• Caracas (Venezuela)

Opinión

Al instante

Freddy Lepage

A más guerra sucia, más Capriles

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Los últimos hechos políticos protagonizados por el chavismo nos indican por dónde vienen los tiros en la recta final de la campaña. Como ocurre siempre con este tipo de guerra sucia, el tiro le va a salir por la culata, porque no hace otra cosa que mostrar desespero ante una derrota inminente y victimizar al oponente. Generalmente se apela a este tipo de expedientes cuando ya no queda otra cosa por hacer.

El candidato oficialista, por primera vez, no se siente dueño del patio. Tiene la sensación de que debe hacer un esfuerzo supremo ante un retador que le ha salido culebrero. En un principio lo menospreció, como ha sido su inveterada costumbre con todos sus contrincantes.

Lo cierto del caso es que Capriles ha venido desarrollando una campaña que, sin temor a equivocarnos, podríamos calificar de casi perfecta. Bien concebida. Diseñada profesionalmente y, lo que es mejor aún, cumplida con los tiempos y los ritmos perfectamente acompasados.

Tanto es así que desde un primer momento le ha robado la iniciativa al aspirante a seguir en Miraflores (hasta por lo menos 20 años), quien se ha visto forzado a bailar al ritmo que le ha impuesto el abanderado de la unidad democrática.

Ritmo que, para quien estaba acostumbrado a pagar y darse el vuelto, le ha resultado difícil de seguir. No solamente desde le punto de vista físico que, de por sí, Capriles le lleva una morena, sino también en el campo de las ideas y propuestas, en el cual Chávez se ha convertido en una voz recurrente, que repite como los loros un libreto que se aprendió hace mucho tiempo y no ha dejado de utilizar.

Lo cierto del caso es que en los días que restan de campaña, más allá de las acciones de guerra sucia para tratar de pescar incautos, los hechos confirman la tendencia clara de que Capriles resultará el vencedor de la contienda. El olor de triunfo que se siente, que se respira en la calle, es evidente no solamente por el entusiasmo y alegría de la gente por donde pasa Capriles, sino también cuando se habla con algunos allegados al chavismo, que en baja voz reconocen que los mangos no están bajitos.

Mas allá de las trapisondas y saltos de talanquera, han tratado, también, de distorsionar la verdad inventando un supuesto programa de gobierno de la MUD, una agenda oculta, un "paquetazo neoliberal" que se aplicaría apenas gane Capriles la Presidencia. Nada más alejado de la verdad. Capriles, a diferencia de su competidor, ha presentado públicamente las líneas gruesas de lo que hará en el orden social (profundizar la misiones y darles carácter permanente), en materia de seguridad personal, en el orden militar, en economía y petróleo, en infraestructura y vialidad; en fin, en todo aquello que afecta la vida diaria de todos los venezolanos.

Eso está a la vista de todos, mientras Chávez dispara por doquier ideas sueltas, desordenadas, largamente trajinadas, de acuerdo con las circunstancias y ocasión. O sea, con el micrófono en una mano y la chequera en la otra repartiendo y prometiendo realazos a diestra y siniestra. Siempre hablando en tiempo futuro después de 14 años en el poder.

Hay un camino, y éste es de progreso y bienestar, de inclusión e igualdad de oportunidades para todos, de seguridad jurídica y de respuestas claras y contundentes a las necesidades más sentidas de la gente de menos recursos sin engaños, chantajes ni compras de conciencias. Por más que saquen encuestas "gobierneras" tarifadas de última hora, Capriles será el ganador. Lo demás quedará en el anecdotario político de la infamia en Venezuela.