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Pedro Conde Regardiz

El grito de Yordano

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Suele dar gritos la verdad

en libros mudos.

Lope de Vega


Es frecuente que las obras de arte en todas sus manifestaciones estéticas griten la verdad, máxime si se trata de la realidad social. Por ello, a la hora de concebir el acceso a una cultura es preferible tomar la obra de arte como texto privilegiado para indagar una cosmovisión. En Etudes de Sociologie de l’art, esboza Francastel la idea de que “todo artista traduce, mediante su lenguaje particular, una visión del mundo común de la totalidad de la sociedad en que vive”. Si una obra de arte es el reflejo de su entorno social, esto la convierte en el instrumento más idóneo para entender la compleja trama de significaciones que constituye una cultura en un momento dado de su desarrollo.

Tal vez una de las obras de arte más famosas es el memorable lienzo que pintó Picasso expresamente para el pabellón de la república española en la gran Exposición de París, lo es memorable porque memoraliza o conmemora para siempre un hecho histórico: el bombardeo de Guernica, la pequeña ciudad vasca, por el nazismo franquista. Picasso inmortalizó un episodio histórico verdadero, sucedido, esto es, la conversión de un momento histórico en un instante eterno. Esto lo evidencia el lienzo de Picasso por su abstracción misma; por su desnudez imaginativa. El Guernica grita la verdad aterradoramente. “Nada se ha pintado nunca más terrible, más colérico e iracundo, más terrorífico”, decía Malraux. Un lienzo explosivo.

No he oído la composición el “Manifiesto” de Yordano, quien haciéndole honor al profesor Francastel afirmó: “Las canciones son el reflejo de lo que veo” y remató: “Se refiere a una revolución fracasada y vacía”. Y el pasado 10 de mayo conmemoraron el “día del artista plástico”. Varios se solidarizaron con los estudiantes “quienes luchan –como nosotros– por sacar a Venezuela adelante”. La curadora Lorena González declaró: “Quedan para la historia los grabados de Francisco de Goya como un testimonio a la indolencia ante la muerte durante la Guerra Civil… esa barbarie que no debe regresar”.

¿Y qué es lo que ve Yordano? Pues, tiene una percepción de hechos político-sociales que luego transforma en una visión estética y la plasma en una canción. Su creación artística es el resultado de unas circunstancias sociales determinadas en Venezuela, mejor dicho: su sensibilidad estética depende del medio que lo rodea, el cual medio evoluciona, más bien cambia, por lo cual las categorías estéticas difícilmente tienen validez universal. Son relativas. Aunque persiste fascinación por el arte griego.

Lo que nota Yordano es el resultado de un intento desordenado de revolución.  La agonizante falta de credibilidad de Maduro. Hay muchas dudas. Que carece de un zócalo de confianza: no se decreta. Terrorismo de Estado, represión, torturas, violaciones de los derechos humanos. (Un buen cineasta podría concebir un largometraje con imágenes de la represión, como uno que vi en París sobre el Holocausto, tan conmovedor que me brotaron lágrimas). Esguaza la moneda, dispara la inflación. Ha acentuado las deformaciones económico-sociales, desindustrialización, agonía en la agricultura y agroindustria, colapsa producción de acero, aluminio, hierro, arroz, leche, café, papel, aceite, merma el petróleo, el agua, más de 5 millones “trabajan” en la informalidad. Violento deterioro del nivel de vida. No discute contratos colectivos, pero privilegia militares con aumentos consuetudinarios, los “convence” inmoralmente con exagerados regalos y bonificaciones. Estimula corrupción galopante. Deciden investigar a J. J. Rendón pero ocultan a los narcomilitares, se solidarizan.

¿Qué más produce “la revolución vacía”? Coarta libertades, desempleo, pobreza, delincuentes, presos políticos (van 165 nuevos), destrucción de empresas, mafias en todas las instituciones, es una “mafiacracia”, importaciones masivas, endeudamientos insensatos, desinformación de la historia anterior (como aquello de que el “fifty-fifty” en las ganancias petroleras lo estableció Medina Angarita y no la Revolución de octubre), racionamiento, escasez, control cambiario, atroz capitalismo de Estado. Listas de espera para operaciones cardiovasculares (un amigo está en el número 700 en el Clínico de la UCV). Negligencia en la reclamación del Esequibo. Y así, la auténtica “guerra económica”: postrar nuestro país en virtud del presunto socialismo, rematando nuestras riquezas, liquidando la soberanía con la intervención cubana. Bailemos el Manifiesto para amenizar la lucha y poder decir como los alemanes: Ichhavekeine Zeitfür Angst (no tengo tiempo para la angustia).


psconderegardiz@gmail.com