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Fernando Luis Egaña

El grosor del expediente

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No me refiero a los expedientes que la hegemonía ha forjado en contra de muchísimos de sus críticos políticos y comunicacionales, y en virtud de los cuales los persigue, encarcela y exilia. No. Me refiero a otro expediente. El expediente “estratégico” para tratar de justificar cualquier tipo de zarpazo en contra de la voluntad popular, sea defraudándola o sea impidiendo, de ser necesario, que se pronuncie, es decir que lleguen a realizarse las votaciones convocadas.

Al respecto de esto último hay una cascada de especulaciones que no es fácil considerar, porque tampoco es fácil discernir cuáles tienen alguna credibilidad, cuáles no, y cuáles forman parte de la guerra sicológica que los castristas llevan a cabo –desde hace muchos años, en nuestro país. Los lectores merecen mucho más que comentarios sobre especulaciones. Pero lo que no es especulativo sino probado por la experiencia, una y otra vez, es que el oficialismo suele tener un “expediente alterno”, digamos que un “plan B”, para encarar las realidades difíciles, conflictivas o adversas, y la coyuntura comicial de diciembre es, evidentemente, una de ellas. Acaso una de las más espinosas en los largos años que lleva controlando el poder en Venezuela.

Por lo general el meollo de ese expediente es la defensa de la patria ante una conspiración, bien de carácter exógeno, endógeno o mixto... Y también por lo general, el expediente no se comienza a “sustanciar” en la víspera de la coyuntura sino que se va armando con relativa antelación. Quizá no nos hemos dado demasiada cuenta de ello, pero ya existe un expediente respectivo para el tiempo presente. Ya hay varias picas en Flandes... El manufacturado conflicto fronterizo con Colombia, por ejemplo, sirve para esos fines. Una parte importante del territorio nacional está, oficialmente, bajo estado de excepción y con garantías constitucionales suspendidas, repito, oficialmente.

El tema del terrorismo político y económico que promueven los paracos colombianos en Venezuela..., es una pieza destacada del expediente. Así como también, el tema de la llamada “guerra económica”, ahora ensalzada con la presunta conversación telefónica entre Lorenzo Mendoza y Ricardo Haussman, un auténtico “bocado de cardenal” para la maliciosa propaganda de la hegemonía. Sus operadores no sólo fabrican lo que sea menester para sus fines de manipulación política, sino que rastrean el ambiente para aprovechar lo correspondiente, aplicando las técnicas archiconocidas de la campaña negativa o de la recreación de ambientes o climas propicios a sus intenciones y ejecutorias.

Este tipo de expediente no tiene nada de novedoso. Los expedientes específicos podrán tener variaciones en cuanto a circunstancias y personajes particulares, pero el contexto general siempre es el mismo. Hay que defender a la patria de sus enemigos externos e internos, coaligados una vez más para quitarle al pueblo sus derechos, y apoderarse de las riquezas del país... Lo que, por lo demás, es exactamente lo que sabe hacer la hegemonía: despotizar y depredar, y de paso inculpar a los contrarios de todo ello.

Sí, el expediente se está poniendo grueso, pero por supuesto que no de hechos y evidencias, sino de esas sustancias crasas y mantecosas que el diccionario denomina “grosor”. El grosor del expediente está aumentando. Y si todavía falta como para justificar un zarpazo preelectoral o post-electoral, sin duda que la jefatura del poder establecido, y sus patronos cubanos, están afanados en eso. Lejos de menospreciar esta realidad hay que denunciarla con toda decisión.