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Héctor Silva Michelena

Los inconexos ladridos de Héctor R.

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Pasadas las escaramuzas, golpes, injurias, toda una vocinglería nacida del resentimiento de militantes del partido aplastado en las parlamentarias del pasado 6-D, logró finalmente instalarse y juramentarse la nueva Asamblea Nacional. No hubo sorpresas en la elección de la Directiva, con Henry Ramos Allup como presidente: 109 votos, al igual que el primer y segundo vicepresidentes,  el secretario y  el subsecretario. Después de la contundente intervención del diputado Barboza, quien hizo una breve y precisa denuncia del caos económico y la corrupción del gobierno, en 17 años de ejercicio autoritario y excluyente, el presidente le dio la palabra, como era de rigor, al diputado Héctor Rodríguez, jefe de la fracción auto-denominada “bloque patriótico”.

¡Señor, señor! ¡Lo que hay que sufrir para captar los ladridos de un cráneo vacío! Más de 300 personas estaban en el hemiciclo, incluyendo a los diputados, se concurrieron a la instalación  para, supuestamente, escuchar al vocero de su fracción. Estaba arropado por el turbio diputado Pedro Carreño, el elegante portador de artículos de Luis Vuitton, la “primera combatiente”, Cilia Flores, esposa de presidente de la República, y ese personaje siniestro también conocido como el “Capitán del odio”, por las amenazas que profiere en su pantalla chica, blandiendo un mazo con clavos,  cual cazador de las cavernas.

El acto fue muy curioso. Aunque se trataba de proponer su lista a la directiva, no lo hizo. Ramos Allup le dijo:”Usted me mintió”. Nada raro. HR es un rey del anacoluto. Empiezan una frase y antes de llegar al verbo ya se han ido a la siguiente, dejándola inconclusa. El jefe además, está reñido con la sintaxis, hasta el punto de confundir un “haya”, del verbo haber, con un “halla”, del hallar. Y recordemos que fue ministro de Educación. Para que se sepa: anacoluto viene del griego anakólouthon; propiamente “inconsecuente”. Es decir: inconsecuencia en la construcción del discurso.

Pero, ¿quién es Héctor Rodríguez? En enero de 2014, la periodista Verónica Albarrán lo dice en una crónica publicada en LaVerdad.com, Maracaibo. Ella dice en  su titular: “Magisterio cuestiona capacidades de Héctor Rodríguez”. Y luego continúa: “Actores del Sistema Escolar Nacional rechazan designación del nuevo Ministro de Educación. El nombramiento del presidente Nicolás Maduro causó sorpresa y reacciones en todo el país. Docentes esperan disposición al diálogo por parte del nuevo titular de la cartera”. Siga leyendo.

Docentes y asociaciones de padres y representantes expresaron rechazo al nombramiento de Héctor Rodríguez. Fue una designación “sin méritos”. Expectativas, dudas, inquietudes, confusión e incluso rechazo generó la designación, hace dos años, de Héctor Rodríguez como nuevo ministro de Educación, en sustitución de Maryan Hanson quien tras 35 meses de gestión dejó el cargo con cuatro millones de niños fuera del sistema educativo.

El déficit de liceos que existía en el país amenazaba con un deslave social de no resolverse. Había 18.599 escuelas de educación primaria, pero solo 5.836 liceos. Además, 42% de los niños que ingresa en primer grado no culmina su educación. Con este escenario, hubo quienes se preguntaron: “¿Qué tanto puede conocer un abogado de las verdaderas necesidades del sistema educativo nacional?”.Uno de ellos fue Jesús Díaz, ex presidente del Colegio de Licenciados en Educación del Zulia, quien rechazó el nombramiento de una persona con “cero” experiencia o trayectoria en el ámbito educativo. Según el dirigente gremial, el hecho de no pertenecer al campo educativo ponía en duda su conocimiento en torno a las exigencias del sector y por consiguiente limitaba su capacidad de respuesta.

“Estamos hablando de un abogado al que nunca hemos visto en nuestras luchas por mejorar el sistema educativo venezolano, y que por el contrario sí le hemos observado su fanatismo político. No necesitamos una persona que venga a imponer criterios ideológicos en la educación de nuestro hijos, necesitamos a alguien dispuesto a trabajar por mejorar la escolaridad del país”. Pero no solo la falta de experiencia en el sector educativo venezolano hacía entonces disminuir las expectativas de los dirigentes gremiales en cuanto a la gestión que ofrecería Rodríguez. La ola de rumores que envolvía el desempeño del funcionario del gobierno despertaba suspicacia entre el sector. Jesús Díaz aseveró que los señalamientos de corrupción en los que se vincula a Héctor Rodríguez durante su conducción del Ministerio de Deportes, sumado a las acusaciones de participar en hechos violentos, le imprimían “una raya negativa” a su nuevo nombramiento. “Lo señalaron de amedrentar a la gente en una de las parroquias de Caracas durante las elecciones del pasado 8 de diciembre. Por su paso en el Ministerio de Deportes también tuvo denuncias graves. Es decir, que se mueve en cualquier ámbito menos en el educativo”.

Se temía que el hecho de que el recién nombrado ministro continuase además al frente de la Vicepresidencia para el Área Social era otro punto negativo para muchos. Gualberto Más y Rubí, presidente del Sindicato Único del Magisterio Zuliano (Suma), agregó que será “todo un reto” para Rodríguez desempeñar ambos cargos. Su gestión fue un rotundo fracaso. Este es el imberbe que pretendió humillar la sufrida experiencia de quienes han dado sus vidas a la libertad.

Este es el hombre que ladra. Su arcaísmo hiela la sangre: nos recuerda a los más de 100 millones de muertos que el comunismo sembró en la tierra.