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Armando Durán

El informe disimulado por la MUD

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Inmediatamente después del 7 de octubre, la MUD designó una comisión de 9 especialistas para que prepararan un informe final sobre lo que en verdad había ocurrido en las elecciones y, en consecuencia, diseñaran una estrategia capaz de facilitarle a la oposición un éxito político futuro. La comisión empezó sus trabajos el 16 de octubre y le entregó sus conclusiones a la MUD el 28 de diciembre. Ahora es cuando esas conclusiones finales se han filtrado a la opinión pública, pero de manera muy sinuosa, casi clandestinamente.

En este punto me parece oportuno recordar que nada más conocerse la derrota de Henrique Capriles Radonski, muy diversas y calificadas voces en todo el país les pidieron a la MUD y al Comando Venezuela explicaciones de lo ocurrido. Y que desde ese primer y controversial instante, ambas instancias opositoras coincidieron en soslayar su obligación de afrontar la realidad. Lo que hicieron, en cambio, fue minimizar la magnitud del daño con chistes y risitas muy fuera de lugar, y con el irreal argumento de que la dramática derrota en realidad había sido una victoria, pues según ellos, la "alternativa democrática" había logrado aumentar su votación con respecto a las elecciones presidenciales de 2006. Sin tener en cuenta para nada, por supuesto, que esa suerte de depresión postelectoral que pronto se adueñaría del ánimo de la mayoría de los venezolanos que votaron contra Chávez, no fue fruto de la derrota en sí, sino de la insuficiencia del liderazgo opositor para estar a la altura de los 6 millones de opositores que no deseaban, como presumían infantilmente los partidos de oposición, darle su apoyo a ninguno de ellos ni a la MUD, sino convencidos de que esas elecciones representaban la última y agónica oportunidad de restaurar la democracia o permitir la consolidación de una dictadura totalitaria similar a la cubana.

El informe de la comisión recuerda que al constituirse la MUD, en junio de 2009, se estableció que su objetivo central era "unir a toda la sociedad democrática para lograr un cambio en Venezuela que vaya mucho más allá de un acuerdo electoral". Luego advierte que a pesar de ello, la MUD ha eludido hasta la necesidad de "producir y definir una caracterización común del chavismo", pasando por alto su concepción como fenómeno político y social, y como "proyecto hegemónico que no admite el pluralismo político". En lugar de ello se ha repudiado el debate político con Chávez y se ha convertido la polémica electoral en una simple diferencia de políticas públicas. En su mayoría, añado yo, de carácter municipal. Como parte de esta visión reduccionista, la MUD prefirió dejar por fuera los principales problemas nacionales y aceptar tranquilamente la viciada mecánica electoral del régimen.

A partir de la "conveniencia" de entender la campaña electoral como un torneo de cosas menudas entre iguales, nada más natural que la MUD, tal como señala el informe, se negara sistemáticamente a protestar las condiciones inaceptables del CNE, como si el ente comicial no fuera lo que es: un factor de guerra sucia sometido por completo a la voluntad y los intereses políticos y personales de Chávez. Desde esta perspectiva complaciente, la MUD tampoco desarrolló una política específica para afrontar el conjunto de abusos de poder y ventajismo, que crearon una clara situación de desigualdad entre el candidato del gobierno y el de la oposición.

Para agravar esta distorsión del proceso electoral, el informe advierte que en lugar de organizar una campaña electoral incluyente, el Comando Venezuela "llevó a cabo una campaña al margen de la MUD y quebró acuerdos establecidos". Y que no hizo ningún esfuerzo unitario, sino todo lo contrario: marcar distancia de sus aliados en la MUD. Como si el objetivo no fuera organizarse para confrontar toda la oposición junta a Chávez, sino medir un partido, el del candidato, con los otros partidos de oposición.

Todo ello, concluye el informe de la comisión, plantea la necesidad de construir un proyecto unitario distinto, cuestión que no quedó reflejada para nada en el discurso pronunciado por Ramón Guillermo Aveledo en ocasión de recordar la gesta del 23 de Enero, precisamente, en vísperas de unas inevitables elecciones anticipadas. Esta persistencia de la MUD en el disparate a pesar de las recomendaciones de sus expertos, determina que mientras la política de los partidos no ha cambiado y escogen seguir volando a ciegas, los venezolanos, consternados, observan el espectáculo, esperan que ocurra algo nuevo, ¿lo que sea?, y se desesperan.