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Oscar Hernández Bernalette

Los amigos de Chávez

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Es el título del último libro de Víctor Hugo D´Paola, editorial Espacio Abierto, 2014. En el tintero sus memorias para finales de este año. D´Paola es politólogo, ensayista ,columnista y dirigente político. Lo sitúou por su trayectoria en lo que podríamos calificar como  la izquierda honesta. Su actividad legislativa, que incluyó el Parlamento Latinoamericano, le dan ese perfil acucioso en el estudio de las relaciones internacionales. Este nuevo texto es una profunda pincelada a través de  la descripción de algunos gobernantes que Hugo Chávez llegó a considerar sus “amigos”.

 

Son pocos los jefes de Estado  que  se hubiesen atrevido  sumar para su haber  y para  su “ego” un numero de joyitas, no de la corona, sino de la  rapaz realidad internacional como lo hizo el difunto presidente. Sus más cercanos gobernaban con violencia, discriminación, y usando prácticas  antidemocráticas.

Alianza con China, la gran incongruencia entre ideología y economía. Con Putin, autócrata que dirige una nación que sintetiza lo que es un verdadero capitalismo salvaje; con Corea del Norte, quizás la nación más retrograda del planeta; con Gadafi, el hermano Ahmadinejad de Irán, con su padre político Fidel Castro, Daniel Ortega, al lado de Mugabe de Zimbabue, entre otros. Personajes estos a los que la historia los evaluará   en su justa dimensión como hombres que sacrificaron los valores más nobles de la civilidad democrática por mantenerse en el poder con distintos métodos, ropajes jurídicos y que conciertan el irrespeto por la  libertad y la democracia.

Nos demuestra el autor como en pocos años Venezuela se articuló con países bajo observación por su déficit democrático. No fueron pocos los insultos e irrespeto a otros líderes mundiales con aquel grito de guerra, ¡A Venezuela se respeta! y ¡Somos Libres!

La que se ensambló fue una lógica perversa. Todos  los amigos cumplían con la regla de oro, un enemigo común, el comodín, Estados Unidos.

Los nuevos amigos habían descubierto oportunidades de negocios, la mano suelta de la chequera de Miraflores y una fórmula mágica,  luchar sin pausa contra Estados Unidos.

Culpable de todas las  tragedias del subdesarrollo. A sus pueblos  no les podían dar  más por culpa del imperio. Así cabalgó el hoy llamado  comandante eterno. Muchos amigos, ofreciendo villas y castillas, regalando los  excedentes de nuestro petróleo a discreción con tal de ganar adeptos a su causa. Rivalizar con Estados Unidos mientras le garantizaba petróleo. Como guión de Hollywood aprendió las líneas mágicas que empalagaron a Gadafi, a Hussein, Assad de Siria, a Putin y tantos otros líderes del tercer mundo que vieron en este extravagante latinoamericano como un ficha para sumar a sus causas, no por la ampliación de la democracia, la inclusión, el respeto por los derechos humanos, sino por descalificar y enfrentarse en cuanta oportunidad y como fuera posible  con  el capitalismo y los valores occidentales.

A Chávez , gracias al aparato propagandístico, y a los millones de dólares que malversaron, lo convirtieron en un figura mundial, lograron posesionarlo comunicacionalmente. El país  ha ganado muy poco con esa política internacional de alianzas con autócratas. Las relaciones entre Estados se basan en intereses, no en amistades circunstanciales. Ese cuadro estratégico que se planteó la política exterior de Venezuela no nos hizo más independientes, más fuertes y más respetados en la comunidad internacional.