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Jesús Durán Zorrilla

¿De quién es la guerra?

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Mucho ha comentado el gobierno venezolano sobre los preparativos para una guerra con Estados Unidos de América, en efecto, cualquier motivo es bueno mientras pueda favorecer al tan desarticulado y disperso "chavismo". En honor a la verdad, el enemigo de nuestro pueblo venezolano ha sido el mismo gobierno, ese que habla de defender a Venezuela ante una posible guerra cuando ni siquiera puede combatir la delincuencia, el desempleo, la escasez, la inflación y pare usted de contar. ¿Qué falta le haría a Estados Unidos atacar a Venezuela cuando ya de antemano el país se está destruyendo solo? El cuento de la guerra no es más que otra distracción para evitar que los "chavistas" no enchufados comiencen a preguntarse: ¿Qué hacen estos señores con propiedades y cuentas bancarias en Estados Unidos y cómo consiguieron los recursos?

Lo cierto es que dicho país también es un Estado soberano, como también argumenta el gobierno venezolano cuando toma decisiones inconstitucionales. Pues bien, el gobierno de Estados Unidos tiene derecho de aplicar las sanciones que considere pertinentes dentro de su territorio, en el ejercicio de su soberanía y sin injerencias, excusas que por cierto le gustan mucho a Nicolás Maduro y a sus acompañantes cuando realizan arbitrariedades en el país.

El artículo 2 de nuestra Constitución establece que: "Venezuela se constituye en un Estado democrático y social de derecho y de justicia, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico y de su actuación, la vida, la libertad, la justicia, la igualdad, la solidaridad, la democracia, la responsabilidad social y, en general, la preeminencia de los derechos humanos, la ética y el pluralismo político".

Es evidente que este gobierno va en sentido contrario a la Constitución y a los tratados internacionales en materia de derechos humanos, entre otros valores antes mencionados, por lo tanto, es perjudicial para el país la perpetuidad de este gobierno en el poder, en aras de evitar el proceso de destrucción nacional.

Es posible que puedan continuar engañando y manipulando a sus seguidores pero no lo harán ni con el pueblo que es capaz de cuestionarse todo lo que está ocurriendo y que pide resultados concretos a un gobierno que no los da; y tampoco podrán engañar a Estados Unidos con respecto al origen de los bienes que se encuentran en su territorio, resultando como consecuencia considerar a Venezuela una amenaza para dicho país al pretenderse utilizar como centro para la legitimación de capitales.