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Beatriz de Majo

El índice de sufrimiento

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El índice de sufrimiento o “misery index” es un indicador económico creado por uno de los más destacados economistas del siglo XX. Arthur Okun consideraba que si se sumaba la tasa de desempleo a la de inflación de un país determinado en distintas etapas de su desenvolvimiento podía determinarse el rumbo del sufrimiento de una sociedad. La teoría desarrollada por Okun en 1967 partía de la premisa de que una tasa de desempleo creciente aunada a un aumento significativo y concomitante del costo de la vida es capaz de provocarle al gobierno que la protagoniza un costo social y económico elevado.

La tesis de Okun no tardó en demostrar su pertinencia y su justeza. El notable científico intentaba demostrar, además, la correlación que existe entre el índice de sufrimiento y los cambios de gobierno en Estados Unidos. Menos de una década más tarde a la formulación de su teoría, el presidente Ford perdía las elecciones después de que Jimmy Carter demostrara que la población no resistiría el sufrimiento infringido a la colectividad desde el gobierno de turno. El índice de Okun apenas sobrepasaba los 13,5 puntos en ese entonces. Más tarde, víctima de sus propios razonamientos, Carter perdía la presidencia en 1980, en el momento en que el sufrimiento poblacional, medido de acuerdo con los postulados de Okun, rozaba un índice de 22%.

Todas estas consideraciones sirven de introito para atisbar el rumbo hacia el que se encamina nuestro país en el año que entra, con una muy vasta población confrontada con terribles incomodidades y estrecheces personales que son consecuencia de un manejo equivocado de la economía nacional.

No hay manera de esconder el bulto de la responsabilidad que atañe a la administración del país sobre el deterioro creciente de la calidad de vida de los venezolanos y particularmente de las clases sociales más desposeídas, que son las más numerosas.

Si al 59% de inflación, que resulta ser para esta hora el índice aplicable al crecimiento de los precios al consumidor desde noviembre del año pasado, le agregamos la cifra oficial de desempleo de 7,6%, nos encontraremos con que nuestros compatriotas tienen que ponerle el pecho a un “índice de sufrimiento” cercano a 67 puntos. Además, entre 2012 y 2013 la medición del malestar se multiplicó al menos por 2. Si a ello le agregamos que ambas tasas llevan ya 5 años castigando severamente a la sociedad, hay que reflexionar sobre lo delgada que se le pone la cuerda al gobierno.

La tendencia es muy preocupante, además, porque a lo largo de los últimos 40 años la teoría de Okun ha demostrado que la criminalidad y el índice de sufrimiento están íntimamente correlacionados.

El panorama es sombrío para la población, pero lo es igualmente para el gobierno. Este sabe que lo que se impone es un golpe de timón que desvíe este buque del camino a su naufragio. Ojalá este vaya en el sentido correcto y no tarde.