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Parsifal D'Sola Alvarado

Han Han y la generación de relevo

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En 1999, en un pequeño suburbio de Shanghai, un perspicaz joven de 17 años se encontraba apunto de reprobar el año escolar, razón por la cual decidió abandonar el colegio y dedicarse a su hobby favorito, la escritura. Sus compañeros y maestros lo tildaron de iluso, y le preguntaron si se había vuelto loco.

Ese mismo año, el aprendiz de escritor culminó su primera novela, Puerta triple, y envió el manuscrito a varias editoriales en Shanghai. Los resultados iniciales no fueron muy alentadores. Un editor lo tachó de "sombrío y fuera de contexto con los tiempos". No fue sino hasta que un publicista entusiasta decidió tomar el riesgo e imprimir 30.000 copias.

Para sorpresa de muchos, incluido su inexperto autor, Han Han, todas las copias se agotaron en 3 días. Se imprimieron 30.000 copias más ­al poco tiempo no quedaba ni una en los estantes­. Puerta triple llegó a vender 2 millones de copias, y se convirtió en una de la novelas más vendidas en China en las últimas 2 décadas.

La novela cuenta la historia de un estudiante universitario chino y su "agobiadora" vida.

El protagonista nos narra sus "incontables horas de vacío emocional", copiando lecciones "del pizarrón al cuaderno, al examen", mientras su mamá le alimentaba con pastillas, con el fin de incrementar su coeficiente intelectual. La novela representó una voraz crítica al sistema educativo chino y su papel constrictivo del intelecto y la imaginación. El libro generó tanta polémica que la televisora nacional China transmitió un programa de discusión de una hora para debatir el libro.

Han Han saltó a la fama en un santiamén.

Hoy en día, a sus 29 años de edad, Han es un escritor conocido desde el Tíbet hasta Pekín, aunque no tanto por sus novelas sino por su blog en Weibo, el equivalente chino de Twitter.

Con alrededor de 580 millones de visitas a su blog, Han es el "bloguero" más famoso del mundo.

En su blog, Han constantemente aborda temas delicados en China: corrupción gubernamental, libertad de expresión, contaminación, la explotación de trabajadores y la creciente disparidad socioeconómica en el país. Aunque es constantemente censurado, Han es un experto en el arte de la "pelota de borde", una metáfora derivada del ping pong, utilizada por escritores chinos para referirse a "rozar los límites sin salirse de la mesa". Cuando Liu Xiaobo, el encarcelado escritor chino, ganó el Premio Nobel de la Paz en 2010, Han se burló de los censores escribiendo únicamente un par de comillas que encerraban un espacio en blanco, la representación de la silla desocupada en la ceremonia de Oslo. El par de comillas obtuvieron millón y medio de "tweets".

En la China de hoy, Han es la personificación de la denominada "generación post-80", apodo de los 240 millones de chinos que nacieron en la década de los ochenta. Esta es una generación compuesta por hijos únicos, optimistas e individualistas, sumergidos en el consumismo y la tecnología en pleno apogeo del "boom" económico chino.

Paralela a la pluma, Han lleva una vida llena de glamour y fama como un exitoso conductor de carros. Es patrocinado por Volkswagen en competencias de circuito cerrado y por Subaru en carreras de rally.

Han es el único crítico del Gobierno chino con patrocinio corporativo ­hace propagandas para Vancl, una cadena de ropa, y para Johnnie Walker, bajo el lema "Los sueños se deben cosechar"­.

En uno de sus artículos más controversiales, titulado "En democracia", Han argumenta que no se puede culpar al Partido Comunista chino de todos los males del país. "Hoy en día, el partido tiene 80 millones de miembros, 300 millones de personas viven en familias con lazos con el gobierno. El partido dejó de ser un partido político o una clase, por consecuencia, muchas de las fallas del partido también son fallas de la población".

En relación con el mismo artículo, en una entrevista con el periódico Financial Times, Han dice: "No digo que no podemos atacar al partido, ¿por qué no? Pero todo el mundo piensa que las inmoralidades que ocurren en el país son causadas por las instituciones, cuando, en realidad, todos somos cómplices".

Han Han es el vivo ejemplo del abismo que existe entre la "generación post-80" y sus progenitores. "¿Y cómo es la China donde quieres que tu hija crezca?", pregunta David Pilling del Financial Times. "Hay una respuesta muy simple. La próxima vez que vengas a China a entrevistarme, no necesitaremos hablar de política, no necesitaremos hablar de libertad de expresión..., cuando vuelvas, hablaremos de fútbol, comida, música y películas".