• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Guillermo Martínez

No es hora de levantar el embargo

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Los intentos por revocar, o por lo menos ignorar, el embargo de Estados Unidos a Cuba continúan a pasos agigantados.

Un grupo llamado CubaNow ha comenzado a colocar pasquines en las estaciones del Metrorail en Washington, D.C. Metro pidiéndole al presidente Barack Obama que levante el embargo a Cuba. En la Florida el exgobernador Charlie Crist ha anunciado que quiere visitar Cuba y dice que ya es hora de revocar el embargo.

Por último, 44 altos ex funcionarios gubernamentales de Estados Unidos, ejecutivos de grandes empresas y académicos le escribieron una carta a Obama instándole a que para ayudar a la sociedad civil en el isla el firme una orden ejecutiva que en efecto anulen el embargo.

Sin duda esta carta es el esfuerzo más importante de este nuevo intento por eliminar el embargo. Los que firmaron la misiva son personas respetables -entre ellos por los menos 12 cubanoamericanos-. Lo que ellos piden está claro. Lo que no se sabe es qué ganan estas personas si el gobierno de Estados Unidos decide levantar el embargo.

Lo que no dice la carta es también de enorme importancia. La mayor parte de los disidentes en la isla no apoyan su iniciativa. Ellos, los que se enfrentan a las turbas comunistas con frecuencia, no creen que se deba eliminar el embargo. La carta tampoco menciona las violaciones a los derechos humanos en Cuba; su venta de armas a Corea del Norte; o el hecho que Cuba esté en la lista del Departamento de Estado de países que apoyan a organizaciones terroristas. 
Los firmantes ignoran todo esto y creen que “ahora más que nunca Estados Unidos puede ayudan al pueblo cubano a buscar su propio destino si este país aumenta las reformas a su política exterior con Cuba que ya ha iniciado la administración”. 
La carta propone cuatro cambios a la política estadounidense. Éstas son:
darle permiso para viajar a Cuba a todos los estadounidenses. Aumentar el apoyo a la sociedad civil en Cuba. Autorizar la venta de equipo de comunicaciones a Cuba, incluyendo torres de retransmisión de telefonía celular, antenas satelitales, computadoras y teléfonos celulares. Asegurarle a las instituciones financieras que el gobierno va a autorizar las transacciones bancarias necesarias para darle apoyo a las actividades con licencia para hacer negocios con Cuba.

La carta ignora el embargo. Es como si la ley Helms-Burton aprobada en 1996 no existiera. A la vez tampoco dice qué pasos tiene que tomar Cuba para recibir estos regalos.

“Ésta no es una petición para eliminar el embargo. Es una forma de expeditar los cambios en Cuba sin tener que lidiar con el Congreso americano que lleva tres años”, dijo Carlos Saladrigas a Diario Las Américas. Sin embargo, agregó: “De alguna forma este esfuerzo levanta el embargo que existe contra el pueblo de Cuba”.

La lista de los que firman la carta es impresionante. Entre ellos están Jorge Pérez, multimillonario hombre de negocios; Jeffrey Davidow, exsubsecretario de Estados para el Hemisferio Occidental; John Negroponte, que fuera subsecretario de Estado; Vicki Huddleston y Michael Parmly, quienes fueran jefes de la Sección de Intereses en Cuba: Lee Hamilton, expresidente del Comité de Asuntos Internacionales de la Cámara de Representantes; la congresista Jane Harman; Andrés Fanjul, de Fanjul Group; y el reverendo Leo Frade, obispo episcopal para la diócesis del sureste de Estados Unidos.

Ninguno de los firmantes actualmente tiene cargo gubernamental. Pero ellos entienden que el Congreso no comparte sus ideas, así que han optado por ver si la administración de Obama “aprovecha esta oportunidad sin precedentes para adelantar las negociaciones en una oportunidad que la opinión pública cree que el momento es propicio para mejorar las relaciones con el gobierno”. 
No creo que tengan éxito. Sus rivales todavía no han respondido a la carta en forma directa. Sin embargo, el senador Bob Menéndez, (D-NJ) presidente del Comité de Asuntos Internacionales en el Senado y su contraparte en la Cámara de Representantes, la congresista Ileana Ros-Lehtinen (R-Fl.) han dicho en muchas ocasiones que no apoyan esta idea.

Otra persona opuesta a lo que pide la carga es José (Pepe) Hernández, presidente de la aún poderosa Fundación Nacional Cubano-Americana (CANF), quien le dijo a la BBC que todavía no era hora de levantar el embargo. “Las cosas tienen que cambiar [en Cuba], y tenemos que ver otras reformas significativas”, agregó, tales como ver a Raúl abandonar el poder.

Hernández tiene toda la razón, ya que la ley estipula claramente que el embargo no puede levantarse mientras los Castro estén en el poder en Cuba.