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Héctor Silva Michelena

Del mito de Sísifo a la caída

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Albert Camus en su ensayo del mismo título, escribió en el primero de los títulos en 1942: “Si me pregunto para qué voy a juzgar si tal pregunta es más apremiante que tal otra, respondo que pone en juego los actos. Nunca vi a nadie morir por el argumento ontológico. Galileo, quien defendía una verdad científica importante, la abjuró con la mayor facilidad del mundo, cuando puso su vida en peligro. En cierto sentido hizo bien. Aquella verdad no valía la hoguera. Es profundamente indiferente quien gira alrededor del otro, si la tierra o el sol. Para decirlo todo, es una cuestión baladí. En cambio, veo que muchas personas mueren porque estiman que la vida no vale la pena que se la viva. Veo a otras que, paradójicamente, se hacen matar por las ideas o las ilusiones que les dan una razón de vivir (lo que se llama una razón para vivir es, al mismo tiempo, una excelente razón para morir). Opino, en consecuencia, que el sentido de la vida es la pregunta más apremiante. ¿Cómo contestarla? Con respecto a todos los problemas esenciales, y considero como tales a los que ponen en peligro la vida o los que decuplican en ansia de vivir, no hay probablemente sino dos métodos de pensamiento: el de Pero Grullo y el de don Quijote. El equilibrio de evidencia y lirismo es lo único que puede permitirnos asentir al mismo tiempo a la emoción y a la claridad. Se concibe que un tema a la vez tan humilde y tan cargado de patetismo, la dialéctica sabia y clásica debe ceder el lugar, por lo tanto, a una actitud espiritual más modesta que procede a la vez del buen sentido y de la simpatía”. (Losada, Buenos Aires, 1991, pp.13-14. Cursivas mías).

En el otro ensayo mencionado (La caída), el testigo moral y lúcido observador de su tiempo que fue Camus escribió: “¿Qué piensa usted? ¡Imagínese al hombre del Cromagnon hospedado en la torre de Babel! Lo menos que se puede decir es que sufriría algún tipo de desarraigo. Pero no, éste no siente su exilio, sigue su camino, nada le afecta. Una de las raras frases que he oído salir de sus labios fue para proclamar un: lo toma o lo deja. ¿Qué es lo que había que tomar o dejar? Sin duda alguna a nuestro propio amigo. Le confesaré que me siento atraído por estas criaturas hechas de una sola pieza. Cuando se ha meditado largamente sobre el hombre, por oficio o por vocación, se llega a sentir cierta nostalgia por los primates. Ellos no tienen segundas intenciones” (Alianza Editorial, Madrid, 1982, pp. 8. Cursivas mías).

Mutatis mutandi, pero leyendo atentamente las cursivas uno puede llegar a la conclusión de que Jorge Giordani, el ministro fiel que por más largo tiempo fue el servidor de Chávez,  es un hombre patético y trágico. Es patético porque su carta pudo conmover el espíritu con vehemencia generando sensaciones como desconsuelo, congoja o nostalgia. Aunque también y en su uso más habitual la palabra está vinculada a lo grotesco y a aquello que produce vergüenza ajena. En este sentido, el patetismo está asociado a lo ridículo. Giordani es también un hombre trágico porque en su carta pública (18/06/2014), escribió: “Como líder de este proceso bolivariano, como compañero de viaje, como amigo, siempre primó entre nosotros la búsqueda de un mundo mejor, más justo para la mayoría del pueblo venezolano, y más allá de nuestras fronteras, el encontrarse con la utopía del sueño bolivariano, de la Patria Grande… (Cursivas mías)”.

¿Por qué es trágico? Porque como los personajes de una tragedia se enfrenta de forma inevitable contra los dioses o contra distintas situaciones de la vida, en hechos que los llevan hacia la fatalidad. El personaje principal de la tragedia suele terminar muerto o destruido moralmente. Giordani, en su gestión, perseguía imponer una utopía que, al igual que el horizonte, se aleja y se aleja mientras más nos acercamos. Este fue el desenlace falta de las sociedades socialistas y comunistas; y él lo sabía, no era estúpido, como dicen por ahí, no era un traidor: era sencillamente, una persona consciente y consecuentemente absurda, como Sísifo, en un mundo no mitológico. Y Giordani dice que discutió diferencias con Chávez acerca de “la forma cómo debia o podía construirse un cambio social profundo y radical en Venezuela, orientado después que él lo declaró como  camino y diseño de una sociedad socialista” (cursivas mías).

¿Qué consecuencias le trajo a Giordani el ser despedido de su cargo, ejercido con tanta devoción, pasión y fidelidad? Lo primero que hay que señalar es que se oyeron tronar los claros clarines de la fiesta, de esa que esperan montar quienes piensan que Giordani era la única tranca del proceso, y la causa fundamental del colapso societario que vivimos. Ciertamente, hay líderes carismáticos, autoritarios, fanáticos y crueles que han sido los líderes indiscutibles de los totalitarismos –fascismo, nazismo y comunismo– que han existido. Giordani confiesa en su carta, que a lo largo de casi dos décadas de permanente colaboración y discusión con su “compañero de viaje” (así designábamos los izquierdistas radicales de los años 60 a quienes inocentemente nos acompañaban hasta el fin de un viaje, para luego inevitablemente ser separados). ¿Un desliz táctico del Ministro?

Hacia 10 años había caído el muro de Berlín, y su onda expansiva arrasó progresivamente con todos los satélites de la URSS, no sin que en alguno de ellos (Los Balcanes) se derramada sangre libertaria que luchaba contra el fanatismo ideológico Slobodan Milošević en Bosnia y Nicolae Ceaușescu en Rumania. Todos estos países trataron de imponer a rajatabla lo que el economista húngaro János Kornai llama “el sistema socialista clásico” cuyas contradicciones internas lo llevaron al derrumbe. Más adelante las mencionaré. Pero sépase que en 1986 había 26 países socialistas que representaban el 34% de la población  mundial y que cubrían un área del 30,7% del planeta (Kornai, Tabla 1.1 pp. 6-7). Todos esos países eras atrasados conforme a los patrones de medidas del desarrollo, esto contradice lo que Marx esperaba: que el socialismo no emerge en países pobres, sino en aquellos que han logrado un prodigioso desarrollo de sus fuerzas productivas.

El sistema socialista clásico, descrito de una manera positiva y no normativa, presenta una clara línea de causalidad y coherencia, es la siguiente: 1) lo primero es la toma del poder por un partido marxista-leninista, o quien haga sus veces al adoptar su ideología (Partido Unido de la Revolución Socialista Cubana –PURSC o el PSUV en Venezuela), después de un proceso violento y forzoso de organización; 2) predominio casi absoluto de la propiedad estatal y del papel del Estado; 3) predominio de la coordinación burocrática de las actividades económicas, en sustitución del mercado, que es marginal; 4) oficina del plan (GOSPLAN en la URSS), negociación del presupuesto, fijación de metas de producción, restricción presupuestaria blanda (paternalismo, créditos adicionales en Venezuela), débil respuesta de los cambios de precios; 5) crecimiento forzado, escasez económica crónica, rigidez y desempleo en el trabajo, control de importaciones y exportaciones. La economía de escasez se reproduce merced a los créditos adicionales blandos, la débil respuesta de los precios (están controlados), la propiedad estatal y la coordinación burocrática, en vez de la del mercado.

¿A qué condujo este sistema coherente? Digamos primero que este tipo de sistema puede durar un largo plazo, pero hasta ahora su historia no pasa de un siglo en ninguna parte. El sistema, no obstante su coherencia, es débil, su desintegración comenzó a mediados de los 80 y terminó a principio de los 90. ¿Cuáles fueron las causas del colapso? Las presentamos muy resumidamente.

1.- La acumulación de dificultades económicas que acompañan al sistema: serio retraso en el desarrollo tecnológico, desabastecimiento cebero o escasez, su sub-consumo característico de la época, en aras de la acumulación de capital, desperdicio amplio, y, ineficiencia y bloqueos en la producción.

2.- La insatisfacción política de obreros, campesinos, oficiales, estudiantes, profesores, pensionados, trabajadores de la salud, etc, por el bajo estándar de vida y la incapacidad de satisfacer sus necesidades. Estrecho margen para la elección de productos.

3.- La pérdida de confianza del pueblo respecto a quiénes ejercen el poder. La burocracia se comportó como una verdadera burguesía que sometía a los salariados a la explotación y manejaba las empresas publicas como su propiedad privada (Pdvsa, empresas de Guayana, productos básicos alimenticios y minerales). La expresión de ineficiencia es clara y es seguida por una represión brutal para controlar las protestas, quien no pertenece al sistema, es amenazado y vigilado.

4.- el contexto internacional principalmente el de los países capitalistas cuyos errores no eran vistos: lo que se veía era la variedad de su consumo, el bienestar de las masas y sobre todo la libertad.

En síntesis, puede afirmarse que el fracaso de las economías de tipo soviético se debió a la conjunción de tres características que les eran propias: 1) la asignación de la gran mayoría de los bienes por parte de un aparato administrativo, bajo el cual los productores no se ven forzados a competir unos con otros; 2) el control directo de las empresas por unidades políticas (en Venezuela, PSUV, gobierno, Estado, empresas); 3) y muy decisivo, falta de competitividad y de democracia política, ya que el mercado casi no existe.

En su carta Giordani, antes de exponer lo que él llama la “orientación de las política económica pública en el inicio de un nuevo periodo presidencial, el de Chávez, dice que el pilar fundamental para fortalecer el poder es la estrecha unión cívico-militar perdurable, en muchos aspectos, son hijos del socialismo clásico. Enumera tres puntos que reordenaré para mejor comprensión: dice Giordani que un gran objetivo era desmontar la máquina de poder que tenían instalado los grupos internos y externos y que le habían permitido manejar a su favor el Estado, muestra como ejemplo la recuperación de Pdvsa, de las concesiones petroleras, del BCV, del control del comercio exterior, de la tierra en poder del latifundio y de las comunicaciones públicas. En un segundo punto se puede agregar otro objetivo que era crear un aparato público que en lo productivo dominara sectores claves de la estructura productiva. Fortalecer paulatinamente las capacidades del sector público en su función de planificación y ejecución de la inversión pública. Otro objetivo que menciona primero es sacar del estado de abandono a importantes grupos desprovistos de las herramientas para superar graves privaciones materiales y transferirles recursos. En un documento posterior hecho para las elecciones del 7 de octubre de 2012 el ministro señala que se hizo un gran sacrificio y un esfuerzo económico financiero que llevo al acceso y uso de los recursos a niveles extremos que requerirán de una revisión para garantizar la sostenibilidad de la transformación económica y social, vale la pena citar un punto de sus críticas: el mantener una tasa de cambio que favoreció las importaciones y redujo las exportaciones ya limitadas en la económica privada. Señala también críticamente que la enorme subvención a empresas publicas con grandes déficit es insostenible, y que había que revisarla sus acciones, superando ineficiencia y haciendo los sacrificios que fueren necesarios para avanzar sobre bases sólidas. He tomado al azar textos de la carta que me parecieron pertinentes.

Ahora bien, Jorge Giordani fue mantenido en el ejercicio del alto gobierno durante 13 años gracias al “recorrido que de manera conjunta [realizo con el comandante Chávez]” desde el mismo momento en el cual lo conoció en la cárcel de Yare en 1993. Escribe el Planificador: que el 9 de enero de 2013 entregó a Maduro un documento elaborado con Chávez desde octubre de 2012 “haciéndole ver la necesidad de asumir la gravedad de la situación planteada y las medidas que se estaban considerando…” “Con la entrega del anterior documento … comenzaron a observarse modificaciones en cuanto a la direccionalidad del proceso bolivariano,  a la viabilidad económica, financiera inmediata por efecto de la creciente dependencia de los ingresos petroleros, del crecimiento de las obligaciones del gobierno en términos del aumento de la burocracia y los justos compromisos para atender a los pensionados y jubilados, la imposibilidad de seguir manteniendo niveles de inflación que para la fecha aun se mantenía por debajo de 20%, tendencia sobre la cual debían tomarse medidas, el problema estructural de la agricultura , de la electricidad, de los precios relativos y las relaciones ente crecimiento e inflación”. En síntesis pienso que el ex ministro percibió la gravedad de la situación económica.

El ministro Giordani fue pues, coherente en la instrumentación de sus políticas, pero no se dio cuenta, segado tal vez por el velo ideológico que aquella consecuencia lo conducía a un gran efecto perverso: el colapso de la economía. Reconocemos que en la sección de su carta titulada Nuevas responsabilidades, señala que el presidente Nicolás Maduro, el 22 de abril de 2013, anuncio su nuevo gabinete, que para el ministro significaron nuevas responsabilidades, propuso entonces que se considerara a la planificación como la actividad “transustanciadora” (como decía J. D. García Bacca, (…) histórico-social son los pilares que según el artista Fernando Beorlegui.

Giordani señala que después de la partida a la Habana de Chávez por su crisis de salud se perfilaron paulatinamente “los contornos de una nueva propuesta en gestación cuya matriz conceptual esta por aclararse”.

En carta pública en Decifrado.com, Heinz Dieterich: “Hugo Chávez entendió a la perfección que el socialismo del siglo XX era un sistema moribundo y que era un anacronismo tratar de implementarlo en Venezuela. ¿Por qué, entonces, permitió la presencia de Giordani en su gabinete? La respuesta es obvia. El atrayente principal de su política después del golpe de Estado de 2002/3, era la contención dominante de la burguesía. Para lograr ese objetivo usó dos medidas: a) comprar la burguesía con la renta petrolera; b) amedrentarla con la intervención estatista en la economía.

La gravitación natural del ministro hacia estratagemas centralistas-burocráticas del fracasado socialismo del siglo XX, lo hacía útil para el paradigma de dominación del Chávez pos-golpista. El software decimonónico de Giordani nunca le permitió entender al mercado contemporáneo como un sofisticado sistema informático y decisorio, cuya cibernética sólo puede ser remplazada exitosamente por el socialismo del siglo XXI. Chávez lo usó como amenaza político-económica contra la burguesía, tal como usó a Samán en la supuesta guerra contra los precios y a Vielma Mora en la supuesta guerra contra las prebendas fiscales del Gran Capital. Y cada uno de ellos, sin entenderlo, sirvió como testaferro del Socialismo que Chávez supuestamente estaba construyendo”. Ver enlaces http://www.descifrado.com/2014/06/gobierno/el-asesor-frances-de-maduro/ y http://www.aporrea.org/ideologia/a190378.html

Para el inefable Dieterich la cúpula militar-civil gobernante se está entregando al gran capital, interno y externo; pero comprende la necesidad del mercado en la economía, aunque su socialismo del siglo XXI es una quimera. Según la última encuesta Keller (2014-3) 69% del país no ve exitoso el modelo económico de Maduro, el deterioro es de 49 puntos. Se necesitan ajustes pues la economía se encamina a una recesión con inflación, desabastecimiento, escasez, inseguridad, déficit fiscal, controles gemelos de precios y cambios, corrupción, etc. Se dice que el gobierno conoce claramente los desequilibrios, pero Maduro retrasa su aplicación por el temor al costo político y a la percepción de que perdió el control de la economía. ¿Cómo ocultar esta verdad si Maduro carece de liderazgo? ¿Quiénes gobiernan la economía? El gran gurú es Rafael Ramírez y su entorno, y la política la controlan los llamados militares emergentes que diseñan un Estado militar contrario a la democracia.

Finalizo citando a Camus: “Los dioses habían condenado a Sísifo a empujar sin cesar una roca hasta la cima de una montaña, desde donde la piedra volvería a caer por su propio peso. Habían pensado con algún fundamento que no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza. [...]

“Toda la alegría silenciosa de Sísifo consiste en eso. Su destino le pertenece. Su roca es su cosa. Del mismo modo el hombre absurdo, cuando contempla su tormento, hace callar a todos los ídolos”.

Y en La caída: “caballero ¿puedo proponerle mis servicios sin correr el riesgo de parecer inoportuno? Me temo que no logre hacerse entender por el estimado gorila que rige los destinos de este establecimiento”.

Inquietud que acogota al partido, a su gobierno y a su casta militar.