

Las acciones contra Tal Cual son otro reflejo de las actitudes hostiles del chavismo frente a la prensa. Un ministro en algún momento habló de la “hegemonía comunicacional”, en evocación de Gramci, para defender la mayor presencia del Estado en los medios (El País, 20/09/13).

Sin embargo, según el director del diario El Nacional, Miguel Henrique Otero, se trata de “una estrategia para silenciar el periodismo independiente”. El Nacional es uno de los periódicos que están sufriendo hoy por la escasez de papel, como resultado de las restricciones de divisas que impiden su importación. Un grupo de periódicos latinoamericanos ha decidido lanzar una campaña para defender la libertad de prensa en Venezuela. En una acción liderada por Andiarios, de enorme importancia simbólica, los periódicos colombianos les han enviado 52 toneladas de papel a sus colegas venezolanos.

“Con la libertad de prensa –dijo Albert Camus–, las naciones no están seguras de si caminan hacia la justicia y la paz. Pero sin ella están seguras de que allí no irán”. Camus pronunció estas palabras en el homenaje al director de El Tiempo Eduardo Santos, en 1955, exiliado entonces por la dictadura en París –un discurso que harían bien en repasar los gobernantes venezolanos–.

La libertad de prensa vive bajo constante acoso. Hoy sufre una nueva ola de amenazas que parece global. En Ecuador, los celos del Gobierno no soportan las caricaturas. En Turquía, bloquean a Twitter. En Venezuela, la frase inocua de un columnista desata un juicio criminal. Y los periódicos se van quedando sin papel.

Si hay dudas sobre cómo definir a un régimen político, basta examinar sus actitudes frente a la prensa.