• Caracas (Venezuela)

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Maritza Izaguirre

La importancia de los gobiernos locales

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En las últimas semanas la prensa internacional ha destacado la declaración de bancarrota de la ciudad de Detroit, base de la industria automotriz estadounidense en el siglo XX. La crisis generada por la fuerte caída de los ingresos, obligó a un endeudamiento fuera de control que condujo a la grave crisis fiscal del gobierno local.

Algo semejante le sucedió a la ciudad de Nueva York a finales de los años 60, que la llevó al borde del desastre, una gestión ineficiente del gobierno de turno, con múltiples problemas, entre ellos, gastos fuera de control, inseguridad, corrupción, poca transparencia, servicios ineficientes, educación de baja calidad, entre otros. Sin embargo, la ciudad y su gente lograron superar los problemas mediante el diálogo y compromiso establecido entre los agentes económicos y sociales: gremios, sindicatos, organizaciones de la sociedad civil, dirigentes políticos y muy importantes los responsables por la actividad económica financiera y cultural de la ciudad. Con la debida coordinación con el gobierno estadal y nacional, comenzó un período de recuperación marcado por la presencia de alcaldes realmente comprometidos con su ciudad.

La ausencia de los elementos señalados, marcan en la mayoría de las localidades de la Venezuela de hoy, con excepciones destacadas, el deterioro creciente de la calidad y nivel de vida de nuestra población. La falta de servicios, la inseguridad y la ausencia de participación ciudadana y de diálogo en la conducción de los asuntos públicos, se ve agravada por la politización y polarización de la gestión pública, lo que dificulta los acuerdos necesarios para solucionar los problemas comunes.

De otro lado, la recuperación lograda en los centros urbanos exitosos, transcurre por la elección de autoridades, que fueron capaces de de reinventarse, identificando los elementos existentes que podían ser utilizados para dinamizar el desarrollo de su espacio y, lo más importante, de sus habitantes, generando empleo y crecimiento. En otras palabras, sectores público y privado apoyándose mutuamente en el diseño y ejecución de un programa de renovación que facilitó la reversión de la tendencia observada.

De allí la importancia de las elecciones municipales del próximo mes de diciembre, en ellas está en juego el futuro de nuestras ciudades. El nuevo liderazgo debe reflejar el compromiso y voluntad para compartir, entender y practicar, la comunicación y el diálogo entre las partes interesadas, a fin de recuperar la gobernabilidad y la eficiencia del gobierno local.

No a la abstención, a votar por el cambio pata recuperar la calidad y nivel de vida de nuestra población, hoy tan golpeada por la mala gestión.