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Uno de los observadores políticos mas destacados mundialmente y parcialmente responsable de la incorporación de China al mundo moderno ha sido Henry Kissinger quien muestra su pasión por ese gran país en un libro fascinante recién publicado en 2012 intulado On China. El libro es un extraordinario paseo desde el Imperio Medio aislado del mundo, su humillación a finales del siglo XIX y mitad del XX, Mao y su Gran Marcha, su lucha por evitar el cerclaje de China por los cuatro puntos cardinales, la imposición del Comunismo Chino desde 1949, la Guerra de Corea, las tres crisis de Taiwán, la primera crisis chino-soviética, el “Gran Paso” adelante, la Guerra con India, los 10 años de la Revolución Cultural iniciada en1962, luego el acercamiento desde 1971 promovido por Nixon y negociado por Kissinger, hasta los lideres chinos actuales. A lo largo de 8 presidentes de Estados Unidos mantuvo contactos personales con todos los lideres chinos moderando las relaciones entre ambos países.

Con trece años en el poder, para 1962 Mao se propuso destruir los vestigios de la cultura china tradicional de Confucio, refundar el Partido Comunista Chino y al propio Estado desde cero. De los restos surgiría una generación ideológicamente “pura” mejor preparada para proteger la causa revolucionaria de enemigos internos y externos. Promovió una década de un furor ideológico desatado que casi termina en una guerra civil. A lo largo del país los gobiernos locales fueron disueltos por las “masas” desde Pekín. La educación se detuvo en cero, las clases se suspendieron indefinidamente y los jóvenes seguían el lema de “aprender la revolución haciendo la revolución”. Los jóvenes formaban la Brigadas Rojas con el “librito rojo” actuando por encima de la ley, atacando  la propia burocracia del Partido Comunista, luchando por destruir las “viejas ideas”, “vieja cultura”, “viejas costumbres”, y viejos “hábitos”. Como resultado los jóvenes brutalizaron a sus padres, a sus maestros, promovieron la quema de libros, el envío de profesionales y altos burócratas al campo para ser ilustrados por campesinos analfabetas. Destruyeron en la aldea de Confucio sus viejos libros y las tumbas de su familia. En Pekín arruinaron 4.922 de un total de 6.843 sitios de “interés histórico o cultural”. La Ciudad Prohibida de Pekín (hoy en día visitada por millones de personas) se salvo por la acción personal del premier Zhou Enlai.

Políticamente se formó lo que Mao llamó la “Banda de los 4” la cual dirigía los grupos radicales más destructivos y acusaban a Zhou de reaccionario. Estaba formada por la esposa de Mao, Jiang Qing, y por Wan Hongwen, Yao Weniyuan, y Zhang  Chunqiao. El impacto de la Revolución Cultural fue desastroso. Muchos de los líderes comunistas tradicionales sufrieron cárcel y exilio. China sufrió un caos terrible con millones de muertos. Mao, inicialmente los apoyó continuamente hasta que al final desconfió de sus ambiciones y capacidades. Las “Brigadas Rojas” al final también fueron victimas de esa destrucción, y, Mao los envió al medio rural para anularlos. En 1975 muere Zhou y poco después Mao. Es sucedido por Huao Guofeng quien adopta el culto de Mao pero carece de su magnetismo personal. Huao llego al poder por no pertenecer ni a la Banda de los 4 ni al grupo moderado liderado por Zhou Enlai y Deng Xiaoping, este último rehabilitado desde su exilio. Huao es criticado por la Banda por no ser suficientemente radical. Huao al mes de la muerte de Mao realiza un acto de enorme trascendencia: encarcela a la Banda de los 4.

Para 1977 Deng Xiaoping estaba subordinado a Huao. Este último favorecía un desarrollo económico a la manera soviética enfatizando el centralismo, el desarrollo de la industria pesada, producción agrícola por comunas y planes de cinco años.  Por el contrario Deng rechazó estos conceptos ortodoxos soviéticos. Enfatizó la producción de consumibles en vez de la industria pesada, liberó de nuevo la ingenuidad de los agricultores chinos tradicionales, hizo que el Partido Comunista fuese menos intrusivo en la vida de los ciudadanos, promueve un gobierno descentralizado, y una apertura al mundo. Se le atribuye a Deng Xiaoping la frase “No importa el color del gato siempre que cace ratones”. El pragmatismo de Deng sembró la explosión inicial del desarrollo económico de la China moderna. Si el radicalismo de la Banda de los 4 hubiese triunfado, China estaría actualmente en un atraso terrible. El libro de Kissinger es muy rico en conocer hechos de ese enorme país. Son lecciones para aprender.

hacquatella@gmail.com