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Guillermo Vargas

Cómo iniciarse en el consumo de vinos

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Comenzar a tomar vino parece muy difícil. Todos nos hacemos preguntas típicas: ¿por dónde iniciar?, ¿de qué países?, ¿de qué zonas?, ¿cuáles cepas?, blanco, rosado o tinto?. Es totalmente normal. Por experiencia les digo que no es  difícil iniciarse. Lo difícil es saber de vinos y para ello hay que “sacrificarse” y probar con moderación todos los vinos que podamos, para disfrutarlos, percibir sus bondades, y adquirir, con el tiempo, un buen entrenamiento de nuestros sentidos.

Es ideal empezar con un buen curso. Bodegas Pomar ofrece, a través del Club Pomar, en Caracas, Valencia, Barquisimeto y Maracaibo un excelente programa de divulgación de la cultura del vino, desde un nivel básico hasta niveles avanzados.

Les recomiendo no quedarse con los vinos de un solo país, una sola zona o una cepa en particular; entremos en su mundo probando muchos de ellos y recordando siempre que el vino  se entiende desde la copa, apreciándolo con nuestros  sentidos y por supuesto disfrutándolo.

Para no sufrir un choque con las primeras copas de vino lo ideal es empezar con vinos blancos suaves, ligeramente dulces y también con algo de gas, como los frizzantes. Así podemos aprender sobre finos aromas, suaves estructuras y alta acidez. Luego es conveniente seguir con rosados abocados y dulces, para sentir aromas más fuertes, suaves taninos y vinos de menor acidez, y por último, los tintos.

Es importante aclarar que el vino no sustituye a otras bebidas alcohólicas como la cerveza y a clásicos destilados como el cocuy, el ron o el whisky. Es una bebida mayormente usada para acompañar los alimentos, porque potencia su sabor sin llegar a taparlo, produciéndose la alianza perfecta desde el punto de vista de placer y salud.

Para iniciarnos en el consumo de vino empecemos a combinarlos con las comidas. Las cremas, pastas con salsas blancas, quesos suaves, pescados y mariscos, combinan con vinos blancos secos y abocados; comida asiática y de sabores exóticos con vinos rosados ligeramente dulces. Pizzas y pastas con salsas rojas pueden maridarse con tintos jóvenes de cuerpo medio; quesos fuertes madurados y carnes rojas, chorizos y morcillas, a la brasa, así como embutidos, fiambres y platos elaborados en general. Todos combinan muy bien con tintos de buen cuerpo preferiblemente de crianza en barrica. ¡Salud y buen provecho!

guillermo.vargasg@gmail.com